jueves, 2 de marzo de 2017

EXISTE LA POSIBILIDAD CIENTÍFICA DE CONVERTIRNOS EN ZOMBIS

EXISTE LA POSIBILIDAD CIENTÍFICA DE CONVERTIRNOS EN ZOMBIS
Hace mucho tiempo la ciudad quedó completamente desocupada. El panorama es desolador. Algunas casas y los edificios están reducidos a escombros, a cenizas. No quedan sino los muertos.
En una calle larga se ve una procesión precisamente de ellos: de muertos. Caminan lentamente, tambaleándose, como errando. De sus rostros ha ido desapareciendo la carne; no les queda sino una delgada capa de tejido, ya podrido, sobre un cráneo ennegrecido. Algunos no tienen ojos. De sus cabezas cuelgan hilos delgados de cabello sucio.
Esa podría ser una de las tantas imágenes en las que pensamos cuando nos hablan de zombis. Un “apocalipsis” en el que los “muertos vivientes” dominen el planeta es una de las probables, aunque remotas posibilidades a las que podrían llevarnos estos tiempos modernos. O por lo menos así no lo han hecho creer las películas, los libros, los comics o la televisión.
Sin embargo, en la naturaleza, la perspectiva de “los muertos vivientes” no es tan remota, tan extraña, y la ciencia ha documentado casos reales para los que la palabra “aterrador” se queda corta.
La “avispa parasitaria”
La mariquita es un insecto de jardín que abunda en casi todos los lugares del mundo. Una criatura tan pequeña, con ese gracioso caparazón de colores, parecería que no tendría enemigos. En la naturaleza, eso no pasa: todos tenemos depredadores. El de la mariquita es uno de los más crueles. Se llama avispa parasitaria (dinocampus coccinellae).
La desprevenida mariquita camina sobre una hoja. De pronto frente a ella se para una avispa pequeña pero que intimida. Antes de que la mariquita huya, la terrible avispa le ha clavado su aguijón y le ha inyectado unos huevecillos y una mezcla química. La mariquita ya no es más dueña de sí misma.
Cuando el huevo eclosiona, las diminutas larvas de dinocampus coccinellae se empiezan a comer desde adentro al desafortunado huésped. Tres semanas después, cuando la avispa ha adquirido los nutrientes suficientes, perfora el exoesqueleto de la mariquita. Pero no es el final: aunque se ha librado del parasito, la mente de la mariquita sigue cautiva.
Ahora la larva de la avispa se agarra a la parte inferior de la mariquita, envuelta por un capullo, en el que se queda hasta que su desarrollo se ha completado. Desde allí controla todos los movimientos del desafortunado animalito. Finalmente, cuando ha cumplido ese ciclo se va. El huésped muere de inmediato.
La avispa esmeralda
Las victimas preferidas de la avispa esmeralda (Ampulex compressa) son las cucarachas. En los enfrentamientos estas últimas siempre son las perdedoras, con una precisión quirúrgica, la malévola avispa le inyecta en la cabeza un coctel de sustancias que afecta directamente los neurotransmisores de la cucaracha. Ahora es un “muerto viviente”.
Como si fuera su marioneta, la avispa lleva la cucaracha hasta su madriguera, jalándola de las antenas. Allí deposita sus huevos dentro del huésped. Cuando empollan, las larvas salen y se comen a la cucaracha.  El toxoplasma
El toxoplama gondii es un parasito que solo se multiplica dentro del sistema digestivo de los gatos. Antes de llegar allí ha hecho una larga travesía, en la que ha convertido a una desafortunada criatura en un zombi: se apoderó, primero, de un ratón.
A tal nivel afecta el toxoplasma a los roedores, que literalmente pierden el miedo a los gatos. El sofisticado movimiento que hizo el parasito, incluso obliga a quien lo alberga a que se acerque a su natural depredador. El ratón no se esconde. No huye. Va, como sin control de sus movimientos, directamente hasta el hocico del primer gato que encuentre.
Ya dentro del gato, el toxoplasma se reproduce, para luego convertirse en una enfermedad, la toxoplasmosis, que afecta a los gatos y, algunas veces a los fetos humanos. La vía de contagio es por las heces de los felinos. Ya se sabe qué hizo el toxoplasma para llegar allá.
El parasito de las ranas deformes
Se llama Ribeiroia ondatrae. Es un microscópico parasito que habita en lagos, estanques y ríos. Sus víctimas son dos: los caracoles y las ranas.
En la primera parte de su ciclo de vida, infecta al caracol, ya que se reproduce dentro del sistema digestivo del molusco. Cuando ha cumplido su primera etapa, miles de larvas del parasito salen por las excreciones del caracol, dispuestos a buscar a su otro huésped; uno con el que harán cosas horrendas.
Mientras los pequeños renacuajos nadan desprevenidamente, miles de ribeiroia se enquistan en sus nacientes extremidades, y a medida que el animal crece, también va desarrollando deformaciones, parecidas a sus ancas originales. Será una rana con seis patas o más.
La pobre rana es incapaz de evitar el peligro porque el parasito también se ha alojado en su cerebro. Tiene la necesidad inexplicable de pasar más tiempo en la superficie del agua, expuesto a las aves acuáticas, como la garza por ejemplo, que sin pensarlo ni un minuto se engulliría a la rana llena de Ribeiroia. Luego el ave se irá a otro lago, defecará, y el ciclo del terrible parasito empezará de nuevo.
La hormiga zombi
Transportadas por el aire, las esporas del hongo ophiocordyceps, buscan a su víctima. Una desprevenida hormiga será sobre quien caerá la desgracia. Apenas la espora toca  la cabeza del insecto, empieza a perforar hasta llegar al cerebro. Desde allí se hace dueña y señora de la voluntad de la hormiga.
Las órdenes del hongo son muy simples: necesita que la hormiga se aleje del suelo, que no trabaje con su colonia, y que, al contrario, se suba, ojalá a una planta alta y se quede allí, quieta. El instinto de la hormiga la obligaría a ir hasta donde están los suyos, pero no puede. Su tarea es esperar, en medio de una lenta agonía, que la espora del hongo brote, directamente de su cabeza, y pueda soltar nuevas esporas para que el aterrador ciclo empiece una vez más.
¿Qué dice la ciencia?
De acuerdo con la Revista National Geographic, la explicación a que algunas especies, sobretodo de parásitos se comporten así, estaría en algo que se llama fenotipo extendido.
Vamos por partes. Se sabe que el genotipo es la información genética que posee un organismo en particular. El fenotipo, por otro lado, sería la forma en que los genes se expresan: color de ojos, de cabello, tono de piel etc. En esa medida, y de acuerdo al biólogo Richard Dawkins, “tenía que haber en los parásitos genes más poderosos que aquellos de los huéspedes mismos y que normalmente controlan sus acciones”.
En esa medida, el fenotipo extendido sería una mutación responsable de que ciertas criaturas tuvieran la posibilidad de controlar a otras completamente. Se ha ido desarrollando, explica el experto, por un largo y complejo proceso de evolución.
¿Qué podría pasar con los seres humanos?
Steven C. Scholzman, profesor de siquiatría de la Escuela de medicina de Harvard, ha intentado demostrar que la posibilidad de muertos vivientes, sería más que una simple especulación o una fantasía de guionistas o escritores con mucha imaginación.
Dice que el caso médico se llamaría Síndrome de la deficiencia de la saciedad atáxica. La clave de la enfermedad, que nos convertiría en zombis, sería un daño irreversible en el lóbulo frontal del cerebro.
Resultaría posible que una persona sufriera un daño cerebral severo, que lo haría perder la conciencia, manteniendo, sin embargo, funciones de movimiento, además del apetito y la compulsión, que se verían aumentados según la gravedad del síndrome. En el lóbulo frontal, también se controlan los sentimientos de saciedad o ira. Alguien enfermo se movería sin conciencia de sí mismo, pero con un terrible apetito y muy, muy enojado. Literalmente, un zombi.
En las películas, las series, los comics o los libros, el tantas veces nombrado “apocalipsis zombi”, empieza, generalmente con un virus terrible. De acurdo con Scholzman, que una infección viral afecte el lóbulo frontal de los humanos no es para nada descabellado. Es más: parece una gran posibilidad. Falta ver cuál sería el origen de la epidemia.


domingo, 5 de febrero de 2017

FUEGO AMIGO DE URIBE A ZULUAGA



La carta no podía ser más extraña. La firmaba Luis Carlos Restrepo e iba dirigida al expresidente Álvaro Uribe. Restrepo en la actualidad se encuentra prófugo de la Justicia y está asilado en Canadá. Hacía tiempo no se oía de él y su reaparición sorprendió.
En la carta señalaba que la supuesta financiación de Odebrecht en Brasil al asesor de ese país, Eduardo ‘Duda’ Mendonça, para la campaña de Óscar Iván Zuluaga era una “falta ética”. Según Restrepo, aunque Zuluaga no se hubiera enterado, era impresentable haber recurrido a una empresa contratista del Estado para financiar indirectamente una parte de su campaña. En la contabilidad de esta se había registrado un pago de 1,5 millones de dólares, mientras que la cotización original del asesor brasileño había sido de 4,3 millones.
Esto hizo pensar que había gato encerrado. La versión de Zuluaga es que la cotización inicial sí fue de 4,3 millones, pero que obtuvo una rebaja sustancial a 1,5 millones. Sin embargo, la revista Veja, la más influyente de Brasil, recientemente reveló datos adicionales. Coincide en que en Colombia hubo un pago de 1,5 millones de dólares, pero agrega que Odebrecht por su lado le pagó a Duda 1,6 millones de dólares en efectivo y otra parte con bienes inmuebles. Como afirmó Alfonso Gómez Méndez en una columna reciente, todas las campañas tienen una parte de su financiación no registrada, la cual generalmente es imposible de detectar. En este caso, por tratarse de una revelación proveniente de Brasil, el escándalo salió a flote.
De ser verdad, no solo se trataría de una irregularidad contable, sino también de una violación a los topes y aportes permitidos para la financiación de la campaña. Lo sucedido en términos legales es delicado, pero en términos políticos puede ser mortal. Zuluaga es el precandidato del Centro Democrático que encabeza las encuestas y la revelación de Odebrecht le hace un daño enorme. No solo por el artículo de la revista brasileña, sino por la carta de Luis Carlos Restrepo y la reacción de Álvaro Uribe.
El expresidente anexó la carta de Restrepo a una de su puño y letra en la cual le solicitó al comité de ética de su partido investigar a Zuluaga. Teniendo en cuenta que este último en la actualidad no solo es precandidato, sino también el presidente de la colectividad, la sola solicitud de una investigación, por parte del jefe supremo, ha sido interpretada como una lápida política. Puede leer: Archivo del caso Zuluaga: ¿Qué tan justificado es? Detrás de este episodio hay varios elementos.
El primero es que, ante un país obsesionado por el tema de la corrupción, es imposible defender al presidente del Centro Democrático por más rutinaria que sea la irregularidad en la cual incurrió. Pero hay una consideración de más peso. En círculos bien informados se sabe que el Centro Democrático tiene tres candidatos, pero que el expresidente prefiere a uno de ellos: Iván Duque. No tanto porque le parezca el más calificado, sino porque ve en él una especie de hijo político, como lo fue Andrés Felipe Arias en su momento.
Sin embargo, Álvaro Uribe no ha querido mostrar favoritismo por ninguno de sus discípulos. Eso le ha permitido no comprometerse públicamente, pero para los allegados es claro que su corazón está con Duque. Zuluaga, por haber obtenido 7 millones de votos en las últimas elecciones, encabezaba las encuestas internas del partido. Muchos observadores, sin embargo, consideran que esos votos no fueron del candidato derrotado, sino simplemente endosados por Uribe y que están disponibles para quien él unja.
Por otra parte, un triunfo del Centro Democrático sobre el santismo requiere renovación y eso definitivamente no lo encarna Zuluaga. Por lo tanto, el escándalo de la semana pasada le dio a Uribe la oportunidad de solucionar un problema que por amistad no hubiera podido resolver personalmente. Le sugerimos: Los tentáculos de Odebrecht De ser así, de los tres candidatos quedan dos: Carlos Holmes Trujillo García e Iván Duque. En principio se podría decir que, aun sin escándalos, Trujillo la tiene más difícil por las mismas razones que Óscar Iván. En una coyuntura en la que todo lo que representa el establecimiento tradicional produce desgano en el electorado, ser miembro de una dinastía política regional no es una ventaja para él. Sin embargo, tiene una trayectoria y experiencia como pocos en el país.
Ha sido alcalde, constituyente, embajador, ministro y candidato a la Vicepresidencia de Óscar Iván Zuluaga. Y en los últimos meses ha neutralizado en parte su imagen de político tradicional al mostrarse como un hombre muy bien preparado, elocuente y un columnista influyente. De lo que no hay duda es que tanto Óscar Iván Zuluaga como Carlos Holmes Trujillo tienen más quilates en su hoja de vida, más experiencia y más cancha que Duque.
Él solo les podría sacar ventaja en lo que Uribe más valora en la actualidad: elegibilidad. Según prácticamente todos los analistas, en Colombia el rechazo por lo tradicional ha creado la coyuntura para que surja lo que los anglosajones denominan un outsider. Es decir, alguien de afuera, nuevo y, en todo caso, algo diferente. En teoría Iván Duque no lo es. Es el hijo consentido de Álvaro Uribe, quien nada tiene de outsider. Sin embargo, es joven, preparado y mediático y relativamente desconocido, lo cual lo convierte en un semi-outsider. A eso se suma que su mentor es Álvaro Uribe, el jefe del antisantismo, corriente que para muchos constituye una fuerza electoral tan poderosa como la del antiestablecimiento.
De ahí que el expresidente tenga contemplado que Duque y él son la ecuación ganadora. Como no puede decir eso de frente, manda señales indirectas. Con frecuencia cuando un parlamentario le pide una cita, él lo recibe con Iván Duque a su lado sin tocar el tema electoral.
No obstante, como tiene que mostrarse neutral, Uribe no quiere imponerlo a dedo. Pero Duque tiene el problema de que en la actualidad no tiene asegurado el triunfo ni en una convención del partido, donde los veteranos ganarían, ni en una consulta popular abierta en la que el electorado pueda escoger entre los tres precandidatos.
En la última encuesta de Gallup solo contaba con 0,7 por ciento de apoyo y en la última de YanHaas registró un 6 por ciento. Los profesionales de la política, sin embargo, saben que lo que está hoy sobre el tapete poco tiene que ver con la realidad electoral dentro de un año. Y también son conscientes de que la clave del éxito en las presidenciales de 2018 no es quién gana hoy, sino quién tiene más proyección hacia el futuro. A pesar de su falta de experiencia, hoy por hoy el puntero es Duque.
La razón es que mientras sus rivales tienen apoyo dentro del Centro Democrático, él lo tiene más allá del partido. Eso ha creado fisuras con algunos furibistas que lo han acusado de poner sus intereses personales por encima de los de la colectividad. Al cerrar la semana se supo que Iván Duque había acompañado a Óscar Iván Zuluaga y a su hijo David a la reunión con Duda Mendonça en São Paulo. Como de esta surgió el escándalo de los pagos irregulares, su presencia allá no lo favorece. Su descargo es que allá solo se les hizo una presentación sobre los servicios de la empresa y no se habló de plata. Y solo asistió a una reunión.
Eso podría ser verdad, pero es el mismo argumento que invoca Óscar Iván Zuluaga, a quien están ridiculizando con el mote samperista de que “todo fue a mis espaldas”. En todo caso tanto el candidato como su hijo David, gerente de la campaña, están enredados en el asunto.
Para Álvaro Uribe es incómodo tener que defender a Duque mientras que simultáneamente está zafando a Zuluaga por el caso Odebrecht.

Porque definitivamente pocos creen que la carta de Luis Carlos Restrepo para denunciar “la falta de ética” de Zuluaga haya sido una iniciativa personal, enviada sin el conocimiento del expresidente. Tampoco es muy lógico que un prófugo de la Justicia sea el faro ético del partido. Pero independientemente de estas consideraciones, el efecto político de esa inusual carta parece ser la sepultura de la candidatura de Óscar Iván Zuluaga.
TOMADO DE REVISTA SEMANA

viernes, 9 de diciembre de 2016

NI EN LA CÁRCEL LA PICOTA QUIEREN A URIBE NOGUERA




Un grupo de internos de la penitenciaria La Picota, en el sur de Bogotá, a donde en la mañana de ayer llevaron a Rafael Uribe Noguera, y que dijeron representar el sentimiento y el pensar de la mayoría de presos de ese centro carcelario, dieron a conocer que no están dispuestos a recibir en los patios de la cárcel al hombre señalado de raptar, abusar, torturar y asesinar a la niña Yuliana Samboní, de 7 años.
Según lo indicó un preso de la La Picota que se comunicó con Caracol Radio, ni siquiera en el patio de los violadores quieren que Uribe Noguera sea trasladado allá. El hombre indicó que aunque ellos están internos por comisión de delitos, el hecho que habría cometido Rafael Uribe Noguera con la niña oriunda del Cauca no es aceptado entre los internos.
Se conoció que por el momento Uribe Noguera, por su seguridad, está en una celda aislada y que aún no se ha definido su lugar permanente de reclusión. Se teme que la vida del arquitecto de 38 años esté en peligro si se deja junto a otros internos.
El detenido en La Picota también expreso su malestar por los hechos que habría cometido Uribe ya que la mayoría de presos tienen familia e hijos y rechazan esta clase de actos contra los menores de edad.
El hombre fue trasladado a este centro penitenciario desde los juzgados de Paloquemao, luego de que el juez dictara medida de aseguramiento en su contra a pesar de que el acusado se declarara inocente de los cargos que la Fiscalía le imputó.
Kienyke

martes, 6 de diciembre de 2016

LA SEGURIDAD, EL PRINCIPAL TEMOR DE LOS GUERRILLEROS DE LAS FARC AL DEJAR LAS ARMAS


La incertidumbre sobre cómo se garantizará la seguridad de los guerrilleros una vez dejen las armas, ronda la mente de muchos de los miembros de las FARC que esperan en sus campamentos a que llegue la jornada "D+5" en la que comenzarán a abandonar sus fusiles.
"En nuestra seguridad es en lo que nosotros siempre pensamos", explicó a Efe "Jenny Cabrales", de 34 años, 19 de ellos en la guerrilla.
Pese a ese temor latente a qué pasará cuando deje su fusil y "tome la palabra", cree que si el objetivo es alcanzar la paz deben "arriesgar y eso incluye la vida".
Desde su campamento en las estribaciones de la Serranía del Perijá, cercana a la aldea de Conejo, en el caribeño departamento de La Guajira, "Jenny" enumera los últimos asesinatos de los líderes sociales a lo largo del país.
Tan solo este domingo Carlos Ramírez, defensor de derechos humanos y reclamante de tierras del resguardo indígena Wayú de Mayamangloma, en el municipio guajiro de Fonseca, fue víctima de un atentado, aseveró.
Pese a que las condiciones de seguridad del grueso de la guerrilla en las zonas de campamentos ha mejorado ostensiblemente desde que comenzó el cese bilateral del fuego el pasado agosto, en ese punto de preagrupamiento transicional los guerrilleros mantienen vigilancia armada las 24 horas del día.
A la duda sobre la seguridad personal de los guerrilleros se suma la incertidumbre frente a su futuro laboral, ya que muchos de ellos no saben de qué van a vivir, cómo se van a sostener, en qué se podrán emplear en el momento en que definitivamente entren a la vida civil y ya no estén bajo el amparo de la guerrilla.
El plan de "Jenny", al igual que el de muchos de sus compañeros, es "empezar a realizar una labor comunitaria de organización de masas" y dedicarse de lleno al trabajo en el partido político legal que funden las FARC tras desmovilizarse.
Sin embargo, esta mujer menuda en la que no se notan el paso de los años ni la rudeza de la vida en la selva, confesó que aunque se están preparando para el tránsito a la vida urbana, sabe que el día que vuelvan finalmente a la legalidad se van a "estrellar con la realidad del diario vivir".
"Jenny" confía en poder realizar ese trabajo político en la vida civil, pues manifiesta que no sabe en qué se podría emplear: "Ni siquiera sé como puedo llegar a una empresa a pedir empleo, solo sé que piden muchos papeles que yo no tengo".
Esta integrante de la "Unidad Efraín Guzmán", que hace parte de la seguridad personal de "Bertulfo Álvarez", alias de Emilio Cabrera Díaz, uno de los líderes de las FARC, aseguró que entró a la guerrilla por convicción política y que con el pasar de los años este convencimiento se "reforzó aun más".
Manifestó que conoce a las FARC desde que tenía cinco años, cuando "los muchachos llegaban hasta la finca que cuidaba mi padre en un pueblito del César (departamento del norte de Colombia) y le ayudaban con la cosecha".
"A mis dos hermanas y a mi las guerrilleras nos peinaban, jugaban con nosotras y nos trataban muy bien", apostilló.
Una de las motivaciones que tuvo "Jenny" para ingresar a la guerrilla fue la pobreza en que vivía su familia: "Fueron muy pocos los diciembres en que mis hermanos y yo estrenamos (ropa), mi papá era tire y tire machete para cosechar la tierra pero la plata no alcanzaba".
"Veía que la gente alrededor de mi familia también era muy pobre y eso es lo que tenemos que cambiar", agregó.
Hoy 19 años después, con el nuevo acuerdo de paz firmado el pasado 24 de noviembre y refrendado finalmente por el Congreso la semana pasada, "Jenny" pasa los días entre los quehaceres cotidianos, las guardias de seguridad que le toca hacer, el acercamiento con la comunidad de Conejo y el estudio del texto de los acuerdos. 

 TOMADO DE AGENCIA DE NOTICIAS 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Y AHORA, QUÉ HARÁ URIBE?

© Semana Y ahora, ¿qué hará Uribe?
En sus más de treinta años de vida pública, Álvaro Uribe ha sumado tantas triunfos como fracasos en la política nacional. Todo el país conoce su sonrisa cuando lo acompañan las victorias, y sabe que el dirigente antioqueño es de los pocos que se quedan cruzados brazos asimilando las derrotas, por un rato...
Las palabras que pronunció el presidente Juan Manuel Santos este martes, en su alocución nocturna, pudieron suponer una derrota para el senador jefe del Centro Democrático, principal movimiento político que dijo No al primer acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC. Uribe escuchó al mandatario en la plenaria del Senado, allí se dio por notificado que el nuevo acuerdo de paz, que no incluyó las preocupaciones sustanciales del No, será refrendado e implementado en el Congreso.
La sonrisa que Uribe tenía en el rostro el pasado 2 de octubre, cuando consiguió una sorprendente victoria en el plebiscito, ha desaparecido de su rostro, 51 días después. Pero seguramente, en su cabeza, ya se prepara el nuevo paso a seguir, porque conociendo al expresidente, no se quedará mucho tiempo masticando el golpe.
Uribe apostó porque se implementara un nuevo acuerdo de paz, pero no como el que sellaron el gobierno y las FARC hace una semana. Quería modificaciones “sustanciales”, pues asegura que el nuevo texto tiene graves contenidos, que en su criterio, el país no debe aceptar.
Para el jefe del Centro Democrático, y principal jefe del No, en el nuevo acuerdo “se mantiene la impunidad prácticamente igual a cómo estaba en el primer acuerdo”; “se mantiene el narcotráfico como delito conexo al delito político; “y la única salida que se le da a las Fuerzas Armadas es acudir al tribunal de las FARC a reconocer delitos no cometidos para encontrar su libertad”.
También le genera preocupación que no se hubieran acogido algunas sugerencias en el tema de enfoque de género, aunque aclaró que todos están de acuerdo con reconocer los derechos de la mujer.
Lo mismo que le preocupan 600 secuestrados de las FARC de los que no se tienen noticia, y que las víctimas de la guerrilla reclaman respuesta.
Y aclaró que los voceros del No renunciaron a una convicción y aceptaron que puedan elegir a los miembros de las FARC, pero después de que cumplan una pena adecuada.
Como el gobierno y las FARC no atendieron esas observaciones, Uribe le pide a la opinión pública pensar en lo que significa el nuevo acuerdo de paz para el futuro del país. “Hoy se le acepta esto a las FARC, mañana qué pasará con sus disidentes, con el ELN, con 3500 bandas criminales, en un país que tiene hoy, según la Fiscalía, más de 150.000 hectáreas de coca”.
Pero como a Uribe se le agotó el oxígeno que recibió el 2 de octubre en las urnas, ya no tiene otra alternativa que enfrentar el nuevo acuerdo en el Congreso, durante su implementación.
No es un escenario favorable para el expresidente, pues allí, en algo más de dos años, lo que ha cosechado es una colección de derrotas. La coalición de la paz es tan amplia que en todas las votaciones el uribismo ha perdido por goleada.
“Nosotros también hemos dicho que el gobierno y las FARC modificaron unos temas en buen sentido, los recibimos bien, y otros que se pueden ajustar en el Congreso”, dice Uribe, pero en su conciencia debe saber que si se salva el Fast Track no se pueden modificar los textos del acuerdo en los debates de la implementación en Senado y Cámara de Representantes. Aunque parece la crónica de una derrota anunciada, el uribismo ha demostrado que cuando pierde, lo hace con las botas puestas, o dilatando los debates como dirían los congresistas de la Unidad Nacional.
En primer término, a diferencia de lo dicho por Santos, que el Congreso es una vía legítima para refrendar los acuerdos, Uribe considera que, de acuerdo con la palabra empeñada por el presidente de la República, y a la luz de la sentencia de la Corte Constitucional, “se debe acudir es a la refrendación popular, bien sea de todo el acuerdo o por lo menos de esos temas sensibles sobre los cuales no hay acuerdo”. De acuerdo a estas palabras, que nadie descarte una demanda contra la refrendación, vía Congreso, del nuevo acuerdo de paz.
Pero la bandera de la defensa de esos temas “sensibles” Uribe no solo la enarbolará en el Congreso. También lo hará en las calles, un escenario menos adverso y que le ha dado gran parte de sus alegrías en la política.
“Centro Democrático estará permanentemente en la lucha por estos temas (…). Nos toca trabajar aquí en el Congreso y en la calle, con los ciudadanos que puedan acompañar las tesis que defendemos”, dijo Uribe, a la vez que mencionó la palabra referendo. “Vamos a ver qué se hace en materia de promoción de referendo, de otras alternativas”, todo para buscar un nuevo pronunciamiento del pueblo que pueda respaldar sus tesis.
Que Uribe y su partido se suban en el tren de la paz, seguramente no se verá. Por el contrario, lo que se advierte es una apuesta fuerte en contra del nuevo acuerdo de paz. Puede ser una posición anacrónica, pero seguramente algún rédito electoral tendría, más aún cuando el debate presidencial del 2018 se acerca a pasos agigantados. Y allí, Uribe, experto en victorias y derrotas, será parte del juego.

Tomado de REVISTA SEMANA

martes, 22 de noviembre de 2016

GOBIERNO FARC. ES UN ACUERDO, NO RENDICIÓN


BLUE RADIO, entrevista con Sergio Jaramillo. Comisionado para la Paz


Me dirijo a los muchos compatriotas de ultraderecha que ahora les interesa mucho estar por aquí, porque los de aquí lo tienen mas que claro.
Lo que se esta haciendo con las farc es un ACUERDO "convenio entre dos o más partes"
Lo que ustedes creen que es RENDICION "sometimiento al dominio o a la voluntad de alguien"
Son dos situaciones totalmente diferentes,:
Acuerdos: se llega a resolver sus diferencias cediendo en las pretensiones de cada una de las partes y lograr establecer normas a seguir para vivir en armonía.
Rendición, se privan de la libertad los enemigos y se imponen castigos que están regidos por leyes.
La realidad del país nos muestra que las farc cuentan con 7000 integrantes que están alzados en armas, en libertad y con posibilidades de seguir haciendo la guerra por muchos años mas.
Entonces el acuerdo de la habana es con el fin de que las farc no hagan mas la guerra y se integren a la sociedad con la finalidad de poder trabajar en conjunto para lograr una existencia armónica entre los Colombianos.
"Más vale un mal acuerdo que un buen pleito"
MAL ACUERDO= Paz y buscar un mejor futuro para el país
BUEN PLEITO= Mas muertos, heridos, perdidas económicas, desplazados, bla, bla, bla

martes, 8 de noviembre de 2016

PROCESO DE PAZ: 21 PUNTOS PARA PONERSE “DE ACUERDO”


Los promotores del No, el gobierno y las Farc llevan más de un mes intentando llegar a puntos comunes. Esa tarea se ha vuelto tan titánica como difícil. El viernes pasado los negociadores del gobierno llevaron a la Habana más de 400 propuestas. Y se espera con estas construir un nuevo documento. El tiempo que tome ese ejercicio es difícil de determinar, aunque el presidente Santos señaló que espera que en los diálogos no se vayan más allá de noviembre.
Quienes sí se pusieron de acuerdo fueron las principales organizaciones sociales del país. En un documento de ocho páginas estas proponen 21 puntos necesarios para avanzar en el proceso de paz.
El documento está firmado por rl Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia), la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), la Corporación Excelencia en la Justicia (CEJ), el Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad Externado de Colombia, la Fundación Ideas para la Paz (FIP), el Instituto de Ciencia Política (ICP), la Misión de Observación Electoral (MOE) y más de una decena de profesores de universidades de todo el país, entre muchos otros.
Todos ellos aseguran que tienen “planteamientos adicionales”, pero que los elementos que plantean en esos 22 puntos “enfrentan razonablemente las principales críticas y temores de quienes votaron NO en el plebiscito pero, a la vez, preservan la estructura y la esencia del Acuerdo Final”.
Esta es su fórmula:
1. Diálogo incluyente y de calidad entre todos los sectores políticos: Las ONG destacan el ejercicio que se ha hecho entre el gobierno y la oposición y resaltan “la importancia de continuar con esa metodología de forma permanente, continua y como vehículo de comunicación entre la Mesa de conversaciones y los voceros del NO. Con genuina voluntad política de todos los sectores involucrados, esto permitirá acercar posiciones, generar diálogos reposados, construir confianza y, en últimas, acercarnos al llamado ‘consenso nacional por la paz’”.
2. Medidas jurídicas urgentes en el Congreso: Los expertos piden adelantar pronto Ley de amnistía para los guerrilleros. “Tal medida jurídica comprende los delitos que no constituyan crímenes internacionales ni graves violaciones a los derechos humanos, los cuales deberán ser investigados, juzgados y sancionados. En todo caso, la amnistía tendría que estar condicionada a la finalización del proceso colectivo de dejación de armas y su aplicación procederá luego de que se alcance un nuevo Acuerdo de paz”, sostienen.
3. Seguridad política y jurídica: “Así, en vez de su ingreso indefinido al bloque de constitucionalidad, el Acuerdo Final debería establecer que éste informará las normas que se expidan para su implementación y servirá de criterio de interpretación de aquellas”.
4. Respaldar la Jurisdicción Especial para la Paz: “La JEP debe ser preservada como instancia judicial autónoma, independiente y de cierre, que administre justicia frente a todos los crímenes internacionales cometidos con ocasión del conflicto armado. Admitimos que deben introducirse las precisiones necesarias a la JEP para enfrentar las objeciones razonables a su funcionamiento. El Acuerdo debería fijar un límite temporal y razonable de la JEP... Igualmente, el Acuerdo debería precisar las atribuciones de la JEP frente a cosa juzgada y reforzar las garantías de independencia e imparcialidad de los integrantes de la JEP, así como precisar su forma de articulación con el conjunto de la rama judicial”
5. La JEP y los terceros: “El Acuerdo prevé que la JEP sólo puede vincular a aquellos terceros que hubieran tenido una participación determinante o habitual en los crímenes internacionales más graves y representativos. La mayor parte de los terceros que puedan tener alguna responsabilidad en el conflicto armado no caen en esa situación, con lo cual quedan sujetos a las penas de la justicia ordinaria…”
6. La responsabilidad de mando: “El Acuerdo debería precisar la responsabilidad de los mandos de las FARC-EP y de los agentes estatales por los actos de sus subordinados, con base en los elementos del artículo 28 del Estatuto de Roma. Habría lugar a tal responsabilidad si los mandos (i) tenían comando y control efectivo, o autoridad y control efectivo de los subordinados; (ii) hubieren sabido o, por las circunstancias del momento, hubieren debido saber de la ocurrencia de esos delitos no amnistiables; y (iii) y no hubieren tomado todas las medidas necesarias y razonables a su alcance para prevenir o prohibir su ocurrencia.
7. La restricción de la libertad: “El Acuerdo debería fijar las condiciones de cumplimiento de la restricción efectiva de la libertad. Esa restricción puede cumplirse en zonas rurales de transición…Así mismo, debe establecerse la administración de tales zonas, la cual podría ser realizada por un órgano internacional como las Naciones Unidas…El Acuerdo también debería precisar que, luego de la finalización del proceso de dejación de armas (día D+181), los excombatientes que hayan dejado las armas deben trasladarse a las zonas rurales de transición para iniciar a descontar el cumplimiento de la sanción de restricción efectiva de la libertad.
8. Participación política: “Uno de los principales objetivos de este proceso de paz es el tránsito de política con armas al ejercicio de la política en un marco de legalidad. Con ese propósito, el Acuerdo permite que líderes de las FARC-EP, que sean responsables de crímenes internacionales, puedan ejercer cargos de elección popular. Pero algunos sectores de la sociedad colombiana rechazan su inmediata elección en órganos de representación política. Teniendo en cuenta estas dos premisas, que debe haber un tránsito de las armas a la política, pero que para algunos no puede ser inmediato, la solución está entonces en que los derechos de participación política de los excombatientes de las FARC-EP que sean condenados por delitos no amnistiables vayan siendo recuperados progresivamente, en la medida en que se verifique el cumplimiento efectivo de las sanciones correspondientes…”
9. El problema de las drogas: “Habría que precisar de manera explícita el compromiso de las FARC-EP de esclarecimiento de la verdad y no repetición”.
10. Tratamiento penal del narcotráfico: “La base de estas negociaciones es el reconocimiento de las FARC-EP como actor político. Además, ninguna norma constitucional o internacional prohíbe amnistiar el narcotráfico. Pero dada la gravedad de ese delito para la sociedad colombiana en este caso, el Acuerdo debería explicitar que el tratamiento penal especial sería otorgado a condición de que el involucramiento en el narcotráfico no haya buscado un provecho personal y haya colaboración efectiva en términos de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos, y entrega de información y de bienes para reparar materialmente a las víctimas.
11. Entrega de bienes: “En términos generales, el Acuerdo debería explicitar el compromiso de las FARCEP de poner a disposición de la sociedad colombiana todos los bienes derivados de la denominada “economía de guerra”, en especial, para que éstos contribuyan a la reparación de las víctimas”.
12. No persecución a pequeños cultivadores: “El Acuerdo debería mantener la renuncia condicionada a la acción penal para pequeños cultivadores. Esa disposición es consecuente con el enfoque general de derechos humanos y salud pública que se adopta para la solución del problema de drogas ilícitas, sin perjuicio de las decisiones de política pública que fueren adoptadas en esta materia”
13. Reforma rural para proteger a los campesinos: “El asunto agrario es uno de los factores que dio lugar y ha contribuido a la permanencia del conflicto armado interno. Tal protección del campesinado no se opone a la economía de mercado ni a la inversión de capital en el sector rural. En esta materia, el Acuerdo es consecuente con la Constitución y el ordenamiento colombiano. Por eso, el Acuerdo podría precisar que protege la propiedad privada, con las limitaciones y restricciones propias de su función social y ecológica, fijadas en la Constitución…”
14. La extinción de dominio: “El Acuerdo debería precisar que los procesos de extinción de dominio, por violación de la función social y ecológica de la propiedad, proceden en los términos consagrados en la Constitución y en las leyes vigentes o aquellas que sean democráticamente debatidas en el futuro por el Congreso”.
15. Fondo Nacional de Tierras: “El Acuerdo debería fijar de manera explícita que la competencia para adjudicar terrenos del Fondo de Tierras radica en el Gobierno Nacional, con base en unos criterios técnicos y en la participación de las comunidades”.
16. Zonas de Reserva Campesina: “El Acuerdo debería explicitar que uno de los criterios para la constitución de Zonas de Reserva Campesina es que los terrenos solicitados no se traslapen con títulos colectivos. Igualmente, se podría precisar que se priorizarán las solicitudes de Zonas de Reserva Campesina en terrenos que estén libres de cultivos ilícitos. Las solicitudes sobre terrenos que no cumplan esa condición deberían ser intervenidas por el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito”.

17. Participación ciudadana y ejercicio de la oposición: “La sostenibilidad de la paz dependerá de que los ciudadanos nos organicemos políticamente, participemos en el diseño del proceso y seamos veedores de su implementación. El Acuerdo podría aclarar que, en los espacios de participación, deberá invitarse también a otros actores relevantes, como gremios y empresarios. Además, el Acuerdo podría precisar que tales espacios de participación, en todo caso, ni reemplazan ni constituyen consulta previa, la cual está regulada en la Constitución y en las demás normas del actual ordenamiento colombiano; y tampoco reemplazan a las autoridades locales.

sábado, 22 de octubre de 2016

PACIENTE PSIQUIÁTRICO: ALVARO URIBE

Paciente: Álvaro Uribe Gloria H.
opinión
Si se hiciera una encuesta entre psicólogos y psiquiatras sobre el comportamiento actual de Álvaro Uribe, estoy segura que el expresidente saldría catalogado como paciente con necesidad de ayuda profesional. Independiente de factores políticos para los especialistas en salud mental, las actitudes de Uribe deben ser patológicas porque su obsesión por el poder y las dimensiones de la rabia que lo motivan dejaron de ser un comportamiento individual para convertirse en un ‘peligro’ para él y los que lo rodean. Cuando una persona se obsesiona por un tema pierde el sentido de la realidad y cree que el mundo es como él lo imagina, de allí que se desenfoque y no mida las consecuencias de sus actos. Está fuera de lo real porque él es el que crea la realidad, la que él supone viven todos los que lo rodean.
Este es un comportamiento enfermizo que enfrentan personas desde un narcisismo extremo donde el mundo debe girar en torno a ellos. Y claro, donde la figura de un padre excesivo en rigidez y disciplina marca el carácter del niño hasta volverlo un hombre terco, obsesivo, furioso y desenfocado. Atrás hay un miedo inmenso, un abandono afectivo y una necesidad compulsiva de ser ‘mirado’ para poder sentir que la vida tiene sentido.
Todo lo que significa autoritarismo, rigidez, terquedad, está marcado por el padre (superyó) que se extralimita en el nivel de exigencias con sus hijos. Esta actitud paterna marca el carácter de Uribe con una ‘devoción’ extrema hacia su progenitor, para inconscientemente esconder los sentimientos que pudieron generarse ante una figura tan autoritaria y castradora como el patriarca Uribe. La historia familiar de Álvaro Uribe está marcada por la dureza de parte de su papá hacia sus hijos.
En Medellín conocen de la forma extrema como éste los crió, con exigencias de disciplina propias de un regimiento militar, pero no aptas para educar niños. Levantadas a la madrugada, exigencias de comportamiento sin tacha, para forjar caracteres sin flexibilidad. El mundo es blanco o negro, ¡no hay grises! Pero Álvaro Uribe (como cualquier humano con pendientes en su historia) ‘invierte’ los sentimientos y es ahora un amor excesivo al padre lo que lo lleva a idealizarlo, a identificarse con él y a ‘repetirlo’ en su comportamiento.
En Psicología se diría que es una manera de exorcizar su rabia: “Si soy como él, ya no lo odio y puedo ser tan poderoso (y maltratador) como él”. Claro, nada es absolutamente negativo ni positivo y de un comportamiento extremo se pueden obtener también resultados. Álvaro Uribe en su primera fase, mientras se tomaba confianza, se obsesionó por los guerrilleros que asesinaron a su padre, como único problema en Colombia (hay que pelear, defender, agredir, violentar). La corrupción se lo comió vivo mientras que él luchaba con sus fantasmas interiores personificados en la guerrilla. Perder el poder y comprobar que Juan Manuel Santos no es un clon ni que lo obedece con el servilismo de sus hijos, lo enfurece de tal manera que no le importa hacerle zancadilla al país que dice querer tanto, sólo para llegar él de salvador. Como su padre.

Es tal la rigidez emocional y corporal de Uribe que, observe sus manos, ni siquiera puede doblar sus dedos. Rígidos, tiesos, al igual que sus ideas, sus obsesiones, su terquedad, su rabia. Es un hombre con problemas serios de comportamiento que como un Hitler, puede llevar a un pueblo a la barbarie. Claro, a quienes vibren en su misma onda de problemática con la autoridad, con la rabia y con la figura del padre. No es un juego: ¡Es una patología!
Publicado en el diario EL PAIS