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viernes, 16 de noviembre de 2018

ASÍ REGISTRA LA PRENSA INTERNACIONAL LAS MUERTES DE PIZANO Y SU HIJO



La prensa del mundo ha registrado con asombro lo que pasa en este momento en Colombia. Las pruebas sobre el caso Odebrecht que dejó Jorge Enrique Pizano antes de morir. La conversación que sostuvo en 2015 con Néstor Humberto Martínez sobre las irregularidades de los contratos de Odebrecht. La muerte de su hijo Alejandro Pizano por envenenamiento con cianuro y que ponen en duda las razones de la muerte de su propio padre, en momentos en los que se investiga si sufrió un infarto fulminante como en principio se dijo. Todo eso, no sólo han captado la atención de los medios nacionales, sino que tienen a la prensa del mundo pegada de cada suceso.
El diario brasilero Folha de S.Paulo cubrió la noticia pues, como se sabe, el caso Odebrecht logró mover los cimientos más firmes del empresariado y de la política carioca. En una nota titulada “Muertes misteriosas marcan caso de corrupción de Odebrecht en Colombia”, se dice: “Dos decesos en los últimos días escandalizaron a la opinión pública y otra vez arrojaron luz sobre las investigaciones sobre el escándalo Odebrecht en Colombia, donde el contratista brasileño habría pagado sobornos…”. En la nota se habla de Jorge Enrique Pizano como testigo clave para la Fiscalía y se señala como un misterio su muerte y la de su hijo.
Por su parte, Bloomberg reseñó el caso haciendo un largo recuento, el artículo empieza así: “Cuando apareció en la televisión colombiana el lunes por la noche, Jorge Enrique Pizano estaba muerto. Había pregrabado la entrevista, dijo a la cámara, porque como controller que había marcado los pagos sospechosos en un gran proyecto de infraestructura, fue objeto de un complot. Después de que Pizano muriera de lo que se suponía que era un ataque al corazón, su hijo Alejandro Pizano Ponce de León llegó de España. En la casa de la familia en las afueras de Bogotá, donde ocurrió la muerte, Alejandro tomó un sorbo de una botella de agua en el escritorio de su padre, se enfermó violentamente y murió de camino al hospital. La causa: envenenamiento por cianuro”.
Desde el mismo titular, Bloomberg usa la palabra anglosajona “bizarre” para nombrar el caso, palabra que se puede traducir como algo “sumamente extraño”; además enlazan las muertes con el accidente automovilístico que sufrió en Chile la fiscal del caso, Amparo Cerón, y que la dejó en coma para recuperar el conocimiento semanas después.
Bloomberg asegura que Pizano tenía planeado liberar más información del caso después de abandonar Colombia y que, incluso, había planeado tener una reunión con sus periodistas. “El extraño giro de los acontecimientos agrega preguntas a un caso que se ha convertido en un dolor de cabeza prolongado para Grupo Aval, un conglomerado financiero que posee varios de los bancos más grandes de Colombia y está controlado por Luis Carlos Sarmiento, de 85 años, cuyo valor neto estimado de $ 11.1 mil millones lo hace latino La sexta persona más rica de Estados Unidos. Su filial Corficolombiana tenía una participación del 33 por ciento en el proyecto Ruta del Sol II”.
The Washington Post tituló su nota publicada este miércoles como “Nuevos alegatos de que el fiscal colombiano encubrió sobornos” y empieza explicando las repercusiones que tienen las grabaciones que dejó Pizano “desde más allá de la tumba”. El artículo explica la relación de Néstor Humberto Martínez con el grupo aval y como, después de conocer la contratación ilegal que hubo en el caso Odebrecth, terminó nombre como Fiscal General.
En su artículo, el periódico estadounidense recoge: “El sindicato que representa a miles de trabajadores judiciales pidió el martes la renuncia de Martínez, diciendo que su aparente fracaso en denunciar la corrupción que aprendió en su práctica legal socava su credibilidad como el abanderado de las luchas de los colombianos por la justicia”.
El periódico El País de España no dudó en reseñar la noticia: “La investigación del caso Odebrecht en Colombia se asoma al abismo de una red criminal que va más allá de los sobornos pagados por la constructora brasileña a cambio de concesiones. La muerte fulminante de un testigo clave y, al cabo de tres días, la de su hijo, envenenado, ensombrecen las indagaciones de un escándalo que se remonta a la financiación de las campañas presidenciales de 2010 y 2014”.
El caso Odebrecht Colombia, aunque ha tenido más de ochenta capturados, aún parece inconcluso. Las acusaciones que dejó Jorge Enrique Pizano para después de su muerte, arrojan luces sobre un caso que no está cerrado y que ahora tiene los ojos del mundo encima. 
Tomado de revista SEMANA

domingo, 5 de febrero de 2017

FUEGO AMIGO DE URIBE A ZULUAGA



La carta no podía ser más extraña. La firmaba Luis Carlos Restrepo e iba dirigida al expresidente Álvaro Uribe. Restrepo en la actualidad se encuentra prófugo de la Justicia y está asilado en Canadá. Hacía tiempo no se oía de él y su reaparición sorprendió.
En la carta señalaba que la supuesta financiación de Odebrecht en Brasil al asesor de ese país, Eduardo ‘Duda’ Mendonça, para la campaña de Óscar Iván Zuluaga era una “falta ética”. Según Restrepo, aunque Zuluaga no se hubiera enterado, era impresentable haber recurrido a una empresa contratista del Estado para financiar indirectamente una parte de su campaña. En la contabilidad de esta se había registrado un pago de 1,5 millones de dólares, mientras que la cotización original del asesor brasileño había sido de 4,3 millones.
Esto hizo pensar que había gato encerrado. La versión de Zuluaga es que la cotización inicial sí fue de 4,3 millones, pero que obtuvo una rebaja sustancial a 1,5 millones. Sin embargo, la revista Veja, la más influyente de Brasil, recientemente reveló datos adicionales. Coincide en que en Colombia hubo un pago de 1,5 millones de dólares, pero agrega que Odebrecht por su lado le pagó a Duda 1,6 millones de dólares en efectivo y otra parte con bienes inmuebles. Como afirmó Alfonso Gómez Méndez en una columna reciente, todas las campañas tienen una parte de su financiación no registrada, la cual generalmente es imposible de detectar. En este caso, por tratarse de una revelación proveniente de Brasil, el escándalo salió a flote.
De ser verdad, no solo se trataría de una irregularidad contable, sino también de una violación a los topes y aportes permitidos para la financiación de la campaña. Lo sucedido en términos legales es delicado, pero en términos políticos puede ser mortal. Zuluaga es el precandidato del Centro Democrático que encabeza las encuestas y la revelación de Odebrecht le hace un daño enorme. No solo por el artículo de la revista brasileña, sino por la carta de Luis Carlos Restrepo y la reacción de Álvaro Uribe.
El expresidente anexó la carta de Restrepo a una de su puño y letra en la cual le solicitó al comité de ética de su partido investigar a Zuluaga. Teniendo en cuenta que este último en la actualidad no solo es precandidato, sino también el presidente de la colectividad, la sola solicitud de una investigación, por parte del jefe supremo, ha sido interpretada como una lápida política. Puede leer: Archivo del caso Zuluaga: ¿Qué tan justificado es? Detrás de este episodio hay varios elementos.
El primero es que, ante un país obsesionado por el tema de la corrupción, es imposible defender al presidente del Centro Democrático por más rutinaria que sea la irregularidad en la cual incurrió. Pero hay una consideración de más peso. En círculos bien informados se sabe que el Centro Democrático tiene tres candidatos, pero que el expresidente prefiere a uno de ellos: Iván Duque. No tanto porque le parezca el más calificado, sino porque ve en él una especie de hijo político, como lo fue Andrés Felipe Arias en su momento.
Sin embargo, Álvaro Uribe no ha querido mostrar favoritismo por ninguno de sus discípulos. Eso le ha permitido no comprometerse públicamente, pero para los allegados es claro que su corazón está con Duque. Zuluaga, por haber obtenido 7 millones de votos en las últimas elecciones, encabezaba las encuestas internas del partido. Muchos observadores, sin embargo, consideran que esos votos no fueron del candidato derrotado, sino simplemente endosados por Uribe y que están disponibles para quien él unja.
Por otra parte, un triunfo del Centro Democrático sobre el santismo requiere renovación y eso definitivamente no lo encarna Zuluaga. Por lo tanto, el escándalo de la semana pasada le dio a Uribe la oportunidad de solucionar un problema que por amistad no hubiera podido resolver personalmente. Le sugerimos: Los tentáculos de Odebrecht De ser así, de los tres candidatos quedan dos: Carlos Holmes Trujillo García e Iván Duque. En principio se podría decir que, aun sin escándalos, Trujillo la tiene más difícil por las mismas razones que Óscar Iván. En una coyuntura en la que todo lo que representa el establecimiento tradicional produce desgano en el electorado, ser miembro de una dinastía política regional no es una ventaja para él. Sin embargo, tiene una trayectoria y experiencia como pocos en el país.
Ha sido alcalde, constituyente, embajador, ministro y candidato a la Vicepresidencia de Óscar Iván Zuluaga. Y en los últimos meses ha neutralizado en parte su imagen de político tradicional al mostrarse como un hombre muy bien preparado, elocuente y un columnista influyente. De lo que no hay duda es que tanto Óscar Iván Zuluaga como Carlos Holmes Trujillo tienen más quilates en su hoja de vida, más experiencia y más cancha que Duque.
Él solo les podría sacar ventaja en lo que Uribe más valora en la actualidad: elegibilidad. Según prácticamente todos los analistas, en Colombia el rechazo por lo tradicional ha creado la coyuntura para que surja lo que los anglosajones denominan un outsider. Es decir, alguien de afuera, nuevo y, en todo caso, algo diferente. En teoría Iván Duque no lo es. Es el hijo consentido de Álvaro Uribe, quien nada tiene de outsider. Sin embargo, es joven, preparado y mediático y relativamente desconocido, lo cual lo convierte en un semi-outsider. A eso se suma que su mentor es Álvaro Uribe, el jefe del antisantismo, corriente que para muchos constituye una fuerza electoral tan poderosa como la del antiestablecimiento.
De ahí que el expresidente tenga contemplado que Duque y él son la ecuación ganadora. Como no puede decir eso de frente, manda señales indirectas. Con frecuencia cuando un parlamentario le pide una cita, él lo recibe con Iván Duque a su lado sin tocar el tema electoral.
No obstante, como tiene que mostrarse neutral, Uribe no quiere imponerlo a dedo. Pero Duque tiene el problema de que en la actualidad no tiene asegurado el triunfo ni en una convención del partido, donde los veteranos ganarían, ni en una consulta popular abierta en la que el electorado pueda escoger entre los tres precandidatos.
En la última encuesta de Gallup solo contaba con 0,7 por ciento de apoyo y en la última de YanHaas registró un 6 por ciento. Los profesionales de la política, sin embargo, saben que lo que está hoy sobre el tapete poco tiene que ver con la realidad electoral dentro de un año. Y también son conscientes de que la clave del éxito en las presidenciales de 2018 no es quién gana hoy, sino quién tiene más proyección hacia el futuro. A pesar de su falta de experiencia, hoy por hoy el puntero es Duque.
La razón es que mientras sus rivales tienen apoyo dentro del Centro Democrático, él lo tiene más allá del partido. Eso ha creado fisuras con algunos furibistas que lo han acusado de poner sus intereses personales por encima de los de la colectividad. Al cerrar la semana se supo que Iván Duque había acompañado a Óscar Iván Zuluaga y a su hijo David a la reunión con Duda Mendonça en São Paulo. Como de esta surgió el escándalo de los pagos irregulares, su presencia allá no lo favorece. Su descargo es que allá solo se les hizo una presentación sobre los servicios de la empresa y no se habló de plata. Y solo asistió a una reunión.
Eso podría ser verdad, pero es el mismo argumento que invoca Óscar Iván Zuluaga, a quien están ridiculizando con el mote samperista de que “todo fue a mis espaldas”. En todo caso tanto el candidato como su hijo David, gerente de la campaña, están enredados en el asunto.
Para Álvaro Uribe es incómodo tener que defender a Duque mientras que simultáneamente está zafando a Zuluaga por el caso Odebrecht.

Porque definitivamente pocos creen que la carta de Luis Carlos Restrepo para denunciar “la falta de ética” de Zuluaga haya sido una iniciativa personal, enviada sin el conocimiento del expresidente. Tampoco es muy lógico que un prófugo de la Justicia sea el faro ético del partido. Pero independientemente de estas consideraciones, el efecto político de esa inusual carta parece ser la sepultura de la candidatura de Óscar Iván Zuluaga.
TOMADO DE REVISTA SEMANA