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lunes, 23 de julio de 2018

QUE SUCEDE DESPUÉS DE QUE EL CORAZÓN SE DETIENE?




Desde que el corazón se detiene… Esto es todo lo que sucede cuando el cuerpo muere
Qué sucede cuando uno muere, suele ser una pregunta recurrente en la historia de la humanidad. Sin embargo, esta duda existencial y de origen, por lo general está referida a lo espiritual, a qué es lo que pasa con nosotros en el caso de existir una vida después de la muerte.
Lo que la ciencia intenta explicar a través esta investigación tiene que ver con lo físico, con la descomposición de la materia orgánica, y con los procesos químicos dentro del cuerpo humano una vez que el corazón deja de latir.
Científicos confirman que después de fallecido, el cuerpo comenzaría a estar más vivo que nunca. ¿Pero eso qué significa?
La muerte comienza cuando el corazón se detiene y deja de bombear sangre.
Luego de que el corazón se detiene
El momento exacto de la muerte de cualquier ser vivo ocurre cuando el corazón deja de bombear sangre y se detiene. Al no bombear más sangre a través del sistema circulatorio, esta se acumulará en las venas y arterias. A partir de ese momento, el cuerpo comenzará a ‘morir’ a diferentes velocidades y en distintas etapas.
El cuerpo cambia de color
Como la sangre no fluye a través del cuerpo, este comienza a cambiar su color habitual a un rojo violáceo/azulado. Al mismo tiempo, y por efecto de la gravedad, otras partes del cuerpo toman una tonalidad muy pálida debido a que la sangre está menos concentrada o más drenada en esas áreas.
Algor mortis y rigor mortis
El algor mortis también es conocido como el “frío de la muerte”, y es cuando nuestros cuerpos pierden su temperatura de 37°C (98.6°F) y se adaptan lentamente a la temperatura ambiente.
Por otro lado, el rigor mortis sucede varias horas después de producida la muerte cardíaca, y es el momento cuando todo el cuerpo comienza a ponerse rígido debido a la disminución de los niveles de ATP (trifosfato de adenosina).
Nuestros cuerpos aún están en movimiento
Si bien la sangre se ha acumulado y se ha endurecido, los cuerpos aún son capaces de contraerse y flexionarse durante varias horas una vez muertos. Esto se debe a que el tejido muscular se contrae a medida que muere y, dependiendo de cuántos músculos se contraigan, puede parecer como si el cuerpo se estuviera moviendo.
En este momento el rostro se aplana, pues al morir los músculos de la piel se estiran y se pierden las arrugas y las líneas de expresión, el cuerpo toma un aspecto similar a la cera.
La etapa final del cuerpo en su proceso de descomposición es la putrefacción. Foto: Maciej Gorzelinski_EyeEm/Getty Images
Los intestinos se vacían
Como el cerebro ya no regula las funciones involuntarias, el esfínter puede hacer lo que quiere, es por eso que se abre y todo aquel residuo ‘sobrante’ es excretado del cuerpo.
El cuerpo empieza a despedir mal olor
Los olores pútridos ocurren cuando las células liberan enzimas y estas atraen a las bacterias locales y a los hongos hacia el evento de muerte.
Las bacterias y los hongos se amontonan sobre la materia orgánica en descomposición, liberando gases y olores nocivos.
La muerte ‘crea vida’ en los cadáveres
Muy cerca de las bacterias y de los hongos hay criaturas como moscas azules y moscas de la carne. Estos insectos pondrán sus huevos en el cuerpo, y estos eclosionaran en gusanos que comenzarán a devorar la carne muerta.
Los cadáveres pueden hacer ruidos (al parecer esto aún asusta a doctores y enfermeras)
Es probable que debido al rigor mortis y el proceso de descomposición orgánica, los cuerpos secreten flatulencias, rechinen o emitan gemidos.
¿Qué sucede con los órganos?
En su ardua tarea de descomposición, las bacterias se ocuparán de desintegrar a los órganos, entre ellos el intestino y parte del sistema digestivo.
En este proceso, y debido a que los órganos están en descomposición y producen gases, los ojos se abultarán y la lengua se hinchará escapando de la boca.
Con respecto a la piel, esta comenzará a desprenderse de los músculos y de los huesos dando inicio a la fase de putrefacción.
¿Qué es la putrefacción?
La putrefacción es casi el final del recorrido de un cuerpo cuando muere. Este proceso también es conocido como “la licuefacción de los órganos”, y sucede a medida que las células continúan descomponiéndose y la cohesión tisular se pierde debido a la descomposición de las proteínas. Una vez que se produce la putrefacción los cadáveres se vuelven “esponjosos”.
Los huesos son los últimos
Una vez que la carne y el músculo se desprende de los huesos, y que estos quedan expuestos ya sin materia orgánica en descomposición, pueden pasar décadas hasta que las proteínas finalmente se descompongan dejando como resultado hidroxiapatita, que un mineral óseo que finalmente convertirá los huesos en polvo.
¿Sabías de todo este proceso? ¿Qué opinas? Envíanos tus comentarios.
@laraenlatierra

jueves, 5 de noviembre de 2015

LAS ULTIMAS CONFESIONES DE ANGELINA JOLIE


No suele hablar mucho de su vida privada, pero la reconocida actriz decidió comentar detalles sobre sus problemas de salud y su relación de pareja con el actor Brad Pitt,  en una entrevista que dio junto a su esposo a la cadena NBC, en medio del lanzamiento de la película By the Seadirigida por Jolie y coprotagonizada por ella junto al mismo Pitt.
La actriz aseguró que durante el proceso de posproducción de la cinta descubrió que tenía cáncer de ovario en su etapa inicial y fue entonces cuando decidió extirparse los ovarios y las trompas de falopio, dos años después de someterse a una doble mastectomía. "Cada mujer vive la menopausia de forma diferente. Sabía que la mastectomía era una operación más importante y con cambios físicos. Lo de los ovarios es más un cambio hormonal y emocional", dijo Jolie en el programa Today Show.
Acompañada de Pitt, la actriz reveló que la doctora que operó a su madre hace años fue la misma que le extirpó a ella los ovarios y las trompas de Falopio en marzo pasado para prevenir el cáncer, enfermedad que causó la muerte de su madre, su abuela y su tía. "Al parecer mi madre le pidió a la doctora: 'Prométeme que le extirparás los ovarios a Angelie'.
Cuando me reuní con ella, lloramos juntas y me dijo: 'Se lo prometí a tu madre, y tengo que hacer esto'", contó la actriz. En 1999 los médicos diagnosticaron cáncer de ovarios a su madre, Marcheline Bertrand, quien falleció en 2007 a los 56 años, pérdida que sirvió de inspiración para la cinta que llegará a las pantallas en los próximos días.
El actor, por su parte, contó en la misma entrevista a Today Show que se encontraba en Francia cuando Jolie le llamó por teléfono para darle los resultados y se subió directamente a un avión para estar a su lado en un momento tan complicado para ella. "Fue una de esas cosas en la vida que te unen más (...) y ella lo hizo por nuestros hijos, lo hizo por nuestra familia para que podamos seguir juntos", explicó Pitt, quien admitió que fue un momento de "mucho miedo".
Un análisis de sangre reveló en marzo pasado que la actriz tenía una mutación genética con un riesgo estimado de un 87 % de padecer cáncer de mama y un 50 % de tener un cáncer de ovarios. Jolie aseguró que su esposo le dejó "muy claro" desde un primer momento que lo que representa una verdadera mujer para él es "su inteligencia, su capacidad y su entrega a la familia, no el aspecto físico". 
"Sabía que durante las operaciones él estaría a mi lado y que esto no me haría sentirme menos mujer porque mi esposo no permitiría que esto ocurriera", aseguró la actriz, quien añadió que fue muy bonito afrontar el proceso juntos y poder hablar de ello. La película By the Sea, que se estrena el próximo 13 de noviembre en las salas de cine de Estados Unidos, es la tercera cinta de Jolie como directora, después de In the Land of Blood and Honey (2011) y Unbroken(2014).
Tomado de la revista Estampas

lunes, 17 de noviembre de 2014

BILL COSBY... ESTOY VIEJO Y CANSADO

Bill Cosby, brillante comediante, un hombre sin escuela, educado y autodidacta. escribió el texto que sigue y que  debería ser de lectura obligatoria para todos los hombres, mujeres y niños en  todo el mundo ...
"Tengo 76 y estoy cansado"
Tengo 76 años y he trabajado duro desde que tenía 17, excepto en el  período de tiempo, en los años 50, cuando  estaba haciendo mi Servicio Nacional. Durante 40 años trabaje semanas de 50 horas y nunca llame a nadie para decir que estaba enfermo. Tenía un sueldo razonable y teniendo en cuenta el desastre de nuestra economía, parece que el haber ahorrado para mi jubilación no fue mala idea.
Pero estoy cansado, Muy cansado
Estoy cansado de que me digan que tengo que "repartir la riqueza" a las personas que no tienen mi ética de trabajo.

Estoy cansado de escuchar que el gobierno se quedará con el dinero que he ahorrado, si es necesario, para dárselo a  gente que es demasiado perezosa para ganarlo.

Estoy cansado de que me digan que debo ayudar,  apoyar y tratar a los que voluntariamente se han hecho adictos a las drogas porque, dicen, que han contraido una enfermedad.  
Estoy cansado de escuchar a ricos deportistas, artistas y políticos de todas las tendencias  hablando de errores inocentes y estúpidos,  cuando todos sabemos que su único error fue ser cazados  defraudando a Hacienda, robando o  metiendo la mano en la caja. 

También estoy cansado y harto de ver a los hombres y mujeres jóvenes llenarse de tatuajes  la cara e implantarse objetos metálicos en su cuerpo, logrando de esta forma quedarse sin un empleo, para luego reclamar el dinero de impuestos al Gobierno por estar desempleados.
Sí, estoy malditamente cansado.

Pero, también estoy contento de tener 76 años, porque, seguramente, no voy a  ver el mundo que estas personas están haciendo, aunque, sinceramente, lo lamento por mi nieta y sus hijos.
Gracias a Dios estoy en el camino de salida y no en el camino entrada.
BILL  COSBY. 

lunes, 5 de mayo de 2014

35 COSAS QUE LAMENTARÁS CUANDO SEAS VIEJO


DEL WALTER RISO
Tarde o temprano vendrán los tiempos cuando no puedas hacer muchas cosas. Cuando algunas otras se volverán obsoletas o imposibles de realizar. Pero siempre habrá que recordar que mientras seas joven, la vida debe adquirir un sentido, un propósito. Y para llegar a ello se necesita ser proactivo, para no lamentar cosas que no hiciste o dejaste de hacer. Siempre se puede ser mejor. Aquí una lista de las cosas que probablemente lamentarás cuando seas más grande: 
35cosas
1. No haber viajado cuando tuviste la oportunidad. Viajar es cada vez más difícil a medida que envejeces, pues tener una familia de 3 o más personas resulta más complicado que sostenerte a ti solo.
2. No haber aprendido otro lenguaje. Te arrepentirás cuando recuerdes que pasaste más de 4 años aprendiendo inglés en la escuela y no recuerdas nada.
3. Permanecer en una mala relación. Recuerda que “si decides estar en una relación infeliz, has decidido ser infeliz”. Créeme, nadie que haya salido de una mala relación en el pasado, ha volteado sin decir que hubieran deseado salirse antes.
4. Olvidar ponerte bloqueador solar. Arrugas, lunares, cáncer de piel son algunos de los padecimientos que pueden ser evitados si te cuidas.
5. Perderte la oportunidad de ir a conciertos de tus cantantes favoritos. 
6. Tener miedo a hacer cosas. Siempre que mires al pasado te dirás: “¿Por qué le tenía tanto miedo a eso?
7. No poner “hacer ejercicio” como una prioridad. Muchísimas personas alcanzarán la plenitud física de su vida acostados en un sillón. Cuando llegues a los 40, 50 y más, lamentarás haberte quedado sin hacer nada en lugar de haberte cuidado un poquito.
8. Dejarte definir por roles de género. No hay nada más triste que escucharte decir: “es que en ese entonces esas cosas no se hacías así”. Atrévete a cambiar los paradigmas.
9. No renunciar al trabajo que odias. Ok, entendemos que hay que pagar los recibos, pero si no tienes un plan para mejorar, podrías despertar 40 años después viviendo en un infierno laboral.
10. No haberte esforzado más en la escuela. No es que las calificaciones te hagan más valioso, pero algún día por alguna circunstancia te dirás que habrías deseado poner más atención en clase.
11. No darte cuenta lo guapo/guapa que eres. Muchos de nosotros pasamos mucho tiempo lamentándonos por no ser tan guapos y gastamos fortunas en mejorar algo que no nos parece. En realidad, somos bellos todo el tiempo.
12. Tener miedo de decir “TE AMO”. Cuando seas grande, verás que aunque tu amor no fue correspondido, siempre habrás querido expresar tus sentimientos.
13. No escuchar los consejos de tus padres. Lo sabemos, cuando eres joven no los quieres ni escuchar, pero créenos, cuando crezcas, desearás tan siquiera poder escuchar su voz, más aún un consejo. Y lo mejor es que todo lo que te dijeron era cierto.
14. Darle mucha importancia a lo que la gente piensa de ti. Te lo juro que en 20 años ni te acordarás de lo que aquella gente decía sobre ti y que tanto te importaba.
15. Apoyar el sueño de otras personas por encima de los tuyos. Si, ayudar a otros es bueno, siempre y cuando te des también el tiempo y espacio para brillar por ti mismo/a y realizar tus propios sueños.
16. Guardar rencor o resentimiento por alguien. Eso significa dejar que alguien viva en tu cabeza sin pagar renta. No vale la pena. ¿Cuál es el punto de recordar y recordar el daño que te han hecho? Déjalo ir.
17. No defenderte. La gente grande no deja que nadie les haga algo que no quieren, tu tampoco deberías.
18. No haber hecho una actividad como voluntario. Créeme, ayudar a alguien voluntariamente a hacer su vida más placentera, es algo que jamás lamentarás. Se siente increíble.
19. No cuidar tus dientes. Cepíllate, usa hilo dental, consulta a tu dentista regularmente. Cuando seas grande y te falten 3, 4 o más dientes, habrás deseado cuidarlos más.
20. No preguntarles cosas de la vida a tus abuelos antes de perderlos. Ellos ya han pasado por donde tú vas caminando y son una fuente inmensa de sabiduría. No pierdas la oportunidad de quererlos antes de que se vayan.
21. Trabajar en demasía. Nadie que vaya a morir ha deseado haber trabajado más o haber pasado más tiempo en la oficina. Por el contrario, desearon haber pasado más tiempo con su familia, amigos, pasatiempos.
22. No saber cocinar por lo menos un platillo que te guste. Aprende a cocinar, tú mismo te lo agradecerás.
23. No detenerte para apreciar el momento. Sí, lo sabemos, los jóvenes siempre son muy activos, pero detenerte y admirar a tu alrededor es algo bueno, hazlo.
24. No terminar lo que empiezas. 
25. Dejar definirte a ti mismo por expectativas culturales. Nunca dejes que te digan: “nosotros no hacemos eso”.
26. No dejar a tus amigos que hagan su propia vida. Las amistades crecen por separado. Cada quien tiene su vida y debe hacer lo que considere mejor para ellos. No dejarlos realizarse es causa de problemas y tristeza. No quieres eso.
27. No jugar más con tus hijos. Cuando seas más grande, verás cómo tu hijo pasó de “Papi porfa vamos a jugar” al “Vete de mi cuarto papá”.
28. No tomar riesgos, especialmente en el amor. Saber que te atreviste a declarar tu amor a alguien, incluso si fue el más grande fiasco de tu vida, será bien visto por ti mismo cuando eres viejo. Aplica para las cosas de la vida cotidiana. Al final lo recordarás con una risa.
29. No darte el tiempo para hacer contactos. Siempre los vas a necesitar, siempre. Así que mejor comienza a hacerlos.
30. Preocuparte demasiado por todo. Si las cosas tienen solución ¿para qué te preocupas?, y si no tienen solución, ¿para qué te preocupas?
31. Hacer más drama del necesario. ¿Para qué? Nadie lo necesita. 
32. No pasar más tiempo con tus seres queridos. El tiempo que pasamos con las personas que amamos es limitado y pronto se acabará. Hazlo valer y aprovéchalo al máximo.
33. Nunca haber cantado o hablado frente a una audiencia. Sí, es muy difícil, suena descabellado. Pero atreverte te dará un empujón de autoestima increíble. Tú puedes hacerlo, aunque creas lo contrario. Te llevarás una grata sorpresa.
34. No haber hecho el amor más veces con tu pareja. El sexo es el acto supremo de felicidad y éxtasis. Más cuando se hace con la pareja que amas. Desafortunadamente tiene una fecha de expiración. Lamentarás no haberlo hecho más seguido.
35. No haber sido agradecido a tiempo. Es difícil verlo al inicio, pero eventualmente es más claro que cada momento en este mundo, desde el más mundano hasta el más increíble, es un regalo que se nos ha dado y somos increíblemente suertudos de haberlo recibido.

viernes, 1 de noviembre de 2013

ADIOS A MI MADRE


El sábado 29 de septiembre el día transcurrió como todos los demás. Mi hermana Teresa estaba de cumpleaños y ya la había felicitado por facebook. Pasada la una de la tarde respondí una llamada de mi hermano Rodrigo que me dijo escuetamente: hermano, nuestra madre falleció hace unos minutos.
La verdad no sé qué sentí, creo que no reaccioné durante unos minutos y después me entró un temblor de manos increíble. Por alguna razón de la naturaleza tengo dos limitaciones y la más dolorosa es que no puedo llorar; desconozco la causa pero desde hace once años las lágrimas no brotan como debe ser, los ojos se humedecen y nada más. Envidié esta capacidad en la mayoría de seres humanos porque deseaba con todas las fuerzas de mis emociones y sentimientos desahogar en llanto el dolor lacerante que sentía… pero no pude. La otra limitación no viene al caso.
Soy el mayor de once hermanos, pero para todo el mundo contamos nueve, de los cuales uno se marchó de este mundo hace doce años y quedamos sin el amor de madre ocho: tres mujeres y cinco hombres que recibimos como herencia de esa mujer valerosa y ejemplar las mejores enseñanzas y su coraje para enfrentar los problemas diarios de la vida. Cada quien habla de su propia madre adornándola con todas las cualidades del mundo y la convierten en un ángel del señor venida al mundo a redimir pecados y salvar almas. Mi madre en vida se llamó María Teresa Angel Baquero y traía el ángel en su nombre, lo demás fueron cualidades y defectos humanos, más de las primeras que de los segundos.
Durante largos años fue educadora en primaria y sus alumnos sobrevivientes la recuerdan como una persona bondadosa pero estricta; dicen que todo lo que recibieron de mi madre, incluyendo reglazos, les sirvió para toda la vida y conservan su recuerdo como ejemplo para sus hijos. Mi madrecita, en medio de su buen humor tenía un carácter indomable que permitió a la familia Tarazona Angel sobrevivir a las perores épocas familiares. Es posible que en algunas oportunidades haya tenido que doblegarse ante las adversidades y refugiarse en el llanto pero en la mayoría de problemas pudo salir adelante con sus nueve niños. Mi padre fue un buen hombre pero no quiero hablar de él en este artículo. Mi querido viejo dejó este mundo en 1980 y lo amamos pero hoy dedico estas palabras a la mujer que me trajo a este mundo.
A mi madre le heredé sobre todas las cosas la capacidad de tomar decisiones y afrontar las calamidades; también el cumplimiento en mis obligaciones y las citas. En un país en el cual todo se deja para lo último, ella pagaba los recibos el mismo día que llegaban y exageraba el cumplimiento. Era religiosa sin rayar en la beatería y oraba a su manera y hasta peleaba con Dios de vez en cuando como vocera de los más necesitados. Otra de sus virtudes era hacer la caridad a personas y familias de escasos recursos teniendo en cuenta, en lo posible, que no se enteraran de donde salían los víveres o el dinero.
Hoy me duele todo pero tengo los recuerdos de una madre cariñosa y tierna que me dejó innumerables enseñanzas y ejemplo de vida. Como quiera que sea el otro lado de la muerte ella debe estar en el mejor lugar posible destinado a los bienaventurados, se lo merece por todos los méritos acumulados en sus noventa y dos años de existencia terrenal. Hoy, a pesar de la tristeza y la confusión de emociones y sentimientos que me embargan estoy seguro de que mi querida madre descansó en paz y dejó una hermosa y duradera huella en sus hijos, nietos, biznietos y demás familia, amén de la  cantidad de niños que recibieron sus enseñanzas y la recuerdan con amor.
Que Dios la tenga en el mejor de los sitios destinado a los justos y que sus bendiciones nos alcancen a los que estamos en este mundo. Yo la recordaré con mucho amor porque al final del tiempo ya ella con muchos años y yo también, cuando conversábamos sobre algunos temas parecíamos más dos amigos que madre e hijo. Demasiadas anécdotas quedan en la memoria y otras ya se han borrado con el paso de los años pero para mi el recuerdo que llevo hasta el último de mis días es el de una mujer recta, valerosa y digna. Espero que en mis más tristes su imagen y su recuerdo sean el bálsamo que alivie mis penas, como fueron en vida sus palabras y sus caricias maternales. Madre, te amo y eso basta.
QEPD
Edgar Tarazona Angel

domingo, 21 de abril de 2013

PEQUEÑOS POEMAS MÍOS


PEQUEÑOS POEMAS MÍOS



I
Dejé de beber
Cuando el mejor licor
Me sabía tan amargo
Como la vida y  tan triste
Como la muerte

II
En las noches
Cuando estoy solo
Dejo pasar el silencio
Como un caracol de tiempo
Que camina lentamente
Y la oscuridad no se acaba.

III
Mirando un atardecer
A la orilla del mar
Pensé en noches oscuras del pasado
Iluminadas
Por la presencia de Ella.

IV
No sé si me mataba el vino
O las imágenes tristes
Que llegaban de visita siempre
Después de beberme tres botellas
Del precioso vino.

V
El alcohol fue mi amigo
Y la alegría de largas noches
Cuando la botella estaba sola
Y ella se marchaba
Con la luz del sol.

VI
Pinté alegrías y tristezas
En largas horas insomnes
Pero, más que los colores
Fueron los versos
Los que plasmaron mis canciones.

VII
No espero ya nada de los sueños
Se fueron con el viento juvenil de antaño
Y cayeron rotos en mil pedazos
En el atardecer de la vida

VIII
El amor es ciego y va con la locura
Hacia el abismo…
No acatan ninguna señal
Y se despeñan
En caída libre
Hasta el infierno.

IX
Ya no sé que vendrá.
Pasaron los años
De forjar quimeras
Y el otoño de la vida
Deshoja los minutos finales
Para el adiós postrero.

X
El espejo roto
Con la copa rota
Son dos cristales tristes
testigos de una noche amarga
cuando a él lo rompí con ella
para no ver mivida
derrumbada y hueca.

XI
Ya no finjas amor;
No es necesario.
Destilaste en mi vida veneno
Gota a gota
Y lo bebí para complacerte
Y me mataste…
Pero yo no me morí

viernes, 23 de marzo de 2012

MIS AMIGOS MUERTOS

MIS AMIGOS MUERTOS



Cada vez que fallece uno de mis amigos muchas ideas se cruzan por mis pensamientos y demasiadas preguntas de las que todo el mundo se hace ante la muerte. Hace un mes falleció uno de mis compinches de infancia y juventud y se me vinieron multitud de recuerdos que ya estaban casi en el olvido. Siempre uno recuerda lo más agradable de su vida pero, también, lo más negativo y con mi amigo Omar las añoranzas no son de lo mejor que me hubiera pasado. En estos tres años en el RINCÓN varios compañeros y conocidos se han ido de esta etapa que llaman vida. Dos de ellos me impulsaron a escribir sendos artículos doloridos por su muerte temprana; digo yo, porque para los que somos mayores que el fallecido los vemos como jóvenes y para los hijos y nietos de los mismos ocasionan comentarios como: se fue el cucho, el catano, el anciano, el vejete.
No me detuve en estos últimos tres difuntos sino que, esa máquina de recuerdos que tengo en la cabeza echó a andar hacia atrás, hasta mi infancia y recordé personas de mi edad que se marcharon a los ocho, diez o doce años; después pasé en mi viaje mental a la adolescencia durante la cual  se despidieron de la vida otros cuantos contemporáneos míos y, más adelante, siempre hubo conocidos, amigos, compinches o enemigos (por decir de alguna manera) que dejaron el mundo sin su presencia y por diferentes motivos y circunstancias: enfermedades comunes, enfermedades raras que llaman ahora, síncopes, paros cardiacos o respiratorios , y toda la gama de matices que rodean ese fenómeno llamado muerte.
Durante mí larga temporada laboral no fueron muchos los compañeros de trabajo que estiraron la pata pero hoy, diez años después de mi retiro, trece colegas entregaron su alma a Dios, sin despedirse. Las preguntas que la gente se hace, y lo mismo hago yo, son de este tenor: ¿por qué él y no otros con más edad?, ¿seré yo el próximo?, ¿yo como que tengo síntomas parecidos?, ¿quién será el siguiente? Y así muchos interrogantes sin respuesta. La gente que va a los entierros tiene respuestas para todo: “así lo quiso Dios”, “ya le tocaba”, “es la voluntad de Nuestro Padre”, “a todos nos llega el turno”, “pobrecito, dejó de sufrir”… y hasta quien afirma que “eso es castigo de mi Dios por la mala vida que le daba a la mujer y los hijos”.
Tengo muy claro que la vida empieza y termina. Son los dos extremos y sabemos el día, la fecha y hasta la hora de nuestra llegada a la vida pero, la marcha final nadie la conoce y hasta Jesucristo, que una vez fue preguntado sobre el asunto contestó, palabras más, palabras menos: “solo Mi Padre que está en los cielos conoce el día y la hora”. Y digo, si ese muchacho tan sabio no lo sabía, menos nosotros. Lo de muchacho no lo digo en forma peyorativa, se acepta que murió a los 33  años y eso es una edad temprana, ¿No? Mi abuelo paterno entregó su alma a los 105 años y el viejo se sentía de 15, que bendito. Una tía materna murió de 101 y nos hizo pistola a todos los familiares porque soñábamos con un record raro. Ella nació en febrero de 1898 y murió en junio de 1999. La idea era sentirnos orgullosos de decir que una tía nació en el siglo XIX, vivió todo el siglo XX y murió en el XXI, pero a la bendita anciana se le ocurrió fallecer faltándole siete meses para lograr la marca.
Yo fumé, bebí, jugué e hice todo lo posible para morirme joven y sigo vivo; eso me lo enrostran en los entierros de mis amigos juiciosos, me miran como diciendo: “usted es el que debía ir en ese cajón”, porque resulta que siempre fui el bohemio, el raro, el desadaptado social, el solitario… y pienso, ¿yo qué culpa tengo de tener en mis genes la longevidad y la resistencia a todo? Y me preguntan con toda mala intención que marca de tintura uso para el pelo y hasta me halan el cabello pensando que uso peluca. No me salen canas ni se me cae el pelo y eso es culpa de mis genes y si no he muerto de muerte temprana es debido a mi herencia genética no a mis cuidados porque, por mi, en una época quise morirme y nada, no lo logré. Ahora quiero vivir y lo estoy logrando a cabalidad. Por eso no fumo, no bebo, no juego y me alejé de lo que hace daño.
Y si mis amigos y conocidos murieron de cáncer, diabetes, síncopes, suicidio, accidentes, ¿tengo yo la culpa? Ahora trato de no asistir a sepelios, aunque me duela el deceso del difunto. Hago llegar mi hoja verde y mis pésames a la familia y, sólo en casos especiales me hago presente. Me han dicho que cuando me toque el turno nadie asistirá a mis funerales y pienso que ningún muerto se levanta del cajón  a comprobar quien está y quién no. Además mi voluntad es que me incineren para evitarles a mis familiares ese rito (para mi sin sentido) de ir todos los lunes al cementerio a rezar, llevar flores y llorar. Recen y lloren en la casa y el dinero de las flores háganlo llegar a una familia necesitada.
Este monólogo es un descargo que necesitaba hacer. Si voy a entierros malo y si no asisto peor. Como los muertos no llaman a lista pienso no volver sino al mío. Esto lo digo sin certeza porque aun en la familia y amistades hay personas que quiero mucho. Quiero insistir en que la muerte es un extremo del hilo de la vida y, como me dijo un campesino  hace muchos años cuando quería morirme y me preocupaba por todo: “¿Profe, de que se preocupa si de este mundo nadie sale vivo?”

viernes, 13 de enero de 2012

EL TAMAÑO DE LAS PERSONAS



Una persona es enorme; cuando habla de frente y vive de acuerdo con lo que dice, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe con franqueza. 
Pero es pequeña; cuando sólo piensa en sí misma, y les hace creer a los otros que piensa en ellos; cuando es poco gentil, cuando no colabora, cuando abandona a alguien en el momento en que más lo necesita. 
Una persona es gigante; cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo… cuando trata de entenderte aunque no piense igual que tu. 
Una persona es grande; cuando perdona,cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra no sólo de acuerdo con lo que esperan de ella, sino con lo que espera de sí misma. 
Pero es pequeña; cuando decepciona, cuando hiere, cuando actúa con orgullo, cuando no es solidaria, cuando miente, cuando no sabe pedir perdón. 
Una persona es grande; cuando sabe dar, cuando no tiene miedo de recibir, cuando la caracteriza la alegría, cuando enfrenta la tristeza, cuando domina la ira. 
Pero es insignificante; cuando desprecia, cuando olvida los favores, cuando sólo busca su brillo, sus intereses, su bienestar. Se empequeñece aún más cuando agrede, cuando falsea su testimonio, cuando mata con maledicencia. 
Una persona es grande; cuando extiende su mano, cuando cierra su boca y abre su corazón cuando su sensibilidad es tan grande como su tamaño… 
Por eso… 
Si te detuviste a admirar el increíble e interminable trabajo de una simple hormiga… 
Si te asombraste e intentaste comprender la belleza admirable de un panal de abejas… 
Si te detuviste para seguir la extraordinaria velocidad y la maravillosa habilidad de un picaflor en vuelo… 
Si te sentaste en el suelo y ofreciste tu mano a un perro para que pudiera lamerla… 
Si te recostaste sobre la hierba y te deleitaste con el perfume mágico de una flor… 
Si en silencio escuchaste la voz de las eternas olas del mar… 
Si esbozaste en tus labios la misma sonrisa que viste en aquel niño… 
Si sentiste correr por tus mejillas las mismas lágrimas que viste descender tristes, por la cara arrugada de aquel pobre viejo… 
Si sentiste todo eso… 
En verdad has vivido intensamente cada instante de tu vida, lo cual llenó de belleza tu alma, de amor tu corazón, y sobre todo. 
¡TE CONVIRTIÓ EN UNA PERSONA MUY GRANDE!!!! 

martes, 21 de septiembre de 2010

HOY ES OTRA VEZ




En el ciclo de la vida todo se renueva
Hasta las emociones que pensábamos dormidas.
Cada día  tiene su propio amanecer
Y cada vida nuevos despertares.
La mía ha sido un remolino de emociones
Con plenitud de sentimientos.
He jugado en el amor; he ganado algunas veces
Y perdido casi siempre
Caigo y me levando y vivo cada encuentro
Como si la existencia se me fuera
Con el último beso.
¡Cómo amo lo que hice!
¡Cómo amo lo que hago!
Y siento en cada rayo de sol
La sangre del universo que recorre mis venas
Y me siento feliz de estar vivo
Y libre de amar y de sentir
Con esperanzas renovadas.
Hoy comienzo de nuevo el camino eterno
De amar por hoy sin esperar mañana.
Siempre, siempre, hasta que la muerte me impida sentir amor.

LO QUE NO PUDO SER




En un pasado no lejano alguien me quiso
Y,  a ratos, yo también la quise.
Era una lucha entre el deber y el querer,
Lo que se desea y lo prohibido…
Y ella… era tabú.
Era una ilusión que se desvanecía en cada tarde
Después de una mañana de miradas furtivas
Y de algún beso robado a la vida.
Hasta de nombre nos cambiamos
Para suponer una relación que no existía.
Era un sueño que no debía ser real…
Y no lo fue.
Se marcharon para siempre los minutos de ilusión,
Las miradas enamoradas,
Los poemas que hablaban de un amor imposible
Y todo se acabó… para siempre.
Hasta que llegó facebook…
Con casi una década de atraso.