viernes, 13 de octubre de 2017

A DIEZ AÑOS DEL OLVIDO QUE SEREMOS







El niño, yo, amaba al señor, su padre, sobre todas las cosas. Lo amaba más que a Dios. Un día tuve que escoger entre Dios y mi papá, y escogí a mi papá. Fue la primera discusión teológica de mi vida y la tuve con la hermanita Josefa, la monja que nos cuidaba a Sol y a mí, los hermanos menores.

Así comienza Héctor Abad Faciolince (Medellín,1958)  el testimonio de amor, admiración y gratitud por su padre Héctor Abad Gómez (1921-1987) quien fue asesinado en pleno centro de Medellín, Colombia, el 25 de agosto de 1987. El libro refleja no solo la vida de un defensor de los derechos humanos, también el recuerdo de una ciudad, de una familia y de una niñez que recuerda con melancolía.

UN LUCHADOR CON COMPROMISO
El médico Héctor Abad, apostaba por el compromiso social de la medicina en países con pobreza como Colombia. Fue un luchador por la paz, la tolerancia y la justicia. Su amor por la vida, por sus hijos, por el arte y por la justicia eran el centro de su vida. Recibió muchas amenazas pero nunca se calló, siguió denunciando hasta el fatídico día en el que dos sicarios vaciaron los cargadores sobre su cuerpo frente al Sindicato de Maestros de Medellín. Tenía 65 años, vestía saco y corbata, y en el bolsillo de su pantalón llevaba un soneto de Borges, “Epitafio”, acaso un apócrifo, y cuyo primer verso reza: “Ya somos el olvido que seremos…”
Se necesitaron 20 años para que Héctor, su hijo, madurara su escritura y pudiera crear una hermosa novela que conmueve a quien la lee: “Amaba a mi padre por sobre todas las cosas… Amaba a mi papá con un amor animal. Me gustaba su olor, y también el recuerdo de su olor… Me gustaba su voz, me gustaban sus manos, la pulcritud de su ropa y la meticulosa limpieza de su cuerpo”.
El doctor Abad educa a su familia con la calidez del abrazo, con la protección del amor en medio de una sociedad atravesada por la violencia intrafamiliar, política, institucional e histórica.
“La idea más insoportable de mi infancia era imaginar que mi papá se pudiera morir, y por eso yo había resuelto tirarme al río Medellín si él llegaba a morirse”. Dice Héctor. Sin embargo, cambia la idea de lanzarse al río por un relato que es novela, carta, testimonio, documento, ensayo y biografía. Son 42 capítulos sobre la familia, la historia de Colombia. Sin embargo la inexplicable muerte de su padre no puede ser respondida.

SOBRE LA OBRA
Héctor Abad Faciolince tardó 20 años en darle forma a las ideas y tratar de curar la herida para poder explicar lo que esta muerte significó en su vida. La editorial Alfaguara  recientemente reeditó el libro en España y lo presentó en Matadero, Madrid.
El olvido que seremos fue el noveno libro de Héctor Abad Faciolince y uno de los más hermosos de su toda su obra. Lo publicó en el año 2006 y  ha sido traducido al inglés, italiano, portugués, alemán, francés y holandés. También ha sido reconocido con Premio WOLA-Duke en Derechos Humanos en Estados Unidos y el Prémio Criaçao Literária Casa da America Latina de Portugal.
Héctor Abad Faciolince reflexiona, no busca acusar a los verdugos de su padre. Intenta entender la pérdida que atraviesan las sociedades donde la muerte se vuelve cotidiana e irracional.
El olvido que seremos es la reconstrucción amorosa y paciente de ese personaje. Un hombre generoso, compasivo y tolerante.  “Mi papá nunca tenía dinero suficiente porque siempre le daba o le prestaba plata a cualquiera que se la pidiera, parientes, conocidos, extraños, mendigos. Los estudiantes en la universidad se aprovechaban de él. (…) Yo sabía que los estudiantes le pedían plata prestada porque muchas veces lo acompañaba a la Universidad y su oficina parecía un sitio de peregrinación. Los estudiantes hacían fila afuera; algunos, sí, para consultarle asuntos académicos, pero la mayoría para pedirle plata prestada.

BUSCANDO A BORGES
El poema que tenía  Héctor Abad Gómez en el bolsillo el día de su muerte, se convirtió en epitafio de la tumba, y en noviembre de 1987  su hijo, el escritor lo publicó  en el ‘El Espectador’, atribuyéndolo a Jorge Luis Borges.
Abad  para zanjar la polémica de la autoría de los versos, decide rastrear el origen de los mismos. En un largo proceso de investigación viaja de  Francia hasta Argentina y termina  por confirmar la autoría de Borges, algo en lo que el escritor colombiano siempre había creído. También descubrió  cinco poemas inéditos del autor argentino.

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y qué fue el rojo Adán y qué es ahora
Todos los hombres, y que no veremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
Del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
Los triunfos de la muerte, y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
Al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre
Que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
Esta meditación es un consuelo.

Carta a una sombra
En un documental que se estrenó en el 2015 se entrelazan  tres generaciones de la familia Abad: primero está Héctor Abad Gómez, médico y defensor de los derechos humanos asesinado en 1987; luego está su hijo, Héctor Abad Faciolince, columnista y escritor que procesó a su manera el suceso en el exitoso libro El olvido que seremos, y, para terminar, está Daniela Abad, nieta del primero e hija del segundo.
El considerable impacto del documental se explica por el material tan íntimo que tiene a su disposición: fotos, imágenes de videos caseros y de noticiero, y, lo más impresionante, la voz de Abad Gómez en unas audio cartas a su familia. Con todos estos elementos, Carta a una sombra construye un retrato que conmueve acerca de cómo la violencia insensata hizo tambalear los cimientos de una familia.
Carta a una Sombra profundiza en la vida y muerte de un personaje que es tragedia y redención. Un hombre que se empeñó en salvar vidas y perdió la suya a manos de los paramilitares colombianos.
Creo que el único motivo por el que he sido capaz de seguir escribiendo todos estos años es porque sé que mi papá hubiera gozado más que nadie al leer todas estas páginas mías que no alcanzó a leer. Es una de las paradojas más tristes de mi vida: casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y esto no es otra cosa que la carta a una sombra.
TOMADO DE INTERNET


miércoles, 27 de septiembre de 2017

LOS 44 MEJORES LIBROS, SEGÚN J.K. ROWLING


Joanne Rowling1​ (Yate, South GloucestershireReino Unido31 de julio de 1965), quien escribe bajo seudónimos J. K. Rowling,7​ Newt ScamanderKennilworthy Whisp y Robert Galbraith, es una escritora y productora de cine británica, conocida por ser la autora de la serie de libros Harry Potter, que han superado los 450 millones de ejemplares vendidos.8

1. La chica con el tatuaje en la parte baja de la espalda de Amy Schumer
2.Poverty safari : understanding the anger of Britain’s underclass de Darren McGarvey
3.The little big things : A young man’s belief that every day can be a good day de Henry Fraser
4.El pequeño caballo blanco de Elizabeth Goudge
5. The story of the treasure seekers de Edith Nesbit
6.La mujer que se daba con las puertas de Roddy Doyle
7. Equipo de rivales de Doris Kearns Goodwin
8. Memorias de un gentleman excéntrico de Auberon Waugh
9.Ilíada de Homero
10. Emma de Jane Austen
11. Querido de Colette
12.Obras completasIII y III de Colette
13.El viento en los sauces de Kenneth Grahame
14.Cumbres borrascosas de Emily Brontë
15. Belleza negra de Anna Sewell
16. Mujercitas de Louisa May Alcott
17. El ratón Manx de Paul Gallico
18. Nobles y rebeldes de Jessica Mitford
19. Las zapatillas de ballet de Noel Streatfeild
20.Historia de dos ciudades de Charles Dickens
21. Secretos de la carne: vida de Colette de Judith Thurman
22.El castillo soñado de Dodie Smith
23.Macbeth de William Shakespeare
24.Grimble de Clement Freud
25.Lolita de Vladimir Nabokov
26.JFK playboy of the Western world de Nigel Hamilton
27. JFK : reckless youth de Nigel Hamilton
28.La canción de Aquiles de Madeline Miller
29.Decca: the letters of Jessica Mitford de Peter Y. Sussman
30. La dama de blanco de Wilkie Collins
31.La piedra lunar de Wilkie Collins
32.Trampa 22 de Joseph Heller
33.Matar un ruiseñor de Harper Lee
34. Rebelión en la granja de George Orwell
35.The vanishing point de Val McDermid
36. Charlie y la fábrica de chocolate de Roald Dahl
37. Robinson Crusoe de Daniel Defoe
38. David Copperfield de Charles Dickens
39.Una Danza para la música del tiempo de Anthony Powell
40.El oficio del mal de Robert Galbraith (su pseudónimo)
41.El cuento de dos malvados ratones de Beatrix Potter
42.El guardian entre el centeno de JD Salinger
43.Hamlet de William Shakespeare
44. El feminismo es para todo el mundo de Bell Hooks

FUENTE: http://www.msn.com

sábado, 23 de septiembre de 2017

DE DONDE NACEN LOS APODOS?







¿POR QUÉ LOS APODOS?
Esta costumbre de darle a la gente un mote, alias, sobrenombre o apodo no es nueva ni exclusiva de un país concreto; pertenece al legado de la humanidad y a todas las épocas históricas. Buscar las razones sería dispendioso y no pretendo agotar el tema, de manera que dejo a los reyes, príncipes, santos, héroes y demás de la historia universal quietos y me dedico a los apodos comunes y corrientes que recorren en la actualidad la geografía de nuestros países latinoamericanos.
También dejo por fuera a los famosos: “La pulga” Messi, Pelé (Edson Arantes do Nascimento); oigan, a propósito, ¿si sabían que los futbolistas brasileños son los únicos en los campeonatos mundiales que no son llamados por sus nombres sino por sus apodos?
Cabe anotar que en los apodos se utilizan apocopes, síncopes y cuanta licencia poética existe en la lengua española; doy como ejemplos: “Carepapa”, “Culichupao”, “Chupadeo”, “Jetecandao”, por Cara de papa, Culo chupado, Chupa dedo, Jeta de candado. Entonces, en su corrector de ortografía, este artículo aparecerá lleno de horrores ortográficos. Pero es que las palabras correspondientes bien escritas le quitan el sabor autóctono a los motes.
Un apodo nace de una semejanza, de una equivocación, de un compromiso, de un defecto o, escúchenlo bien, son heredados. Se sabe de alias que pasaron de generación en generación y de una persona a toda la familia. En algunos casos el apodo cambio de género, por ejemplo en mi pueblo a una mujer que le decían “La Racha” le cedió  el apodo a su descendencia y a sus hijos y nietos los apodan “Los Rachos”. En otro pueblo de mis amores a cierto seños lo motejaron “El Diablo” y por derecha a toda su descendencia, así que hay diablos y diablas en la familia Chaparro.
Al final del artículo encontrarán un listado amplio de apodos curiosos y malintencionados con la debida explicación, como abrebocas van dos ejemplos:
•         “Carpa de circo”: así le dicen porque la clavan en cualquier potrero.
•         “Vaso de agua”: porque no se le niega a nadie.
Hay gremios de gremios y entre la comunidad dedicada a los carros (choferes, mecánicos, ayudantes, etc.), abundan las personas que olvidan sus nombres propios y sólo responden al mote que les acomodaron sus compañeros:
Hay sobrenombres para todos los gustos y se pueden clasificar en varias categorías.
•         Aficiones: según el gusto del personaje le acomodan su alias, veamos, sin explicaciones: “El ciclista”, “Patinador”, “Futbolito”, “Fan estrella”, “Todos los domingos”…
•         Animales: pienso que en este renglón están la mayoría de motes y se dan por el parecido físico de la víctima o por alguna similitud de actitud, movimientos, defectos o cualidades. Encontramos “Gato”, “Burro”, “Caballo” en todas las latitudes, no es sino escuchar una transmisión de un partido de fútbol para comprobarlo pero, no es exclusivo del deporte ni de los mamíferos; abundan las “Pulgas” por el tamaño de la persona, “Sapo”, “Caimán”, “Babosa”, “Alacrán”, “Culebra” y hasta “Microbio”.
•         Antítesis: apodos por lo general cariñosos que utilizan los enamorados; el novio a su novia rubia le llama “Negrita” y ella a su gordo le dice “Flaco”. Igual son comunes: “Chiquita”, “Peludo” (un novio calvo). De la misma manera se le moteja de “El Lindo” a un tipo monstruoso, “Sonrisal” a uno bien agrio, “Insomnio” a una persona que se la pasa durmiendo y de la misma manera le dicen “Morfeo” a uno que casi no duerme.
•         Cualidades. Se pueden convertir en defectos por causa de querer decir lo contrario de lo que expresa el apodo como “El Caritativo” es un desgraciado que no da limosna no socorre a nadie;  “Pasolento” le decían en Mosquera a un loquito que andaba de afán a toda hora, “Belleza” a un feo de marca mayor, lo mismo “Lindura”, “Cosarica”, “Besolimpio”…
•         Defectos: es por el estilo de la clasificación anterior pero basada en defectos muy visibles: “Patepalo”, “Tuerto”, “Medio beso” (a uno con labio leporino), “Pocos ojos” (de esos que tienen los ojos semi cerrados como los japoneses),  “Mucha plata” a un pobre infeliz, “Pecado mortal” a una muchacha muy fea…
•         Familiares. En cada familia se utilizan motes cariñosos ´para nombrar algunos de sus integrantes. Algunas de estas palabras se consagraron en el léxico corriente y reciben el nombre de hipocorísticos, veamos una lista incompleta:
-         Memo: para Guillermo
-         Pipe para Felipe
-         Quico para Federico
-         Chela para Graciela
-         Chepa para Josefa
-         Lucho para Luis
-         Concha para Concepción
La lista es interminable y, para fortuna de algunas de esas personas, el hipocorístico los salva de cosas peores, qué si no estos de muestra:
-         Encarna para Encarnación
-         Diosa para Dioselina
-         Pura para Purificación
-         Viges para Eduviges

•         Lugares
•         Oficios: no son apodos muy sonoros ni espectaculares pero si definen a muchas personas: “Zapatero”, “Carpintero”, “Chatarrero”, “Panadero”, etc.
•         Personajes: por sus aficiones, gustos o parecidos, reciben el nombre de algún personaje de la historia, la literatura, el cine, etc.:  “Tarzán”, “Supermán”, “Napoleón”, “Cochise”, etc.
•         Profesiones: “Doctor”, “Científico loco”, “Matemático”, etc
•         Símiles: el mote se acomoda por alguna característica que la víctima tiene con algún ser vivo o alguna cosa:
-         “Carevaca”
-         “Culoetonta”
-         “Cuatrolámparas”, por el uso de anteojos.
-         “Careplatón”
-         “Matasuegras”
-         “Patecumbia”

-         “Trompiliso”

miércoles, 7 de junio de 2017

LOS HILOS QUE MUEVE SAÚL CRUZ, EL FUNCIONARIO QUE FINGIÓ UNA AGRESIÓN EN EL CONGRESO


LOS HILOS QUE MUEVE SAÚL CRUZ, EL FUNCIONARIO QUE FINGIÓ UNA AGRESIÓN EN EL CONGRESO
La primera vez que Saúl Cruz se subió al atril del Senado fue el pasado miércoles. En ese lugar, reservado para las intervenciones de congresistas, ministros y altos funcionarios, denunció un presunto ataque de un camarógrafo de Noticias Uno del que se declaró víctima. Se señaló en el pómulo las consecuencias de la supuesta agresión. Volvió a su lugar y desde allí comprobó la solidaridad de los senadores. Quienes vieron el espectáculo se percataron de que aquel funcionario, que ostenta el cargo de subsecretario del Senado, tenía gran influencia entre los parlamentarios. No se equivocaban.
Aunque la palabra subsecretario pareciera hacer alusión a un funcionario de bajo perfil, en los zapatos de este tolimense, nacido en Rovira, parece alcanzar otra dimensión. Según la ley, sus funciones se limitan a asistir al secretario general, y reemplazarlo en caso de ausencia. Pero Saúl Cruz las ha llevado a tal punto que no hay una hoja que se mueva en el Congreso sin que pase por su revisión.
Es un conocedor de todos los secretos del Capitolio, ese lugar que más que su oficina parece su casa, pues lleva más de dos décadas casi  siendo parte del inventario del Congreso. Saulito, como le llaman la mayoría de senadores, ha sabido utilizar su despacho para mover algunos hilos de la política, especialmente todo aquello que huela a burocracia.
Estudió economía en la Universidad Externado y llegó al Congreso hace 23 años, de la mano del entonces senador Guillermo Angulo Gómez, tolimense como él. Su primer cargo no fue cualquiera, era el director de bienes y servicios del Congreso. Allí consolidó sus padrinazgos políticos, pues se le señaló de ser cuota de otro congresista tolimense, Luis Humberto Gómez Gallo.
Tras seis años en ese cargo, ascendió al de subsecretario del Senado en 2002, cuando fue elegido por la plenaria como cuota del Partido Conservador. Luis Alfredo Ramos fue el encargado de posesionarlo. Desde entonces, cada periodo se repite una escena, la aclamada votación que registra para mantenerse en el cargo. En 2010, por ejemplo, fue reelegido con 100 votos, un resultado incluso superior al que obtuvo Armando Benedetti como presidente del Senado.
Desde entonces, despacha en la segunda oficina tras ingresar al Capitolio. Allí se mueven todo tipo de asuntos. Los congresistas tramitan solicitudes de tiquetes aéreos, excusas, asignación de vehículos. Cada cuatro años los parlamentarios desfilan para separar las oficinas, y a diario se definen el orden del día de los proyectos. Saúl Cruz es el encargado de atender todas las peticiones de los senadores, quienes casi siempre salen de aquel despacho con el favor resuelto.
Pero esos no son los únicos asuntos que detrás de esa puerta de madera se manejan. Saúl Cruz ha convertido la oficina del subsecretario en una agencia de lobby a la que muchos acuden para conseguir la aprobación de un proyecto de ley, pero sobre todo para determinar algunas elecciones que suceden en el Senado. Una habilidad, en buena parte, producto de sus magníficas relaciones con los senadores durante más de dos décadas deambulando por el Capitolio.
A finales de 2008, el subsecretario fue clave para que el Senado eligiera a Ordóñez procurador general de la Nación. Los senadores lo nombraron compromisario, es decir el encargado de hacer cumplir los acuerdos. En buena parte lo que se pactó en aquella ocasión fueron algunas de las más de 700 plazas de procurador judicial, cargo que ostenta un salario de magistrado, y que terminó repartido entre parlamentarios de varios partidos políticos.
Tras la elección, Cruz era el encargado de velar porque se cumplieran los compromisos, pero no solo eso, también tuvo cuotas en la Procuraduría durante la era Ordóñez. El caso más evidente fue el de su hermano, el coronel de la Policía Héctor Alfonso Cruz Bonilla, quien fue nombrado jefe de Seguridad de la Procuraduría. También se le atribuyeron otros cuatro puestos en los despachos del Ministerio Público en el Tolima.
La misma fórmula que repitió cuatro años después, para la reelección de Ordóñez que el Consejo de Estado anuló con posterioridad. Voto a voto, compromiso a compromiso. Pero no solo eso, fue la llave de Martha Isabel Castañeda, la viceprocuradora general, que tenía entre sus funciones servir de enlace con el Congreso, que no es otra cosa que hacer lobby.
A Cruz también se le atribuye el triunfo de la elección, en 2012, del magistrado Luis Guillermo Guerrero, y quizás la mayor de sus victorias fue la sorpresiva victoria de Carlos Bernal, también como magistrado de la Corte Constitucional, en la elección que tuvo lugar en el Senado hace un mes.
Sin embargo su gestión no necesariamente es sinónimo de éxito. Saúl fue el gran derrotado en la elección de procurador general, el año pasado, pues se encargó de mover y buscarle votos a la candidata María Mercedes López. Esa vez hasta su partido, el Conservador, terminó votando por Fernando Carrillo.
El pasado miércoles (ver imágenes) estuvo a punto de darle una derrota al gobierno. Movió la campaña de Álvaro Motta por lo que muchos lo asociaron con Alejandro Ordóñez. Tras dos semanas abordando a sus amigos los senadores, curul por curul, le faltaron cinco votos para asestar su nuevo golpe. Tras la elección, Saúl Cruz subió al atril, consciente que con su poder podría provocar alguna retaliación del Congreso contra los periodistas que presuntamente lo habían agredido.
Cruz salió a la palestra este domingo cuando Noticias Uno reveló que el subsecretario del Senado no había sido víctima de ninguna agresión, por el contrario la simuló. Como cuando un futbolista finge una falta en el video se aprecia al funcionario cabeceando al camarógrafo dos veces.
El hecho de que el Senado haya creído en su versión es la prueba de que el subsecretario tiene arraigo e influencia entre los parlamentarios. Por su denuncia pública la Procuraduría le abrió una investigación, y en las redes sociales varios congresistas y ciudadanos del común exigen su renuncia.
Saúl Cruz, sin embargo, pidió cinco días de vacaciones, pero hará lo posible por mantenerse en un cargo que ha ocupado 15 años. Aspira a ser secretario del Senado. Hace cuatro estuvo a punto de lograrlo, para reemplazar a Emilio Otero, quien prácticamente fue su maestro en el manejo de todos los secretos del Congreso, pero aquel cargo le correspondía al Partido de la U, no a los conservadores.
Es probable que regrese tras esa licencia, como si nada hubiera pasado. A pesar de haber mentido en el atril, los senadores no le quitarán el cariño, y su poder e influencia seguirán vigentes. A Saúl Cruz lo consideran el senador 103.

Tomado de revista SEMANA

jueves, 2 de marzo de 2017

EXISTE LA POSIBILIDAD CIENTÍFICA DE CONVERTIRNOS EN ZOMBIS

EXISTE LA POSIBILIDAD CIENTÍFICA DE CONVERTIRNOS EN ZOMBIS
Hace mucho tiempo la ciudad quedó completamente desocupada. El panorama es desolador. Algunas casas y los edificios están reducidos a escombros, a cenizas. No quedan sino los muertos.
En una calle larga se ve una procesión precisamente de ellos: de muertos. Caminan lentamente, tambaleándose, como errando. De sus rostros ha ido desapareciendo la carne; no les queda sino una delgada capa de tejido, ya podrido, sobre un cráneo ennegrecido. Algunos no tienen ojos. De sus cabezas cuelgan hilos delgados de cabello sucio.
Esa podría ser una de las tantas imágenes en las que pensamos cuando nos hablan de zombis. Un “apocalipsis” en el que los “muertos vivientes” dominen el planeta es una de las probables, aunque remotas posibilidades a las que podrían llevarnos estos tiempos modernos. O por lo menos así no lo han hecho creer las películas, los libros, los comics o la televisión.
Sin embargo, en la naturaleza, la perspectiva de “los muertos vivientes” no es tan remota, tan extraña, y la ciencia ha documentado casos reales para los que la palabra “aterrador” se queda corta.
La “avispa parasitaria”
La mariquita es un insecto de jardín que abunda en casi todos los lugares del mundo. Una criatura tan pequeña, con ese gracioso caparazón de colores, parecería que no tendría enemigos. En la naturaleza, eso no pasa: todos tenemos depredadores. El de la mariquita es uno de los más crueles. Se llama avispa parasitaria (dinocampus coccinellae).
La desprevenida mariquita camina sobre una hoja. De pronto frente a ella se para una avispa pequeña pero que intimida. Antes de que la mariquita huya, la terrible avispa le ha clavado su aguijón y le ha inyectado unos huevecillos y una mezcla química. La mariquita ya no es más dueña de sí misma.
Cuando el huevo eclosiona, las diminutas larvas de dinocampus coccinellae se empiezan a comer desde adentro al desafortunado huésped. Tres semanas después, cuando la avispa ha adquirido los nutrientes suficientes, perfora el exoesqueleto de la mariquita. Pero no es el final: aunque se ha librado del parasito, la mente de la mariquita sigue cautiva.
Ahora la larva de la avispa se agarra a la parte inferior de la mariquita, envuelta por un capullo, en el que se queda hasta que su desarrollo se ha completado. Desde allí controla todos los movimientos del desafortunado animalito. Finalmente, cuando ha cumplido ese ciclo se va. El huésped muere de inmediato.
La avispa esmeralda
Las victimas preferidas de la avispa esmeralda (Ampulex compressa) son las cucarachas. En los enfrentamientos estas últimas siempre son las perdedoras, con una precisión quirúrgica, la malévola avispa le inyecta en la cabeza un coctel de sustancias que afecta directamente los neurotransmisores de la cucaracha. Ahora es un “muerto viviente”.
Como si fuera su marioneta, la avispa lleva la cucaracha hasta su madriguera, jalándola de las antenas. Allí deposita sus huevos dentro del huésped. Cuando empollan, las larvas salen y se comen a la cucaracha.  El toxoplasma
El toxoplama gondii es un parasito que solo se multiplica dentro del sistema digestivo de los gatos. Antes de llegar allí ha hecho una larga travesía, en la que ha convertido a una desafortunada criatura en un zombi: se apoderó, primero, de un ratón.
A tal nivel afecta el toxoplasma a los roedores, que literalmente pierden el miedo a los gatos. El sofisticado movimiento que hizo el parasito, incluso obliga a quien lo alberga a que se acerque a su natural depredador. El ratón no se esconde. No huye. Va, como sin control de sus movimientos, directamente hasta el hocico del primer gato que encuentre.
Ya dentro del gato, el toxoplasma se reproduce, para luego convertirse en una enfermedad, la toxoplasmosis, que afecta a los gatos y, algunas veces a los fetos humanos. La vía de contagio es por las heces de los felinos. Ya se sabe qué hizo el toxoplasma para llegar allá.
El parasito de las ranas deformes
Se llama Ribeiroia ondatrae. Es un microscópico parasito que habita en lagos, estanques y ríos. Sus víctimas son dos: los caracoles y las ranas.
En la primera parte de su ciclo de vida, infecta al caracol, ya que se reproduce dentro del sistema digestivo del molusco. Cuando ha cumplido su primera etapa, miles de larvas del parasito salen por las excreciones del caracol, dispuestos a buscar a su otro huésped; uno con el que harán cosas horrendas.
Mientras los pequeños renacuajos nadan desprevenidamente, miles de ribeiroia se enquistan en sus nacientes extremidades, y a medida que el animal crece, también va desarrollando deformaciones, parecidas a sus ancas originales. Será una rana con seis patas o más.
La pobre rana es incapaz de evitar el peligro porque el parasito también se ha alojado en su cerebro. Tiene la necesidad inexplicable de pasar más tiempo en la superficie del agua, expuesto a las aves acuáticas, como la garza por ejemplo, que sin pensarlo ni un minuto se engulliría a la rana llena de Ribeiroia. Luego el ave se irá a otro lago, defecará, y el ciclo del terrible parasito empezará de nuevo.
La hormiga zombi
Transportadas por el aire, las esporas del hongo ophiocordyceps, buscan a su víctima. Una desprevenida hormiga será sobre quien caerá la desgracia. Apenas la espora toca  la cabeza del insecto, empieza a perforar hasta llegar al cerebro. Desde allí se hace dueña y señora de la voluntad de la hormiga.
Las órdenes del hongo son muy simples: necesita que la hormiga se aleje del suelo, que no trabaje con su colonia, y que, al contrario, se suba, ojalá a una planta alta y se quede allí, quieta. El instinto de la hormiga la obligaría a ir hasta donde están los suyos, pero no puede. Su tarea es esperar, en medio de una lenta agonía, que la espora del hongo brote, directamente de su cabeza, y pueda soltar nuevas esporas para que el aterrador ciclo empiece una vez más.
¿Qué dice la ciencia?
De acuerdo con la Revista National Geographic, la explicación a que algunas especies, sobretodo de parásitos se comporten así, estaría en algo que se llama fenotipo extendido.
Vamos por partes. Se sabe que el genotipo es la información genética que posee un organismo en particular. El fenotipo, por otro lado, sería la forma en que los genes se expresan: color de ojos, de cabello, tono de piel etc. En esa medida, y de acuerdo al biólogo Richard Dawkins, “tenía que haber en los parásitos genes más poderosos que aquellos de los huéspedes mismos y que normalmente controlan sus acciones”.
En esa medida, el fenotipo extendido sería una mutación responsable de que ciertas criaturas tuvieran la posibilidad de controlar a otras completamente. Se ha ido desarrollando, explica el experto, por un largo y complejo proceso de evolución.
¿Qué podría pasar con los seres humanos?
Steven C. Scholzman, profesor de siquiatría de la Escuela de medicina de Harvard, ha intentado demostrar que la posibilidad de muertos vivientes, sería más que una simple especulación o una fantasía de guionistas o escritores con mucha imaginación.
Dice que el caso médico se llamaría Síndrome de la deficiencia de la saciedad atáxica. La clave de la enfermedad, que nos convertiría en zombis, sería un daño irreversible en el lóbulo frontal del cerebro.
Resultaría posible que una persona sufriera un daño cerebral severo, que lo haría perder la conciencia, manteniendo, sin embargo, funciones de movimiento, además del apetito y la compulsión, que se verían aumentados según la gravedad del síndrome. En el lóbulo frontal, también se controlan los sentimientos de saciedad o ira. Alguien enfermo se movería sin conciencia de sí mismo, pero con un terrible apetito y muy, muy enojado. Literalmente, un zombi.
En las películas, las series, los comics o los libros, el tantas veces nombrado “apocalipsis zombi”, empieza, generalmente con un virus terrible. De acurdo con Scholzman, que una infección viral afecte el lóbulo frontal de los humanos no es para nada descabellado. Es más: parece una gran posibilidad. Falta ver cuál sería el origen de la epidemia.


domingo, 5 de febrero de 2017

FUEGO AMIGO DE URIBE A ZULUAGA



La carta no podía ser más extraña. La firmaba Luis Carlos Restrepo e iba dirigida al expresidente Álvaro Uribe. Restrepo en la actualidad se encuentra prófugo de la Justicia y está asilado en Canadá. Hacía tiempo no se oía de él y su reaparición sorprendió.
En la carta señalaba que la supuesta financiación de Odebrecht en Brasil al asesor de ese país, Eduardo ‘Duda’ Mendonça, para la campaña de Óscar Iván Zuluaga era una “falta ética”. Según Restrepo, aunque Zuluaga no se hubiera enterado, era impresentable haber recurrido a una empresa contratista del Estado para financiar indirectamente una parte de su campaña. En la contabilidad de esta se había registrado un pago de 1,5 millones de dólares, mientras que la cotización original del asesor brasileño había sido de 4,3 millones.
Esto hizo pensar que había gato encerrado. La versión de Zuluaga es que la cotización inicial sí fue de 4,3 millones, pero que obtuvo una rebaja sustancial a 1,5 millones. Sin embargo, la revista Veja, la más influyente de Brasil, recientemente reveló datos adicionales. Coincide en que en Colombia hubo un pago de 1,5 millones de dólares, pero agrega que Odebrecht por su lado le pagó a Duda 1,6 millones de dólares en efectivo y otra parte con bienes inmuebles. Como afirmó Alfonso Gómez Méndez en una columna reciente, todas las campañas tienen una parte de su financiación no registrada, la cual generalmente es imposible de detectar. En este caso, por tratarse de una revelación proveniente de Brasil, el escándalo salió a flote.
De ser verdad, no solo se trataría de una irregularidad contable, sino también de una violación a los topes y aportes permitidos para la financiación de la campaña. Lo sucedido en términos legales es delicado, pero en términos políticos puede ser mortal. Zuluaga es el precandidato del Centro Democrático que encabeza las encuestas y la revelación de Odebrecht le hace un daño enorme. No solo por el artículo de la revista brasileña, sino por la carta de Luis Carlos Restrepo y la reacción de Álvaro Uribe.
El expresidente anexó la carta de Restrepo a una de su puño y letra en la cual le solicitó al comité de ética de su partido investigar a Zuluaga. Teniendo en cuenta que este último en la actualidad no solo es precandidato, sino también el presidente de la colectividad, la sola solicitud de una investigación, por parte del jefe supremo, ha sido interpretada como una lápida política. Puede leer: Archivo del caso Zuluaga: ¿Qué tan justificado es? Detrás de este episodio hay varios elementos.
El primero es que, ante un país obsesionado por el tema de la corrupción, es imposible defender al presidente del Centro Democrático por más rutinaria que sea la irregularidad en la cual incurrió. Pero hay una consideración de más peso. En círculos bien informados se sabe que el Centro Democrático tiene tres candidatos, pero que el expresidente prefiere a uno de ellos: Iván Duque. No tanto porque le parezca el más calificado, sino porque ve en él una especie de hijo político, como lo fue Andrés Felipe Arias en su momento.
Sin embargo, Álvaro Uribe no ha querido mostrar favoritismo por ninguno de sus discípulos. Eso le ha permitido no comprometerse públicamente, pero para los allegados es claro que su corazón está con Duque. Zuluaga, por haber obtenido 7 millones de votos en las últimas elecciones, encabezaba las encuestas internas del partido. Muchos observadores, sin embargo, consideran que esos votos no fueron del candidato derrotado, sino simplemente endosados por Uribe y que están disponibles para quien él unja.
Por otra parte, un triunfo del Centro Democrático sobre el santismo requiere renovación y eso definitivamente no lo encarna Zuluaga. Por lo tanto, el escándalo de la semana pasada le dio a Uribe la oportunidad de solucionar un problema que por amistad no hubiera podido resolver personalmente. Le sugerimos: Los tentáculos de Odebrecht De ser así, de los tres candidatos quedan dos: Carlos Holmes Trujillo García e Iván Duque. En principio se podría decir que, aun sin escándalos, Trujillo la tiene más difícil por las mismas razones que Óscar Iván. En una coyuntura en la que todo lo que representa el establecimiento tradicional produce desgano en el electorado, ser miembro de una dinastía política regional no es una ventaja para él. Sin embargo, tiene una trayectoria y experiencia como pocos en el país.
Ha sido alcalde, constituyente, embajador, ministro y candidato a la Vicepresidencia de Óscar Iván Zuluaga. Y en los últimos meses ha neutralizado en parte su imagen de político tradicional al mostrarse como un hombre muy bien preparado, elocuente y un columnista influyente. De lo que no hay duda es que tanto Óscar Iván Zuluaga como Carlos Holmes Trujillo tienen más quilates en su hoja de vida, más experiencia y más cancha que Duque.
Él solo les podría sacar ventaja en lo que Uribe más valora en la actualidad: elegibilidad. Según prácticamente todos los analistas, en Colombia el rechazo por lo tradicional ha creado la coyuntura para que surja lo que los anglosajones denominan un outsider. Es decir, alguien de afuera, nuevo y, en todo caso, algo diferente. En teoría Iván Duque no lo es. Es el hijo consentido de Álvaro Uribe, quien nada tiene de outsider. Sin embargo, es joven, preparado y mediático y relativamente desconocido, lo cual lo convierte en un semi-outsider. A eso se suma que su mentor es Álvaro Uribe, el jefe del antisantismo, corriente que para muchos constituye una fuerza electoral tan poderosa como la del antiestablecimiento.
De ahí que el expresidente tenga contemplado que Duque y él son la ecuación ganadora. Como no puede decir eso de frente, manda señales indirectas. Con frecuencia cuando un parlamentario le pide una cita, él lo recibe con Iván Duque a su lado sin tocar el tema electoral.
No obstante, como tiene que mostrarse neutral, Uribe no quiere imponerlo a dedo. Pero Duque tiene el problema de que en la actualidad no tiene asegurado el triunfo ni en una convención del partido, donde los veteranos ganarían, ni en una consulta popular abierta en la que el electorado pueda escoger entre los tres precandidatos.
En la última encuesta de Gallup solo contaba con 0,7 por ciento de apoyo y en la última de YanHaas registró un 6 por ciento. Los profesionales de la política, sin embargo, saben que lo que está hoy sobre el tapete poco tiene que ver con la realidad electoral dentro de un año. Y también son conscientes de que la clave del éxito en las presidenciales de 2018 no es quién gana hoy, sino quién tiene más proyección hacia el futuro. A pesar de su falta de experiencia, hoy por hoy el puntero es Duque.
La razón es que mientras sus rivales tienen apoyo dentro del Centro Democrático, él lo tiene más allá del partido. Eso ha creado fisuras con algunos furibistas que lo han acusado de poner sus intereses personales por encima de los de la colectividad. Al cerrar la semana se supo que Iván Duque había acompañado a Óscar Iván Zuluaga y a su hijo David a la reunión con Duda Mendonça en São Paulo. Como de esta surgió el escándalo de los pagos irregulares, su presencia allá no lo favorece. Su descargo es que allá solo se les hizo una presentación sobre los servicios de la empresa y no se habló de plata. Y solo asistió a una reunión.
Eso podría ser verdad, pero es el mismo argumento que invoca Óscar Iván Zuluaga, a quien están ridiculizando con el mote samperista de que “todo fue a mis espaldas”. En todo caso tanto el candidato como su hijo David, gerente de la campaña, están enredados en el asunto.
Para Álvaro Uribe es incómodo tener que defender a Duque mientras que simultáneamente está zafando a Zuluaga por el caso Odebrecht.

Porque definitivamente pocos creen que la carta de Luis Carlos Restrepo para denunciar “la falta de ética” de Zuluaga haya sido una iniciativa personal, enviada sin el conocimiento del expresidente. Tampoco es muy lógico que un prófugo de la Justicia sea el faro ético del partido. Pero independientemente de estas consideraciones, el efecto político de esa inusual carta parece ser la sepultura de la candidatura de Óscar Iván Zuluaga.
TOMADO DE REVISTA SEMANA