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martes, 2 de diciembre de 2014

LOS DIEZ DERECHOS DE LOS LECTORES

LOS DIEZ DERECHOS DEL LECTOR, POR DANIEL PENNAC


Posted by queleerblog on diciembre 1, 2014 








1. El derecho a no leer.
2. El derecho a saltarse páginas.
3. El derecho a no terminar un libro.
4. El derecho a releer.
5. El derecho a leer cualquier cosa.
6. El derecho a leer lo que me gusta.
7. El derecho a leer en cualquier parte.
8. El derecho a picotear.
9. El derecho a leer en voz alta.

10. El derecho a guardar silencio.

viernes, 17 de junio de 2011

REENCUENTRO



Me sumerjo en la soledad
Y el silencio
Para encontrarme conmigo mismo.
Busco en el pasado las raíces
De las cicatrices
Que encuentro en la piel de mis recuerdos.
En los recodos de la memoria
Se esconden dolores olvidados
De amores frustrados
Y dulces besos de miel
Que ya no existen.
Me veo con mis años juveniles
Cargado de ilusiones y sueños
dispuesto a conquistar un mundo
que luego nunca fue mío.
Igual que con otras personas
Después de muchos años
El reencuentro conmigo no fue lo que esperaba
Pero me sirvió
Para sacar los escombros de las ruinas
Del pasado lejano
Para sacar los cadáveres insepultos
De lo que pudo haber sido y no fue
Y me mostró mi realidad actual.
Lo que no logré ya está perdido,
Los sueños locos de juventud
Sólo eso fueron: sueños.
Los amores del ayer ya no están
Y, tal vez, ni fueron amores.
En el silencio total
Me despido de mi ayer
Quizás para siempre.
No sé si vale la pena
Recordar dolores y alegrías,
Lágrimas y besos,
Personas que ya no están en este mundo
Y logros no alcanzados.
Hoy me digo adiós en el pasado
Y me saludo en el milagro del hoy
Que es lo único real de mi existencia

jueves, 16 de junio de 2011

REENCUENTRO




Me sumerjo en la soledad
Y el silencio
Para encontrarme conmigo mismo.
Busco en el pasado las raíces
De las cicatrices
Que encuentro en la piel de mis recuerdos.
En los recodos de la memoria
Se esconden dolores olvidados
De amores frustrados
Y dulces besos de miel
Que ya no existen.
Me veo con mis años juveniles
Cargado de ilusiones y sueños
dispuesto a conquistar un mundo
que luego nunca fue mío.
Igual que con otras personas
Después de muchos años
El reencuentro conmigo no fue lo que esperaba
Pero me sirvió
Para sacar los escombros de las ruinas
Del pasado lejano
Para sacar los cadáveres insepultos
De lo que pudo haber sido y no fue
Y me mostró mi realidad actual.
Lo que no logré ya está perdido,
Los sueños locos de juventud
Sólo eso fueron: sueños.
Los amores del ayer ya no están
Y, tal vez, ni fueron amores.
En el silencio total
Me despido de mi ayer
Quizás para siempre.
No sé si vale la pena
Recordar dolores y alegrías,
Lágrimas y besos,
Personas que ya no están en este mundo
Y logros no alcanzados.
Hoy me digo adiós en el pasado
Y me saludo en el milagro del hoy
Que es lo único real de mi existencia

Edgar Tarazona Angel

miércoles, 15 de junio de 2011

AÑORANZAS


Poema de mi amiga mexicana, la escritora y poeta Elena Ortiz Muñiz

Hoy nos encontramos de nuevo…
estabas en el silencio de una tarde vacía.
Así sucede siempre
en el momento menos pensado
cuando creía haberte olvidado
apareces inesperadamente
para remover escombros
de un pasado entumecido
que lucha por no permanecer dormido
y quiere seguir siendo presente.
Pero es imposible.
A pesar del cariño, la historia
los besos, el siempre y el nunca…
Regresas a mi, invariablemente regresas.
Estás ahí al despertar.
Llegas fresco y fragante como el amanecer
doloroso y herido
cuyo firmamento ensangrentado
invita al nacimiento de una nueva vida
que no he podido parir.
porque ¡Estas aquí!
Siempre estás aquí…
Y sin embargo, te has ido.
Es decir, tu cuerpo partió
pero me quedó tu esencia
esparcida en el jardín
llenando mis pulmones cuando el viento sopla
invadiendo mi cuerpo, mi alma, mis ganas, mi todo


¡Estás aquí, mi amor!
aunque te hayas ido
Te encuentro en la lluvia
en las noches de luna
entre las sábanas níveas
y los rincones sin vida
de esta casa repleta de sombras
y recuerdos tercos
de lágrimas secas, recientes, asfixiadas
gritos amordazados de una voz que es mía
y se alza impotente rasgando penumbras:
“No puedo más”
Y debo aceptar que aunque el viento sople
trayendo tu aroma permanezco sola
tan abandonada como mi cuerpo, mi alma, mis ganas, mi todo.
Aunque venga la lluvia las gotas serán solo gotas
la  luna un satélite lejano y frío
las sábanas frías golpearán mi cuerpo con impiedad
haciéndome conciente de mi creciente soledad


¿Qué puedo hacer si te veo una y otra vez?
de manera continua, repetida, atroz
como una tortura fríamente preconcebida.
Te encuentro en los ojos de un niño travieso
en las manos que se alzan exigiendo justicia
en las calles repletas de historias
en cada flor seca que aparece entre las hojas de un viejo libro
en el viento que susurra tu nombre tantas veces repetido
en los labios del joven gallardo de la banca en el parque
pero también en la sapiencia del viejo olvidado
en la sonrisa franca del hombre del piano en el café de la esquina
en el calor de las tardes sin lluvia
en el frío de los inviernos que dejan mis dedos tan congelados…
como mi corazón.


Por eso, aunque quiera olvidarte no lo he conseguido.
Busqué en otros cuerpos, besé labios extraños
llené mis manos con manos ajenas,
miré esos ojos que no eran como los tuyos…
Y me sentí vacía, me supe perdida
Debo arrancarte de tajo como a la hierba mala del jardín
que invade las rosas, las cubre y asesina lentamente
sin piedad ni motivo.
Pero no puedo…
porque siempre terminas regresando.
Ahora mismo estás aquí
entre estas letras que he escrito con tanto dolor
porque jamás te marchaste del todo
tu cuerpo se fue pero se ha quedado conmigo tu esencia
tu todo, tu alma, tu infinito amor.


Aún así sigo estando sola
porque no solo te llevaste tu presencia querida,
en esa maleta que fue un verdugo traidor
guardaste tu ropa pero también mi corazón
lo arrastraste por todas las calles hasta dejarlo agónico
herido, lastimado, solitario, sin esperanzas.
Me lo robaste. Me dejaste vacía…
Es insoportable
Es imposible
Es inútil
Aunque retornes…te has ido
Aunque te hayas quedado…te has ido
Aún cuando respiro…no existo
Tengo movimiento…pero no motivo
Siento tanto amor…inútilmente
Estoy viva…pero hace tiempo que he muerto
¡Cuántas añoranzas!
Elena Ortiz Muñiz

miércoles, 25 de mayo de 2011

EL GRITO

Conducía su auto por la carretera solitaria mientras en el horizonte las nubes se teñían con los arreboles del atardecer.  Llovía a cántaros pero su destino estaba cerca, dos  o tres kilómetros la separaban de la calidez humana de su familia, de un pijama seco y suave, una cama acogedora y un buen café hirviente y aromático.
En diferentes sitios del trayecto vio hundida la carretera; maquinaria pesada despejaba el camino de las piedras y lodo de los derrumbes, recordó que todos los días en los noticieros televisados y radiales comentaban de los problemas surgidos en la malla vial a causa del invierno y hasta ese momento no había dado al asunto la verdadera dimensión, hasta cuando lo vio con sus ojos no pensó que el asunto fuera tan grave… bueno, ya terminaría de llover.
Mas que oír presintió el ruido de un alud y de pronto  se vio envuelta por barro y piedras por todas partes y su pequeño campero reforzado por varillas quedó sepultado por el alud. Durante unos segundos no supo que había pasado y quedó envuelta por la oscuridad total. Su entrenamiento como combatiente anti terrorista le permitió recordar en fracciones de segundo lo que debía hacer de inmediato. Buscó en la guantera la linterna de emergencia y la encendió…
El noticiero de las siete dio un boletín de última hora: “tres carros quedaron sepultados en el sector de Rio Negro por cientos de toneladas de tierra y rocas, se teme que no haya sobrevivientes y las pesadas maquinarias no pueden llegar al sitio porque la carretera no soporta el peso en las actuales condiciones, se intentará el rescate con pico y pala pero se teme que no haya sobrevivientes…”
Ella esperó durante una hora con la luz apagada, mirando a cada rato la esfera luminosa de su reloj de pulsera. Prendió el radio pero la señal no entraba, ensayó una llamada desde su celular y nada. Cuando sintió que el oxígeno empezaba a escasear reemplazado por el gas carbónico de su respiración, aspiró todo el aire que pudo y lanzó el grito más desgarrador de su existencia…
Al amanecer, con las primeras luces del día y ya sin lluvia, comenzaron a llegar algunos trabajadores con sus picos, palas y azadones para empezar a remover la tierra, en el ambiente sólo se escuchaba el silencio

lunes, 18 de mayo de 2009

No dejes que se apaguen mis palabras

No dejes que se apaguen mis palabras y ayúdame a grabarlas para siempre; que cada letra encuentre su destino impreso en blancos papeles de alquimista. Déjame quitarle a tu tiempo las horas que robé a mi sueño para plasmar en palabras el vuelo de tantas mariposas muertas y muchos cielos, a veces despejados, a veces tormentosos y turbios. Tantos cielos... y tantos mundos inmensamente bellos y solos. Hay personas que no alcanzo o no sé detenerlas porque pasan como estrellas fugaces y se rompe el sueño. Regreso al mundo... y de nuevo otra noche y otro sueño y otro viaje detrás del rastro de cometa sideral

Cuando te encuentro sola

Cuando te encuentro sola en mi soledad sin alma te digo todo... sin decirte nada. Cuando callo ante el espejo del universo callado te digo miles cosas que solo entiende el mar. Cuando callo ante el verso que no repite el alma te digo que te amo y las olas me llaman. Cuando pronuncio el grito que salta en marejada la pescadora tierna lanza la red... y calla