Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de septiembre de 2018

LOS ABUELOS NO DEBEN CUIDAR NIETOS NI PERROS




A mi querida madre QEPD, le aprendí que uno debe criar a sus hijos pero no hacerse cargo de los nietos que para eso tienen padres. Cuando uno llega a lo que llaman la tercera edad, que es un eufemismo para no decir que uno es viejo o anciano, lo único que quiere es vivir tranquilo y que nadie lo joda. Por lo menos eso es lo que yo pienso y estoy haciendo. Hablo desde mi experiencia y por todo lo que veo cuando salgo a caminar o escucho hablar a todas las personas que son o tienen un abuelo en la familia.

Los nietos son una belleza, una maravilla de la vida y la naturaleza y se aman porque son la continuación de la familia y la continuidad de la sangre; además, uno siente el amor que le dan sin restricciones y, por supuesto, uno los quiere como nunca quiso a los hijos. Eso siento yo por mi única nieta que cumplió tres años en abril. Prácticamente la criamos con mi esposa y fuimos testigos de sus primeros pasos, las primeras sílabas y palabras, en fin, casi todo lo primero que ese pequeño ser humano hizo en este mundo…y cada experiencia era felicidad. Los abrazos y besos, las preguntas, la compañía, las travesuras, etc. es una maravilla ver cómo crecen y aprenden. Pero llegó el momento de retornarla a sus padres, ya nos ganaba en la mayoria de actividades y no aguantábamos tanto voltaje. Todo lo que he dicho hasta este momento es lo más lindo que puede pasar a los abuelos.

Se volvió costumbre que los dos padres trabajen y aporten a la sociedad conyugal, entonces quien cuida los niños? Pues los abuelos y en algunos casos, como le pasa a una prima, cuatro o cinco nietos porque los hijos no consideran que esos niños tan hermosos son una carga para los viejos. Puede ser que el amor sea muy grande pero un niño tiene mucha energía y no se cansa y el abuelo sí. Y entre mas años tiene el pequeño, mas difícil es compartir sus juegos y actividades, imagínense lidiando con cinco, eso es una tortura.

He visto abuelas en el piso, aporreadas porque el pequeño se les soltó de la mano en plena calle y salió corriendo, entonces la señora trató de alcanzarlo y se cayó. Imagínense con tres al mismo tiempo; y no se diga en los supermercados cuando el infante se antoja de todo y coge de lo que ve a pesar de las protestas del anciano que si tiene con que le compra todo lo que quiere el chico, jeje. Eso hago yo. Uno de abuelo es muy consentidor y después es una pelea con el hijo o hija y la nuera o yerno que reclaman por todo lo que uno le da a su hijo, y dicen que uno lo está malcriando, que no le de tantas golosinas y jugueticos y bla bla bla. Pero al otro día lo vuelven a dejar con uno, que pendejos.

Un nieto es felicidad pero también problemas. Cuando los padres lo dejan sólo durante el día es soportable, pero cuando sueltan la carga por meses o años es una desconsideración con los viejos. Los horarios de sueño y descanso son diferentes y casi nunca coinciden el niño y el abuelo;  un hijuemadre pelado de menos de tres años se puede dormir a cualquier hora y preciso, cuando el abuelo se duerme el  chiquitín lo despierta para salir al parque a jugar. Uno maldice en su interior pero por amor acepta todo lo que dicen los pequeños dictadores.

Y qué decir de los malditos juguetes que son una trampa mortal. Muchos seres de la tercera edad ingresan a los hospitales porque se tropezaron con una muñeca, un carrito o unos patines abandonados en cualquier parte, y no me vengan con el cuento que hay bebes ordenados porque no lo creo. En casos extremos el adulto se puede morir como le pasó al hermano de uno de mis amigos que pisó unas bolas de cristal abandonadas en las escaleras, rodó por ellas y se desnucó. Y estas malditas bolitas tienen otro destino: en la etapa bucal los bebes se meten a la boca todo lo que encuentran y esto ha sido motivo de asfixia, otros se meten en la nariz las bolitas y otras pepas, mejor dicho, el pobre viejo debe estar vigilante todo el tiempo que el chiquillo este despierto y no puede hacer lo que le gusta. Con mi señora disfrutamos mucho con la nieta, hasta que comenzó a ganarnos en todo, sobre todo en el parque y por la calle; nos pegó muchos sustos cuando salía corriendo, cuando se trepaba en los árboles o acariciaba perros ajenos, etc.

Y ahora, ya para terminar y porque nombré los perros, tampoco deben ser responsabilidad de los ancianos. Cuando el bendito perro está en compañía del nieto conforman un duo muy peligroso; se entienden a la perfección y comparten travesuras y desorden; a no ser que sea un perro ya viejo que no quiera jugar, pero acepta al niño y lo cuida. Entonces cual es el problema? Si no hay niño para que jodan en compañía al perro hay que sacarlo a caminar y que haga ejercicio; un perro grande le pega un tirón al viejo y lo manda al suelo, no quiero decirles que puede pasar. Como todo ser vivo come y caga. Los buenos ciudadanos recogen los excrementos en una bolsa, pero para eso hay que agacharse y he visto dos ancianas que después no se pudieron enderezar y tocó llamar ambulancia. Y si los ancianos sacan al mismo tiempo el nieto y el perro el peligro va por partida doble.

A los nietos hay que amarlos y a los perros también. Pero que los hijos dueños de perros y padres de los bebes no sean desconsiderados. Cada etapa de la vida tiene sus límites. Yo tengo salud y puedo hacer todavía muchas cosas pero, otras personas de mi edad ya tienen demasiadas limitaciones de movilidad, sus reflejos son lentos, sienten dolor y necesitan descansar. Los nietos son para que nos visiten de vez en cuando y los perros… que los tengan los que tienen tiempo, espacio y paciencia.

Edgar Tarazona Angel

sábado, 16 de mayo de 2015

LA IMPORTANCIA DE LEER EN FAMILIA


Leer desde pequeños estimula nuestra creatividad, y nos ayuda a futuro, en la preparatoria y la universidad. Cómo padres, queremos lo mejor para nuestros hijos, y leer en familia es una semillita que crecerá año a año, y será muy beneficioso para tus hijos.
Te recomiendo que realices la tan hermosa actividad de leer junto a tus hijos. Leerles o que ellos te lean a ti, es una forma de estimular a tus hijos creativamente, y también para nosotros, los padres. La lectura no solo es positiva para la creatividad y la imaginación, sino también es una herramienta fundamental para el diálogo entre padres e hijos, y así intercambiar sentimientos y emociones, que a veces nos cuesta tanto expresar.
Espacio para leer
¿Por qué no realizan en algún rincón de tu casa un área de lectura? Una forma de motivar a los niños a tener el hábito de leer es crear en tu propia casa un lugar divertido y cómodo donde entre todos, o ellos solos puedan leer. Te recomiendo colores divertidos, y tal vez un poco de música de fondo para darle al ambiente un toque especial.
Comprar libros, para mí, es la mejor inversión que se puede realizar. Deberías crear tu propia biblioteca con los libros que más te gusten, y aquellos que consideres importante para tu futuro, o el de tus hijos, y por qué no, el de tus futuros hijos, realmente lo disfrutarás.
Leer y escribir son actividades que se complementan y ayudan a crecer los niños. Tal vez para disparar la creatividad de tus hijos, puedes invitarlos a escribir juntos luego de leer, de seguro su potencial creativo esté al máximo.
El hábito de la lectura y la escritura será muy beneficioso para ellos, y lo notarás en la escuela y también a la hora que se tengan que enfrentar a situaciones aún desconocidas, verás que su instinto creativo estará desarrollado y podrán sortear los obstáculos.
Realizar estas actividades en familia fortalece el vínculo entre padres e hijos, por lo que es súper recomendable.

FUENTE: http://www.elintransigente.com/

miércoles, 22 de enero de 2014

REGLAS PARA UNA VEJEZ EN PAZ

 20 reglas básicas, para vivir tranquilo despues de los 60
/Tomadas de un correo en internet/

 -1. Es hora de usar el dinero que usted ahorro durante toda su vida.  Usarlo para usted, no para guardarlo para que lo disfruten  los que no conocen el sacrificio de haberlo conseguido, generalmente personas que ni siquiera son de la familia: Yernos y nueras!! Recuerde que no hay nada mas peligroso que un Yerno con ideas.  Cuidado:  No es epoca de inversiones por maravillosas que parescan, estas solo le traeran angustias y esta epoca es para tener mucha paz y tranquilidad.   

2. Deje de preocuparse con la situación financiera de hijos y nietos; no se sienta culpable de gastar su dinero en usted mismo. Probablemente, usted ya les ofreció lo que fue posible en la infancia y juventud como una buena educación.  Ahora por tanto, la responsabilidad es de ellos.

3. Ya no es época de sostener a nadie de su familia; sea un poco egoísta, mas no usurero. Tenga una vida saludable, sin grandes esfuerzos físicos. Haga gimnasia moderada y aliméntese bien.

4. Compre siempre lo mejor y mas fino, al fin y al cabo es para usted. Recuerde que en esta epoca, un objetivo clave es gastarse el dinero en usted, en sus gustos y caprichos.  Despues de muerto el dinero solo genera odios y rencores. 
 
5. Nada de angustiarse por poca cosa. En la vida todo pasa, sean los buenos momentos que deben ser recordados, sean los malos que deben ser rápidamente olvidados.

6. Independiente de la edad, mantenga vivo el amor siempre.
 
7. Esté en todo momento limpio, tome un baño diario; sea vanidoso, frecuente al peluquero, arréglese las uñas, vaya al dermatólogo, al dentista, y use perfumes y cremas con moderación. Ya que ahora usted no es guapísimo, esté por lo menos bien cuidado.

8. Nada de ser muy moderno, intente ser clásico. Es triste ver gente mayor con peinados y atuendos hechos para jovencitos.

9. Lea libros y periódicos, oiga radio, vea buenos programas en la TV, ingrese a internet, envíe y responda e-mails, llame a los amigos. Manténgase siempre actualizado.

10. Respete la opinión de los jóvenes a pesar que a veces pueden estar equivocados.

11. Jamás use la expresión “en mis tiempos”, pues su tiempo es hoy.

12.  No caiga en la tentación de vivir con los hijos o nietos aunque de vez en cuando vaya unos días como invitado. Consiga más bien un ama de llaves que le acompañe y colabore  con las tareas del hogar y sólo tome esta decisión cuando no de más o el fin esté bien próximo.
 Puede ser muy divertido convivir con gente de su generación y lo más importante, no dará trabajo a nadie.

14. Cultive un “hobby” como viajar,caminar, cocinar, leer, danzar, criar un gato, un cachorro, cuidar de plantas, jugar cartas, golf, ingresar a Internet, pintar, ser voluntario o coleccionar algo. Haga lo que le gusta y lo que sus recursos le permitan.

15. Acepte todas las invitaciones de bautizo, grado, cumpleaños, casamiento, conferencias. Visite museos, vaya al campo.... lo importante es salir de casa por un rato. Pero no se disguste si no lo invitan porque a veces no se puede. Seguramente cuando usted era joven tampoco invitaba a sus padres a TODO.
16. Hable poco y oiga más pues su vida y su pasado sólo le interesan a usted mismo. Si alguien le pregunta sobre esos asuntos, sea breve y procure hablar de cosas buenas y agradables. Jamás se lamente de algo. Hable en tono bajo y con cortesía. No critique nada, acepte las situaciones tal como son. Todo es pasajero. Recuerde que pronto volverá a su casa y a su rutina.

17. Los dolores y las molestias estarán siempre presentes, no las vuelva más problemáticas de lo que son hablando sobre ellas. Trate de minimizarlas. Al final, ellas lo afectan solamente a usted y son problemas suyos y de sus médicos.

18. No permanezca tan apegado a la religión ahora de viejo, rezando e implorando todo el tiempo como un fanático. Lo bueno es que en breve, podrá hacer sus pedidos personalmente.

19. Ría, ría mucho, ría de todo, usted es un suertudo, usted ha tenido una vida, una larga vida , y la muerte será solamente una nueva etapa incierta, así como fue incierta toda su vida.

20. Si alguien le dice que ahora usted no hace nada de importancia, no se preocupe. Lo más importante ya fue hecho: usted y su historia, buena o mala, ya sucedió!

Recuerde lo que dice Mario Benedetti:

“No te rindas, por favor no cedas aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento. Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo nuevo, porque ésta es la hora y el mejor momento”.

martes, 26 de mayo de 2009

VAGABUNDO

VAGABUNDO (Esta bella historia es colaboración de mi amiga mexicana Estrella de Belén) De pronto, olvidó quién era. No recordaba su nombre, ni su pasado. Perdió todo vestigio de su historia. Simplemente estaba sentado en una banca de aquel parque que de algún modo le era familiar aunque no sabía a ciencia cierta por qué. Se miró las manos, el reflejo de su rostro en el agua de la fuente, caminaba con pasos vacilantes tratando de esclarecer su mente para conocer...y reconocerse. Pero no. Todo fue inútil. Estaba encerrado dentro del cuerpo de un desconocido, como un preso, sin poder escapar de ahí. A partir de entonces, la calle fue su hogar, el basurero proveedor de alimentos, los rincones apartados sus dormitorios, el silencio y anonimato sus compañeros inseparables. Andaba por todas partes, observaba todo cuanto tenía delante de él buscando indicios, señales que no llegaban. Hasta que se acostumbro a ser solo una sombra maloliente que vaga por todas partes sin rumbo ni dirección. Las avecillas que trinan y vuelan con libertad, los niños con su inocencia, las mujeres con su cadencioso andar, los hombres con su virilidad, el cielo estrellado, la luna con sus diferentes fases, los rayos del sol cálidos a veces y cegadores en ocasiones, la lluvia que empapa rítmicamente...esos eran sus únicos acompañantes en esa nueva vida nublada y silenciosa. Un día, el viento trajo hasta él un periódico. Tomó las hojas de papel entre sus manos y observo cuidadosamente las letras, los gráficos, los anuncios, las fotografías. Todo aquello era parte de su mundo perdido, en algún recoveco de su atrofiada memoria algo se removía mientras él miraba. Luego prestó atención a las letras ¡Podía reconocerlas! comenzó a leer las palabras escritas. Sí, ¡él sabía mucho de palabras escritas!. Entonces comenzaron a revolotear en su cabeza frases, versos, pensamientos dormidos. Las voces martillaban dentro de él hasta provocarle vértigo de tanto movimiento. Todo aquello que había querido expresar mientras convivía con la naturaleza luchaba por salir como aves enjauladas que claman por recobrar su libertad y retomar el vuelo. Al dar vuelta a la hoja se encontró con el retrato de un hombre cuyo rostro le era habitual. Claro ¡Era él!. Antonio Quijano decía el pie de foto. Comenzó a leer los pormenores de aquello que había extraviado: Alguna vez fue escritor, catedrático, tenía hijos, nietos y una esposa que lo buscaba con desesperación. Salió de casa y nunca más regresó. Sí. Algo de eso parecía evocar. Se puso de pie y comenzó a andar hasta llegar a aquel parque en el que el olvido se había apoderado de él. Se sentó en la misma banca y trató de virar la cinta de su existencia. Se levantó de ahí aún confuso y marchó calle abajo, luego a la izquierda hasta llegar al retorno arbolado y al final de la avenida...su casa. Sí. Aquella residencia con paredes de cantera y rejas de diseño rebuscado era su casa. ¡Tenía que serlo!. Un automóvil se detuvo en la puerta y un joven bajó de él. ¿Arturo? ¡Sí! era Arturo, su hijo. ¡Estaba recordando!. Corrió hasta alcanzarlo antes de que entrara a casa. -Muchacho- le llamó con emoción. Pero aquel ni siquiera lo miró. -Aléjese de aquí- Le ordenó con indolencia y entró sin hacerle caso. En el majestuoso prado estaba José, su nieto más pequeño. Jugaba con una pelota ajeno a todo lo que pasaba. En la mesa de jardín su esposa tomaba café con pastelillos rodeada de sus amigas. Hasta donde estaba él podía escuchar su conversación: Las tiendas departamentales, el vestido que llevó a la exposición de pintura, el peinado que está causando furor, la última sesión en el spa. Ahora se acordaba de todo. Tenía mucho dinero, sí. Pero no era feliz. Aquella tarde salió a caminar sin decirle nada a nadie, se sentía derrotado a pesar de que acababa de enterarse de su nominación para una de las condecoraciones más importantes que le pueden otorgar a nivel internacional a un escritor. Sin embargo, se sentía agobiado, con el alma hueca. Llegó hasta el parque y se sentó en la banca para observar a una pequeña comiendo helado de limón frente a él. "Tan simple que es la vida y tan complicada que la vuelve uno", había pensado. Y sí, estaba en la cima del éxito. Se codeaba con gente adinerada, con triunfadores. Pero al conocerlos un poco más a fondo advirtió que, al igual que él, se sentían incompletos e infelices en muchos aspectos. Otros, a los que consideraba colegas invaluables lo traicionaron una y mil veces, plagiaron sus obras, lo envolvieron en chismes, trataron de desprestigiarlo al tiempo que comían en su mesa y sentaban a sus hijos en las rodillas para cantarles canciones de cuna. Lo peor vino después, cuando descubrió a Manuel, su editor, en la cama con su mujer. Lo habían traicionado en sus propias narices, él mismo le abría las puertas de su casa y lo invitaba a pasar. Canallas. El diario decía que ella lo buscaba con desesperación, y sin embargo, estaba ahí conversando despreocupadamente de mil tonterías. Lo que seguramente le angustiaba era que a consecuencia de su desaparición perdería el premio literario, y éste representaba mucho dinero. Y a pesar de todo, ya no le dolía el corazón. Al no poseer nada, se había reencontrado con lo verdaderamente trascendente. Tenía todo el tiempo del mundo para él mismo, disfrutando el día a día, los tesoros de la naturaleza, la bondad espontánea de mucha gente, humilde sí, pero que con generosidad invaluable se acercaban a él para invitarle un bocado, para ofrecerle una moneda, una cobija...una sonrisa franca. Hacía mucho que no se sentaba en una mesa elegante llena de platillos exquisitos gracias a las manos expertas de un chef de prestigio internacional, pero por alguna extraña razón, ahora disfrutaba todo lo que se llevaba a la boca, aunque saliera de un basurero o fueran los restos de los platos que desdeñó algún comensal. En su tiempo de fama y fortuna, llegó a pagar mucho dinero para que los especialistas descubrieran la causa de su insomnio y lo curaran. Había probado de todo pero nada lograba hacerlo conciliar el sueño. Mientras que siendo un vagabundo, cada noche, aún en el piso de tierra, en un rincón olvidado, en medio de la lluvia, a pesar de las ráfagas inclementes del viento, había dormido tranquilo, en paz, soñando cosas felices. Quizás la pérdida de memoria lejos de ser un castigo divino, había sido una bendición, ese camino sin rumbo estaba carente de maldad, de traición, de interés. Le dolían sus hijos, pero tampoco los reconocía ya, se habían vuelto déspotas, insolentes y malagradecidos. Solo José con su niñez inocente y pura, solía arrojarse a sus brazos en cuanto lo veía, con total sinceridad. En ese momento, la pelota llegó rodando del otro lado de la verja hasta él. El niño se apresuró a alcanzarla. El vagabundo desvió la mirada tratando de ocultar el rostro. Pero José ya había visto sus ojos. -¿Abuelo?- le preguntó con timidez Antonio se apartó y sin decir palabra comenzó a caminar. A esa hora las mujeres solían llevar a sus hijos a la plaza para arrojar migas de pan y maíz a las palomas. ¡Qué espectáculo tan maravilloso era aquel! Los chiquillos reían encantados y esas risotadas le traían a la mente -ahora lo sabía con certeza- el sonido del agua de una catarata al estrellarse en su furiosa e intempestiva caída.     Elena Ortiz Muñiz