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jueves, 11 de agosto de 2016

CARLOS VIVES CASI SE INFARTA AL VER SU HIJA DESNUDA EN SOHO

Lucía Vives, de 20 años, producto de la relación del samario con Herlinda Gómez, fue la responsable de que el cantante casi se infartara luego de que se enterara que su hija es la protagonista de la nueva portada de la revista Soho.
En entrevista con Blu Radio, la joven de 20 años comentó que el motivo de su desnudo está basado en su carrera de Filosofía y en llevar un mensaje a todas esas mujeres que no se sienten a gusto con su cuerpo, que “sienten morbo y hasta “asco” al ver un cuerpo desnudo”. Agregó que para ella es un tema de  honestidad. “Para mí ese es un tema sin tabú, para mí estar desnuda es lo más normal. Así me hicieron mis papásempezando porque así me hicieron mis papás”, puntualizó para dicho medio.
También confiesa que con sus fotografías le provocó un dolor de cabeza a más de un hombre de la familia, empezando por su padre y su hermano. “Gracias a Dios sigo viva. Fue una sorpresa un poquito fuerte para los hombres de mi familia, más que nada para mi hermano (…) Pero mi papá casi se infarta (…) tuvimos algunas discusiones respecto al tema, hasta que logró aceptarlo”, esto se debió a que Lucía tomó la decisión de posar desnuda sola, sin decirle a nadie, solo luego de realizar la sesión fotográfica decidió contarle a Carlos, quien no vio con buenos ojos lo que su hija había hecho.
“En verdad no pedí permiso. Tomé la decisión después de pensarlo un largo rato. Tengo la oportunidad de que mi familia confía mucho en mi independencia y logré endulzar un poquito el tema asegurándoles que iba a estar muy pendiente de las fotos que iban a salir”, comentó para Blu Radio.

Sin embargo, Carlos Vives sí le dejó en claro que “Tú puedes contar conmigo, yo te puedo aconsejar antes de que te comprometas”.

domingo, 16 de agosto de 2009

LENGUABRAVA Y LENGUAFINA (2da parte)

Y miren que vaina tan curiosa, eran creativos, muy creativos… a su manera, claro está y cuando supieron que los llamaban “Academia de la Lengua” lo tomaron en serio y a transformar el idioma se dedicaron en cuerpo y alma. Cada semana sacaban una nueva norma idiomática, bueno, digo norma porque ellos simplemente soltaban el chorro de su verbo desaforado y toda la juventud del pueblo adoptaba sus expresiones al lenguaje cotidiano con el beneplácito de toda la muchachada y el escándalo de los mayores comenzando por el cura y el alcalde. La primera innovación se dio en las palabras terminadas en culo, ellos dándoselas de bienhablados decían vehiano, forunano, fasciano por vehículo, forúnculo y fascículo; y se paseaban orondos, orgullosos por su aporte a le sagrada lengua. La alegría no duró demasiado porque en pocos días dieron vuelta a la reforma y todas las palabras terminadas en ano cambiaron a culo como enano, rábano, banano y todas las que ustedes conocen quedaron como enculo, rabculo, banculo, etc. Todas, si, todas. En otra temporada decente decidieron acabar con la costumbre de los raizales de pronunciar la elle como ye: cabayo, cabeyo… y cogieron la costumbre de decir en la tormenta calló un rallo, quiero un cuaderno rallado, la llegua es la mujer del caballo, las ballonetas son armas que lla no se usan, jajaja, que benditos, nosotros, los no tan jóvenes pero tampoco veteranos, reíamos con disimulo si había gente respetable pero a carcajadas si estábamos sin testigos y decían coplas de todo calibre que soltaban con especial veneno cuando había damas decentes presentes: “Si el gordo Nerón mató/ de una patada a Popea,/ fue porque ella le prendió/ una infame gonorrea”, declamaban con un gusto de mejores destinos y no quiero decirles más coplas para no escandalizar a nadie, en el pueblo porque ya estábamos acostumbrados y es que hasta las adivinanzas eran de grueso calibre… y en verso: “En libros escrita está/ como santa y muy doncella/ pero a la hora de la verdad/ todo el mundo abusa de ella”, y esta otra: “A las muchachas les llega/ porque ya tienen la edad/ y si les llega a las viejas/ es una anormalidad/ ¿A que no las pescaron?, bueno, otro día les digo la solución, pero no sean mal pensados. Lo cierto es que a la Academia decidieron expulsarla del poblado con la alegría de algunos y la tristeza de la mayoría (los niños, los jóvenes, los solteros y los forasteros), en un sitio donde nunca pasa nada es una dicha tener personas o situaciones que rompan la monotonía de esos días eternos. Dejaron los recuerdos de sus dichos, sus coplas, las canciones que dejaban con la música pero con letras de su autoría y un vacio más grande del que hubiéramos creído. Debieron pasar varios años antes de tener noticias de Pablo y Magdalena, que así se llamaban y nadie lo supo hasta que leyeron el edicto de su expulsión, anunciaron su visita al pueblo por medio de unos carteles que pegaron por todas partes; los postes del alumbrado público, las paredes disponibles, las carteleras de las escuelas, en las tiendas y tabernas, por todas partes; Pablo y Magdalena venían por un solo día a compartir con nosotros sus palabras y nos dijimos “alistemos grabadoras”, “yo hago la filmación” y el otro, y yo los convenzo para que se queden varios días en mi casa… y así todos revivimos la imagen de la pareja y sus años entre nosotros. El día de su presentación el destartalado coliseo se llenó desde temprano, todos estábamos con el ánimo dispuesto y la risa a flor de labios; algunos se ayudaron con licor, otros con grabadoras portátiles y la música de “ellos”, cuando llegó la hora del Show todo el mundo quedó pasmado, quieto, como paralizado… esos dos no eran, o bueno, si eran… pero no, que vaina tan rara. Esperamos las primeras palabras de “Lenguabrava” y quedamos fríos, si mis hermanos, fríos… perdón, es que lo de mis hermanos lo dijo él y a continuación llamo a su santa esposa y pensamos “esto es parte del espectáculo y nos dispusimos a reír, ahora sí, y no joda, sale la española, la “Lenguafina” con una cara de yo no fui y con un libro enorme sobre el pecho, mientras lo sostenía con los brazos cruzados sobre él. “Vosotros sabéis que lo nuestro son las palabras –dijo- y con mi queridísimo esposo –siguió diciendo, hemos venido a traeros la palabra verdadera, el Mensaje, la palabra de la vida” Ahí sí que empezamos a entender, el libro era la Biblia y a estos alguien les había lavado el cerebro; bueno, dijimos después del aburrimiento de esas dos horas interminables, estos dos se salvaron pero el pueblo se jodió sin tema de conversación.