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viernes, 16 de febrero de 2018

“BIENVENIDO A MORIR EN EL INFIERNO”: ASÍ RECIBEN A URIBE NOGUERA EN LA CÁRCEL DE VALLEDUPAR


Este letrero, escrito por los propios reclusos, saluda a los que entran a la peor cárcel de Colombia donde pasará el asesino de Yuliana Samboní los próximos 58 años
“BIENVENIDO A MORIR EN EL INFIERNO”: ASÍ RECIBEN A URIBE NOGUERA EN LA CÁRCEL DE VALLEDUPAR
Por: Las2orillas | Febrero, 2018
La pared blanca del patio ocho de la cárcel de Tramacúa, en Valledupar tiene una inscripción que ponía los pelos de punto a los más de 1.600 reclusos que la habitan: Bienvenidos a morir en el infierno, escrito por los mismos presos. La leyenda negra a acompañado al penal desde su apertura en marzo del 2000. Durante los primeros 11 años el ambiente era insoportable. Para aguantar el asfixiante calor del mediodía los presos, sin camisa y en pantaloneta, debían pegarse a las paredes esperando refrescarse. En ninguna de las 800 celdas hay un solo ventilador. El agua solo llegaba durante media hora a las siete de la mañana, y otra media hora a las seis de la tarde. Apenas hay tiempo de bañarse. Sólo podían recoger un poco del líquido en botellas de gaseosas llenas de moho. La diarrea se agudizaba aún más por culpa de las cucarachas y las ratas.
Las protestas de los reclusos no fueron oídas durante años. Algunos de ellos como el ex senador Álvaro Oviedo, condenado a 39 años por doble homicidio, el narco del cartel del Valle Víctor Patiño Fómeque, John Jairo Velásquez Vásquez alias Popeye, el comandante de las Farc Yesid Arteta o Luis Alfredo Garavito, aprovecharon las entrevistas que le hacían los medios para denunciar los excesos.
Las palizas de los guardias, la mayoría de ellos sin portar identificación para no ser denunciados, eran pan de cada día. No sólo usaban barrotes sino gas pimienta y electrochoques. Se habilitó un cuarto conocido como Villa Mosquito en donde aislaban a los reclusos que se portaran mal. El cuarto, ubicado en la temible Torre 6, estaba plagado de alimañas y a veces los guardias despertaban a los reclusos echándoles una bala de gas lacrimógeno. Las quejas llegaron a oídos de la ONG francesa Acción de Cristianos para la Abolición de la Tortura ACAT y a la Defensoría del Pueblo quienes decidieron cerrar Villa Mosquito en febrero del 2014. En ese mes la Procuraduría destituyó al teniente Julio Santos Villamizar; los inspectores Carlos Arturo Peña Arango y Gerardo Carlos Portela, y los dragoneantes Carlos Hernán Pinzón, Jhon Frey Moreno, Roberto López Camargo, Herbert Cartagena y Fabio Méndez Sierra, todos estos funcionarios fueron castigados por los abusos a los que sometía a los reclusos.
Para solucionar el problema del agua se construyeron en el 2014 tres tanques de agua de 1.000, 100 y 400 mts cúbicos que, aunque no son capaces de calmar la sed de todo el penal, al menos ha dejado que el agua llegue durante cuatro horas al día. Ya los reclusos tienen baldes y no botellas para acumular agua. Aunque no todo es malo para los presos. En Tramacúa no violan, no roban, no matan. Muchos están tranquilos ahí, así el calor y las paredes blancas amenazan con dejar ciegos a los presos. No hay caciques ni privilegios porque ahí no circula el dinero: lo único que le permiten a los presos es que les envíen de afuera una suma correspondiente al sueldo mínimo. No hay hacinamiento, sólo son dos presos por celda. La comida además no es mala, pero sí muy poca: un almuerzo son porciones muy pequeñas de carne, arroz, ensalada, sopa y un vaso de agua. El desayuno se compone de 30 gramos de queso, un pan, un huevo frito y un café.
La canícula de mediodía cae con furia sobre las paredes blancas del penal. El reflejo es tan fuerte que ya van 18 presos con problemas oculares. Además, la apertura de una carretera a 300 metros de la prisión ha levantado una nube de polvo que ha afectado notoriamente los pulmones de los reclusos y han agudizado la sed: la boca siempre está pastosa, seca, hirviente.
Este es el infierno en el que va a vivir, durante los próximos 58 años,  Rafael Uribe Noguera, muy cerca de Luis Garavito.

viernes, 9 de diciembre de 2016

NI EN LA CÁRCEL LA PICOTA QUIEREN A URIBE NOGUERA




Un grupo de internos de la penitenciaria La Picota, en el sur de Bogotá, a donde en la mañana de ayer llevaron a Rafael Uribe Noguera, y que dijeron representar el sentimiento y el pensar de la mayoría de presos de ese centro carcelario, dieron a conocer que no están dispuestos a recibir en los patios de la cárcel al hombre señalado de raptar, abusar, torturar y asesinar a la niña Yuliana Samboní, de 7 años.
Según lo indicó un preso de la La Picota que se comunicó con Caracol Radio, ni siquiera en el patio de los violadores quieren que Uribe Noguera sea trasladado allá. El hombre indicó que aunque ellos están internos por comisión de delitos, el hecho que habría cometido Rafael Uribe Noguera con la niña oriunda del Cauca no es aceptado entre los internos.
Se conoció que por el momento Uribe Noguera, por su seguridad, está en una celda aislada y que aún no se ha definido su lugar permanente de reclusión. Se teme que la vida del arquitecto de 38 años esté en peligro si se deja junto a otros internos.
El detenido en La Picota también expreso su malestar por los hechos que habría cometido Uribe ya que la mayoría de presos tienen familia e hijos y rechazan esta clase de actos contra los menores de edad.
El hombre fue trasladado a este centro penitenciario desde los juzgados de Paloquemao, luego de que el juez dictara medida de aseguramiento en su contra a pesar de que el acusado se declarara inocente de los cargos que la Fiscalía le imputó.
Kienyke