martes, 6 de diciembre de 2016

LA SEGURIDAD, EL PRINCIPAL TEMOR DE LOS GUERRILLEROS DE LAS FARC AL DEJAR LAS ARMAS


La incertidumbre sobre cómo se garantizará la seguridad de los guerrilleros una vez dejen las armas, ronda la mente de muchos de los miembros de las FARC que esperan en sus campamentos a que llegue la jornada "D+5" en la que comenzarán a abandonar sus fusiles.
"En nuestra seguridad es en lo que nosotros siempre pensamos", explicó a Efe "Jenny Cabrales", de 34 años, 19 de ellos en la guerrilla.
Pese a ese temor latente a qué pasará cuando deje su fusil y "tome la palabra", cree que si el objetivo es alcanzar la paz deben "arriesgar y eso incluye la vida".
Desde su campamento en las estribaciones de la Serranía del Perijá, cercana a la aldea de Conejo, en el caribeño departamento de La Guajira, "Jenny" enumera los últimos asesinatos de los líderes sociales a lo largo del país.
Tan solo este domingo Carlos Ramírez, defensor de derechos humanos y reclamante de tierras del resguardo indígena Wayú de Mayamangloma, en el municipio guajiro de Fonseca, fue víctima de un atentado, aseveró.
Pese a que las condiciones de seguridad del grueso de la guerrilla en las zonas de campamentos ha mejorado ostensiblemente desde que comenzó el cese bilateral del fuego el pasado agosto, en ese punto de preagrupamiento transicional los guerrilleros mantienen vigilancia armada las 24 horas del día.
A la duda sobre la seguridad personal de los guerrilleros se suma la incertidumbre frente a su futuro laboral, ya que muchos de ellos no saben de qué van a vivir, cómo se van a sostener, en qué se podrán emplear en el momento en que definitivamente entren a la vida civil y ya no estén bajo el amparo de la guerrilla.
El plan de "Jenny", al igual que el de muchos de sus compañeros, es "empezar a realizar una labor comunitaria de organización de masas" y dedicarse de lleno al trabajo en el partido político legal que funden las FARC tras desmovilizarse.
Sin embargo, esta mujer menuda en la que no se notan el paso de los años ni la rudeza de la vida en la selva, confesó que aunque se están preparando para el tránsito a la vida urbana, sabe que el día que vuelvan finalmente a la legalidad se van a "estrellar con la realidad del diario vivir".
"Jenny" confía en poder realizar ese trabajo político en la vida civil, pues manifiesta que no sabe en qué se podría emplear: "Ni siquiera sé como puedo llegar a una empresa a pedir empleo, solo sé que piden muchos papeles que yo no tengo".
Esta integrante de la "Unidad Efraín Guzmán", que hace parte de la seguridad personal de "Bertulfo Álvarez", alias de Emilio Cabrera Díaz, uno de los líderes de las FARC, aseguró que entró a la guerrilla por convicción política y que con el pasar de los años este convencimiento se "reforzó aun más".
Manifestó que conoce a las FARC desde que tenía cinco años, cuando "los muchachos llegaban hasta la finca que cuidaba mi padre en un pueblito del César (departamento del norte de Colombia) y le ayudaban con la cosecha".
"A mis dos hermanas y a mi las guerrilleras nos peinaban, jugaban con nosotras y nos trataban muy bien", apostilló.
Una de las motivaciones que tuvo "Jenny" para ingresar a la guerrilla fue la pobreza en que vivía su familia: "Fueron muy pocos los diciembres en que mis hermanos y yo estrenamos (ropa), mi papá era tire y tire machete para cosechar la tierra pero la plata no alcanzaba".
"Veía que la gente alrededor de mi familia también era muy pobre y eso es lo que tenemos que cambiar", agregó.
Hoy 19 años después, con el nuevo acuerdo de paz firmado el pasado 24 de noviembre y refrendado finalmente por el Congreso la semana pasada, "Jenny" pasa los días entre los quehaceres cotidianos, las guardias de seguridad que le toca hacer, el acercamiento con la comunidad de Conejo y el estudio del texto de los acuerdos. 

 TOMADO DE AGENCIA DE NOTICIAS 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Y AHORA, QUÉ HARÁ URIBE?

© Semana Y ahora, ¿qué hará Uribe?
En sus más de treinta años de vida pública, Álvaro Uribe ha sumado tantas triunfos como fracasos en la política nacional. Todo el país conoce su sonrisa cuando lo acompañan las victorias, y sabe que el dirigente antioqueño es de los pocos que se quedan cruzados brazos asimilando las derrotas, por un rato...
Las palabras que pronunció el presidente Juan Manuel Santos este martes, en su alocución nocturna, pudieron suponer una derrota para el senador jefe del Centro Democrático, principal movimiento político que dijo No al primer acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC. Uribe escuchó al mandatario en la plenaria del Senado, allí se dio por notificado que el nuevo acuerdo de paz, que no incluyó las preocupaciones sustanciales del No, será refrendado e implementado en el Congreso.
La sonrisa que Uribe tenía en el rostro el pasado 2 de octubre, cuando consiguió una sorprendente victoria en el plebiscito, ha desaparecido de su rostro, 51 días después. Pero seguramente, en su cabeza, ya se prepara el nuevo paso a seguir, porque conociendo al expresidente, no se quedará mucho tiempo masticando el golpe.
Uribe apostó porque se implementara un nuevo acuerdo de paz, pero no como el que sellaron el gobierno y las FARC hace una semana. Quería modificaciones “sustanciales”, pues asegura que el nuevo texto tiene graves contenidos, que en su criterio, el país no debe aceptar.
Para el jefe del Centro Democrático, y principal jefe del No, en el nuevo acuerdo “se mantiene la impunidad prácticamente igual a cómo estaba en el primer acuerdo”; “se mantiene el narcotráfico como delito conexo al delito político; “y la única salida que se le da a las Fuerzas Armadas es acudir al tribunal de las FARC a reconocer delitos no cometidos para encontrar su libertad”.
También le genera preocupación que no se hubieran acogido algunas sugerencias en el tema de enfoque de género, aunque aclaró que todos están de acuerdo con reconocer los derechos de la mujer.
Lo mismo que le preocupan 600 secuestrados de las FARC de los que no se tienen noticia, y que las víctimas de la guerrilla reclaman respuesta.
Y aclaró que los voceros del No renunciaron a una convicción y aceptaron que puedan elegir a los miembros de las FARC, pero después de que cumplan una pena adecuada.
Como el gobierno y las FARC no atendieron esas observaciones, Uribe le pide a la opinión pública pensar en lo que significa el nuevo acuerdo de paz para el futuro del país. “Hoy se le acepta esto a las FARC, mañana qué pasará con sus disidentes, con el ELN, con 3500 bandas criminales, en un país que tiene hoy, según la Fiscalía, más de 150.000 hectáreas de coca”.
Pero como a Uribe se le agotó el oxígeno que recibió el 2 de octubre en las urnas, ya no tiene otra alternativa que enfrentar el nuevo acuerdo en el Congreso, durante su implementación.
No es un escenario favorable para el expresidente, pues allí, en algo más de dos años, lo que ha cosechado es una colección de derrotas. La coalición de la paz es tan amplia que en todas las votaciones el uribismo ha perdido por goleada.
“Nosotros también hemos dicho que el gobierno y las FARC modificaron unos temas en buen sentido, los recibimos bien, y otros que se pueden ajustar en el Congreso”, dice Uribe, pero en su conciencia debe saber que si se salva el Fast Track no se pueden modificar los textos del acuerdo en los debates de la implementación en Senado y Cámara de Representantes. Aunque parece la crónica de una derrota anunciada, el uribismo ha demostrado que cuando pierde, lo hace con las botas puestas, o dilatando los debates como dirían los congresistas de la Unidad Nacional.
En primer término, a diferencia de lo dicho por Santos, que el Congreso es una vía legítima para refrendar los acuerdos, Uribe considera que, de acuerdo con la palabra empeñada por el presidente de la República, y a la luz de la sentencia de la Corte Constitucional, “se debe acudir es a la refrendación popular, bien sea de todo el acuerdo o por lo menos de esos temas sensibles sobre los cuales no hay acuerdo”. De acuerdo a estas palabras, que nadie descarte una demanda contra la refrendación, vía Congreso, del nuevo acuerdo de paz.
Pero la bandera de la defensa de esos temas “sensibles” Uribe no solo la enarbolará en el Congreso. También lo hará en las calles, un escenario menos adverso y que le ha dado gran parte de sus alegrías en la política.
“Centro Democrático estará permanentemente en la lucha por estos temas (…). Nos toca trabajar aquí en el Congreso y en la calle, con los ciudadanos que puedan acompañar las tesis que defendemos”, dijo Uribe, a la vez que mencionó la palabra referendo. “Vamos a ver qué se hace en materia de promoción de referendo, de otras alternativas”, todo para buscar un nuevo pronunciamiento del pueblo que pueda respaldar sus tesis.
Que Uribe y su partido se suban en el tren de la paz, seguramente no se verá. Por el contrario, lo que se advierte es una apuesta fuerte en contra del nuevo acuerdo de paz. Puede ser una posición anacrónica, pero seguramente algún rédito electoral tendría, más aún cuando el debate presidencial del 2018 se acerca a pasos agigantados. Y allí, Uribe, experto en victorias y derrotas, será parte del juego.

Tomado de REVISTA SEMANA

martes, 22 de noviembre de 2016

GOBIERNO FARC. ES UN ACUERDO, NO RENDICIÓN


BLUE RADIO, entrevista con Sergio Jaramillo. Comisionado para la Paz


Me dirijo a los muchos compatriotas de ultraderecha que ahora les interesa mucho estar por aquí, porque los de aquí lo tienen mas que claro.
Lo que se esta haciendo con las farc es un ACUERDO "convenio entre dos o más partes"
Lo que ustedes creen que es RENDICION "sometimiento al dominio o a la voluntad de alguien"
Son dos situaciones totalmente diferentes,:
Acuerdos: se llega a resolver sus diferencias cediendo en las pretensiones de cada una de las partes y lograr establecer normas a seguir para vivir en armonía.
Rendición, se privan de la libertad los enemigos y se imponen castigos que están regidos por leyes.
La realidad del país nos muestra que las farc cuentan con 7000 integrantes que están alzados en armas, en libertad y con posibilidades de seguir haciendo la guerra por muchos años mas.
Entonces el acuerdo de la habana es con el fin de que las farc no hagan mas la guerra y se integren a la sociedad con la finalidad de poder trabajar en conjunto para lograr una existencia armónica entre los Colombianos.
"Más vale un mal acuerdo que un buen pleito"
MAL ACUERDO= Paz y buscar un mejor futuro para el país
BUEN PLEITO= Mas muertos, heridos, perdidas económicas, desplazados, bla, bla, bla

martes, 8 de noviembre de 2016

PROCESO DE PAZ: 21 PUNTOS PARA PONERSE “DE ACUERDO”


Los promotores del No, el gobierno y las Farc llevan más de un mes intentando llegar a puntos comunes. Esa tarea se ha vuelto tan titánica como difícil. El viernes pasado los negociadores del gobierno llevaron a la Habana más de 400 propuestas. Y se espera con estas construir un nuevo documento. El tiempo que tome ese ejercicio es difícil de determinar, aunque el presidente Santos señaló que espera que en los diálogos no se vayan más allá de noviembre.
Quienes sí se pusieron de acuerdo fueron las principales organizaciones sociales del país. En un documento de ocho páginas estas proponen 21 puntos necesarios para avanzar en el proceso de paz.
El documento está firmado por rl Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia), la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), la Corporación Excelencia en la Justicia (CEJ), el Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad Externado de Colombia, la Fundación Ideas para la Paz (FIP), el Instituto de Ciencia Política (ICP), la Misión de Observación Electoral (MOE) y más de una decena de profesores de universidades de todo el país, entre muchos otros.
Todos ellos aseguran que tienen “planteamientos adicionales”, pero que los elementos que plantean en esos 22 puntos “enfrentan razonablemente las principales críticas y temores de quienes votaron NO en el plebiscito pero, a la vez, preservan la estructura y la esencia del Acuerdo Final”.
Esta es su fórmula:
1. Diálogo incluyente y de calidad entre todos los sectores políticos: Las ONG destacan el ejercicio que se ha hecho entre el gobierno y la oposición y resaltan “la importancia de continuar con esa metodología de forma permanente, continua y como vehículo de comunicación entre la Mesa de conversaciones y los voceros del NO. Con genuina voluntad política de todos los sectores involucrados, esto permitirá acercar posiciones, generar diálogos reposados, construir confianza y, en últimas, acercarnos al llamado ‘consenso nacional por la paz’”.
2. Medidas jurídicas urgentes en el Congreso: Los expertos piden adelantar pronto Ley de amnistía para los guerrilleros. “Tal medida jurídica comprende los delitos que no constituyan crímenes internacionales ni graves violaciones a los derechos humanos, los cuales deberán ser investigados, juzgados y sancionados. En todo caso, la amnistía tendría que estar condicionada a la finalización del proceso colectivo de dejación de armas y su aplicación procederá luego de que se alcance un nuevo Acuerdo de paz”, sostienen.
3. Seguridad política y jurídica: “Así, en vez de su ingreso indefinido al bloque de constitucionalidad, el Acuerdo Final debería establecer que éste informará las normas que se expidan para su implementación y servirá de criterio de interpretación de aquellas”.
4. Respaldar la Jurisdicción Especial para la Paz: “La JEP debe ser preservada como instancia judicial autónoma, independiente y de cierre, que administre justicia frente a todos los crímenes internacionales cometidos con ocasión del conflicto armado. Admitimos que deben introducirse las precisiones necesarias a la JEP para enfrentar las objeciones razonables a su funcionamiento. El Acuerdo debería fijar un límite temporal y razonable de la JEP... Igualmente, el Acuerdo debería precisar las atribuciones de la JEP frente a cosa juzgada y reforzar las garantías de independencia e imparcialidad de los integrantes de la JEP, así como precisar su forma de articulación con el conjunto de la rama judicial”
5. La JEP y los terceros: “El Acuerdo prevé que la JEP sólo puede vincular a aquellos terceros que hubieran tenido una participación determinante o habitual en los crímenes internacionales más graves y representativos. La mayor parte de los terceros que puedan tener alguna responsabilidad en el conflicto armado no caen en esa situación, con lo cual quedan sujetos a las penas de la justicia ordinaria…”
6. La responsabilidad de mando: “El Acuerdo debería precisar la responsabilidad de los mandos de las FARC-EP y de los agentes estatales por los actos de sus subordinados, con base en los elementos del artículo 28 del Estatuto de Roma. Habría lugar a tal responsabilidad si los mandos (i) tenían comando y control efectivo, o autoridad y control efectivo de los subordinados; (ii) hubieren sabido o, por las circunstancias del momento, hubieren debido saber de la ocurrencia de esos delitos no amnistiables; y (iii) y no hubieren tomado todas las medidas necesarias y razonables a su alcance para prevenir o prohibir su ocurrencia.
7. La restricción de la libertad: “El Acuerdo debería fijar las condiciones de cumplimiento de la restricción efectiva de la libertad. Esa restricción puede cumplirse en zonas rurales de transición…Así mismo, debe establecerse la administración de tales zonas, la cual podría ser realizada por un órgano internacional como las Naciones Unidas…El Acuerdo también debería precisar que, luego de la finalización del proceso de dejación de armas (día D+181), los excombatientes que hayan dejado las armas deben trasladarse a las zonas rurales de transición para iniciar a descontar el cumplimiento de la sanción de restricción efectiva de la libertad.
8. Participación política: “Uno de los principales objetivos de este proceso de paz es el tránsito de política con armas al ejercicio de la política en un marco de legalidad. Con ese propósito, el Acuerdo permite que líderes de las FARC-EP, que sean responsables de crímenes internacionales, puedan ejercer cargos de elección popular. Pero algunos sectores de la sociedad colombiana rechazan su inmediata elección en órganos de representación política. Teniendo en cuenta estas dos premisas, que debe haber un tránsito de las armas a la política, pero que para algunos no puede ser inmediato, la solución está entonces en que los derechos de participación política de los excombatientes de las FARC-EP que sean condenados por delitos no amnistiables vayan siendo recuperados progresivamente, en la medida en que se verifique el cumplimiento efectivo de las sanciones correspondientes…”
9. El problema de las drogas: “Habría que precisar de manera explícita el compromiso de las FARC-EP de esclarecimiento de la verdad y no repetición”.
10. Tratamiento penal del narcotráfico: “La base de estas negociaciones es el reconocimiento de las FARC-EP como actor político. Además, ninguna norma constitucional o internacional prohíbe amnistiar el narcotráfico. Pero dada la gravedad de ese delito para la sociedad colombiana en este caso, el Acuerdo debería explicitar que el tratamiento penal especial sería otorgado a condición de que el involucramiento en el narcotráfico no haya buscado un provecho personal y haya colaboración efectiva en términos de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos, y entrega de información y de bienes para reparar materialmente a las víctimas.
11. Entrega de bienes: “En términos generales, el Acuerdo debería explicitar el compromiso de las FARCEP de poner a disposición de la sociedad colombiana todos los bienes derivados de la denominada “economía de guerra”, en especial, para que éstos contribuyan a la reparación de las víctimas”.
12. No persecución a pequeños cultivadores: “El Acuerdo debería mantener la renuncia condicionada a la acción penal para pequeños cultivadores. Esa disposición es consecuente con el enfoque general de derechos humanos y salud pública que se adopta para la solución del problema de drogas ilícitas, sin perjuicio de las decisiones de política pública que fueren adoptadas en esta materia”
13. Reforma rural para proteger a los campesinos: “El asunto agrario es uno de los factores que dio lugar y ha contribuido a la permanencia del conflicto armado interno. Tal protección del campesinado no se opone a la economía de mercado ni a la inversión de capital en el sector rural. En esta materia, el Acuerdo es consecuente con la Constitución y el ordenamiento colombiano. Por eso, el Acuerdo podría precisar que protege la propiedad privada, con las limitaciones y restricciones propias de su función social y ecológica, fijadas en la Constitución…”
14. La extinción de dominio: “El Acuerdo debería precisar que los procesos de extinción de dominio, por violación de la función social y ecológica de la propiedad, proceden en los términos consagrados en la Constitución y en las leyes vigentes o aquellas que sean democráticamente debatidas en el futuro por el Congreso”.
15. Fondo Nacional de Tierras: “El Acuerdo debería fijar de manera explícita que la competencia para adjudicar terrenos del Fondo de Tierras radica en el Gobierno Nacional, con base en unos criterios técnicos y en la participación de las comunidades”.
16. Zonas de Reserva Campesina: “El Acuerdo debería explicitar que uno de los criterios para la constitución de Zonas de Reserva Campesina es que los terrenos solicitados no se traslapen con títulos colectivos. Igualmente, se podría precisar que se priorizarán las solicitudes de Zonas de Reserva Campesina en terrenos que estén libres de cultivos ilícitos. Las solicitudes sobre terrenos que no cumplan esa condición deberían ser intervenidas por el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito”.

17. Participación ciudadana y ejercicio de la oposición: “La sostenibilidad de la paz dependerá de que los ciudadanos nos organicemos políticamente, participemos en el diseño del proceso y seamos veedores de su implementación. El Acuerdo podría aclarar que, en los espacios de participación, deberá invitarse también a otros actores relevantes, como gremios y empresarios. Además, el Acuerdo podría precisar que tales espacios de participación, en todo caso, ni reemplazan ni constituyen consulta previa, la cual está regulada en la Constitución y en las demás normas del actual ordenamiento colombiano; y tampoco reemplazan a las autoridades locales.

sábado, 22 de octubre de 2016

PACIENTE PSIQUIÁTRICO: ALVARO URIBE

Paciente: Álvaro Uribe Gloria H.
opinión
Si se hiciera una encuesta entre psicólogos y psiquiatras sobre el comportamiento actual de Álvaro Uribe, estoy segura que el expresidente saldría catalogado como paciente con necesidad de ayuda profesional. Independiente de factores políticos para los especialistas en salud mental, las actitudes de Uribe deben ser patológicas porque su obsesión por el poder y las dimensiones de la rabia que lo motivan dejaron de ser un comportamiento individual para convertirse en un ‘peligro’ para él y los que lo rodean. Cuando una persona se obsesiona por un tema pierde el sentido de la realidad y cree que el mundo es como él lo imagina, de allí que se desenfoque y no mida las consecuencias de sus actos. Está fuera de lo real porque él es el que crea la realidad, la que él supone viven todos los que lo rodean.
Este es un comportamiento enfermizo que enfrentan personas desde un narcisismo extremo donde el mundo debe girar en torno a ellos. Y claro, donde la figura de un padre excesivo en rigidez y disciplina marca el carácter del niño hasta volverlo un hombre terco, obsesivo, furioso y desenfocado. Atrás hay un miedo inmenso, un abandono afectivo y una necesidad compulsiva de ser ‘mirado’ para poder sentir que la vida tiene sentido.
Todo lo que significa autoritarismo, rigidez, terquedad, está marcado por el padre (superyó) que se extralimita en el nivel de exigencias con sus hijos. Esta actitud paterna marca el carácter de Uribe con una ‘devoción’ extrema hacia su progenitor, para inconscientemente esconder los sentimientos que pudieron generarse ante una figura tan autoritaria y castradora como el patriarca Uribe. La historia familiar de Álvaro Uribe está marcada por la dureza de parte de su papá hacia sus hijos.
En Medellín conocen de la forma extrema como éste los crió, con exigencias de disciplina propias de un regimiento militar, pero no aptas para educar niños. Levantadas a la madrugada, exigencias de comportamiento sin tacha, para forjar caracteres sin flexibilidad. El mundo es blanco o negro, ¡no hay grises! Pero Álvaro Uribe (como cualquier humano con pendientes en su historia) ‘invierte’ los sentimientos y es ahora un amor excesivo al padre lo que lo lleva a idealizarlo, a identificarse con él y a ‘repetirlo’ en su comportamiento.
En Psicología se diría que es una manera de exorcizar su rabia: “Si soy como él, ya no lo odio y puedo ser tan poderoso (y maltratador) como él”. Claro, nada es absolutamente negativo ni positivo y de un comportamiento extremo se pueden obtener también resultados. Álvaro Uribe en su primera fase, mientras se tomaba confianza, se obsesionó por los guerrilleros que asesinaron a su padre, como único problema en Colombia (hay que pelear, defender, agredir, violentar). La corrupción se lo comió vivo mientras que él luchaba con sus fantasmas interiores personificados en la guerrilla. Perder el poder y comprobar que Juan Manuel Santos no es un clon ni que lo obedece con el servilismo de sus hijos, lo enfurece de tal manera que no le importa hacerle zancadilla al país que dice querer tanto, sólo para llegar él de salvador. Como su padre.

Es tal la rigidez emocional y corporal de Uribe que, observe sus manos, ni siquiera puede doblar sus dedos. Rígidos, tiesos, al igual que sus ideas, sus obsesiones, su terquedad, su rabia. Es un hombre con problemas serios de comportamiento que como un Hitler, puede llevar a un pueblo a la barbarie. Claro, a quienes vibren en su misma onda de problemática con la autoridad, con la rabia y con la figura del padre. No es un juego: ¡Es una patología!
Publicado en el diario EL PAIS

martes, 18 de octubre de 2016

LA REVELADORA ENTREVISTA DE DANIEL CORONELL A IVAN MARQUEZ

El presidente de Univisión y columnista de la revista Semana, Daniel Coronell, hizo hace pocos días una entrevista reveladora con el líder de las FARC Iván Márquez. La cadena publicó esta tarde el video de ese encuentro que desde ya promete dar mucho de qué hablar.
Coronell comenzó diciéndole a Márquez que la entrevista sería breve pues no buscaba hacer reflexiones sobre las generalidades del proceso, sino puntualizar sobre algunas dudas acerca del problema actual que atraviesa el proceso.
Márquez no quiso contestar la pregunta de cuántos guerrilleros tienen las FARC. Aseguró que esa cifra sólo se podrá tener cuando las milicias lleguen a los puntos de concentración. Coronell le dijo que le hacía esa pregunta pues sabía que sostener una milicia de miles de hombres no era fácil ni económico, y que quería saber qué implicaciones tendría esto en el sostenimiento del cese del fuego.
El líder guerrillero contestó que afortunadamente el presidente había prolongado ese cese del fuego hasta el 31 de diciembre, lo que para él significa que está “en plena vigencia el acuerdo final”. Agregó que desde hace unos meses las FARC suspendieron las “impuestaciones”, es decir, los cobros (extorsiones o secuestros) que les hacen a miles de colombianos en las regiones “en función de la rebelión”.
Agregó que van a tener que recurrir a las organizaciones internacionales para mantener el “ejército encampamentado en tregua”, pues es algo “muy costoso”.
Coronell le preguntó cuál era la posibilidad de que se rompiera el cese del fuego y Márquez contestó: “Vamos a hacer hasta lo imposible por mantener esta situación y salvar el acuerdo final firmado en Cartagena por el presidente Santos y Timoleón Jiménez”.
Agregó que ese grupo guerrillero está en sintonía con el sentimiento de los miles de colombianos que han salido a marchar para pedir que no se rompa el proceso de paz. “Para nosotros en cierta medida este es otro tipo de refrendación de los acuerdos”, dijo.
Frente al triunfo del No en el plebiscito, dijo que las FARC han asumido con serenidad los resultados, pues “respetan el juego de la democracia”. Aseguró, eso sí, que el rechazo a los acuerdos ganó precariamente.
“Nosotros pensamos que las FARC están abiertas a buscar soluciones a este impase que se nos ha presentado. Tenemos en cuenta que el No no es homogéneo, no es el señor Uribe. Él representa un sector del No. Hay un sector fuerte que representa a los cristianos de Colombia y hay otros sectores”, dice.
“Pensamos que hay que escucharlos y vamos a hacerlo con mucho respeto”, agregó. Márquez aseguró que la nueva fase del proceso será que ellos van a extraer las cosas positivas de las propuestas que les hagan llegar los del No. Después, la mesa va a tomar una decisión al respecto.
Sobre la pregunta si están dispuestos a renegociar algo de lo ya acordado, el jefe guerrillero aseguró que en ese documento están los puntos esenciales para llegar a una paz estable y duradera. Subrayó que están dispuestos a ceder “en todo lo que sea positivo y nos saque de una larga confrontación de 50 años”.
“Renegociar el acuerdo es un asunto muy complejo, pero vamos a analizarlo… complejo porque eso nos haría invertir más años de negociación”, aclaró. Para él si se tardaron cinco años en llegar a estos puntos, una renegociación sobre bases que no son positivas les va a hacer gastar más tiempo y corren el riesgo de que el “proceso de paz termine mal”. “Prolongar nos va a producir más muertos y nosotros queremos evitar esto”, agregó.
Coronell le preguntó puntualmente por el tema de la ideología de género y el líder guerrillero contó que se habían reunido ya con voceros de los cristianos a quienes les explicaron que hay un sector político malintencionado que quiso generar confusión sobre ese punto. Aclaró que sólo se trata de reivindicar los derechos de las mujeres.
Sobre los derechos de la población LGBTI sólo dijo: “es un tema complejo pero hay que respetarlo, y nosotros estamos en esa onda también… los cristianos saben que son hijos de Dios”.
En otro tema polémico, la exigencia de que la justicia sea más dura con los responsables de crímenes de lesa humanidad, reiteró lo que para las FARC siempre ha sido un punto de honor: que la Jurisdicción Especial para la Paz no puede ser sólo para los guerrilleros, sino para todos los actores de la guerra: Ejército, Policía y la cúpula política como ministros, medios de comunicación y empresarios que han contribuido a la violencia.
Aclaró que, para él, todos estos actores deben acudir en las mismas condiciones para ofrecer verdad. Aunque en ese sistema fueron excluidos expresamente los presidentes del país, Márquez dijo que los “presidentes tendrían que ir a responder, por supuesto”. Agregó que no existe otra manera de llegar a la reconciliación que la del perdón y la verdad.
Al final, ante la pregunta de Daniel Coronell de si las FARC estarían dispuestas a prolongar la entrada a la política e los guerrilleros, Márquez dijo que en ningún proceso de paz del mundo los líderes de una guerrilla se han desmovilizado para terminar en la cárcel.
En relación con los paramilitares, Márquez dijo que no estaban en el mismo saco, pues ellos habían sido utilizados por el Estado mientras la guerrilla actuaba en contra de este.
Márquez coincidió con el pedido del presidente Santos de darle celeridad a la etapa que se está viviendo con los promotores del No. Aseguró que de lo contrario, el país podría pasar del “limbo al infierno”, pero que su deseo es que sea lo más pronto posible en un lapso no muy amplio para que no se muera el proceso de paz. “Ya escucharon al señor Álvaro Uribe todo lo que tenía que decir”, agregó y recalcó que están a la espera de revisar esa y todas las demás propuestas que les lleguen desde la sociedad colombiana.

viernes, 23 de septiembre de 2016

EL FRENO DE URIBE A LA SENADORA MARIA F CABAL


En los dos años que lleva en la vida política nacional, el Centro Democrático ha dejado su sello de disciplina y obediencia a su jefe natural, Álvaro Uribe Vélez. Cuando un dirigente se sale del guión, de inmediato soplan los vientos de crisis. Pero la que ha provocado María Fernanda Cabal no tiene antecedentes en el partido. Sus palabras sobre el Ejército, que se convirtieron tema de debate en redes sociales y medios de comunicación, golpearon al corazón de la institución que el uribismo más se ha preciado de defender, las Fuerzas Militares.
El video en el que la jefe de la bancada de representantes a la Cámara por Bogotá dice que “el Ejército no está hecho para ser damas rosadas, el Ejército es una fuerza letal de combate que entra a matar. No entra a preguntar”, para explicar la función de las Fuerzas Militares, provocó una fuerte reacción de rechazo, no solo de sectores políticos, sino del propio Gobierno Nacional. El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, las descalificó de forma contundente.
Pese a la polémica, la congresista Cabal no ha modificado una sola coma de lo pronunciado. Por el contrario, al explicar sus argumentos, ha ido más allá. Por ejemplo, este jueves, en la emisora Blu Radio, consideró que “los ejércitos del mundo están diseñados para que su carácter ofensivo haga este tipo de operaciones. Para eso usan armas letales y tienen fusiles, granadas y morteros y si no que les den un bolillo y las esposas”.
En esa misma entrevista, Cabal se mantuvo en su tesis de la ‘prima de silencio’, un estímulo económico que asegura les están pagando desde hace ocho meses a los comandantes para admitir el acuerdo final de La Habana. “Yo quiero saber si es verdad. A mí me molestan esos generales que en vez de estar pendientes de complacer a sus soldados están pendientes de complacer a Santos y de ir y venir a La Habana”, dijo.
No es la primera vez que María Fernanda Cabal desata una polémica semejante. Cuando era la directora de asuntos internacionales de la Fiscalía de Mario Iguarán, se le veía como la dama de hierro. Esposa del también explosivo y polémico José Félix Lafaurie, fue la cabeza de lista del Centro Democrático en Bogotá, y en las elecciones del 2014 fue la lista más votada.
Desde sus épocas de candidata no ha medido las consecuencias de sus publicaciones en las redes sociales. El viernes santo del 2014 se hizo célebre al publicar una foto de Fidel Castro y Gabriel García Márquez con la leyenda “pronto estarán juntos en el infierno”. Fue el trino que publicó tras conocerse la muerte del nobel colombiano de literatura.
Sin embargo, esta nueva controversia tiene otros ingredientes. Álvaro Uribe, el jefe de jefes del Centro Democrático, y Pacho Santos, ex candidato a la alcaldía de Bogotá, le hicieron un público llamado al orden.
Aunque Uribe consideró que el video de la representante Cabal se está utilizando “para tapar los abusos que están haciendo a favor del Sí y que lastiman esta democracia”, también añadió que debía corregir: “ella quiere a las Fuerzas Militares, que les pida perdón”.
“Y que madure –dijo Uribe-, como los años me han obligado a mí a aceptar que cuando los obispos le dicen a uno algo desobligante, para qué le dice uno que es guerrillero. Yo no le he dicho nada ofensivo, lo he llamado a ver si me permite una entrevista respetuosa con él”.
Uribe recordaba el episodio del pasado mes de agosto, cuando Monseñor Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali, dijo que “todo ciudadano honesto dará su voto por el Sí”.
Pacho Santos, que en el papel debe ser el jefe del Centro Democrático en Bogotá, se sumó al ‘fuego amigo’ dentro del Centro Democrático. El ex vicepresidente también rechazó las declaraciones de la representante a la Cámara, y aclaró que debería responder de forma individual por ellas, pues “le han hecho un daño inmenso al partido”.
“Yo solo tengo admiración y cariño por la Fuerza Pública… eso genera un manto de duda frente a estos hombres que lo que han hecho es dar la vida por nosotros”.
Para Uribe todo se arregla con que la representante Cabal pida perdón. Unas disculpas que de momento no se concretan.
DE LA REVISTA SEMANA

domingo, 18 de septiembre de 2016

OPINION DE UN ESCRITOR RUSO SOBRE LA PAZ EN COLOMBIA

La verdadera paz en Colombia

Artículo de mi amigo EVGENY ZHUKOV, Escritor y periodista.
Lo reproduzco con autorización del autor
 
Colombia es una olla a presión, cuya tapa será levantada este 2 de octubre cuando se vote el plebiscito por la Paz. Los medios de comunicación bombardean, cada uno desde su arma de comunicación masiva preferida, con toneladas de propaganda barata, a veces mediante manipulaciones sutiles, a veces de forma directa y burda, dependiendo del público al que se dirigen. Las razones tanto del SÍ como del NO se ventilan a diestra y siniestra y todos los medios son válidos: desde los más bajos hasta los más altruistas.
Que SÍ, que NO, que la PAZ, que la impunidad, que el perdón…
Nadie parece comprender que la firma no es importante. Es un mero acto protocolario. Es una constatación de que el grupo armado deja las armas. Si gana el SÍ, el proceso será más fácil. Si gana el NO, el proceso se hará de igual forma, tan solo un poco más complicada; no se preocupen. Esa decisión está tomada. El problema vendrá después: cuando esa PAZ, de la que tanto se ha hablado, comience a construirse.
Construir la paz no es fácil. Requiere de la participación ciudadana. Requiere de perdón y olvido. Requiere de una mano bondadosa, pero firme, que lleve a una Colombia unida a construir esa PAZ. Y aquí es donde veo el principal bache en el camino de la paz. Más que bache, es una montaña que no sé cómo bordear. Y esa montaña se resume en la lucha de poderes, que, desde el nacimiento de la Gran Colombia, cual herrumbre, viene destruyendo cualquier remache con el que se intenta sujetar el país en un todo:
  • Santander contra Bolívar.
  • Terratenientes y esclavistas versus innovadores y liberalistas.
  • Liberales contra conservadores.
  • Iglesia contra liberales.
  • Capitalistas contra comunistas.
  • Diferentes grupos guerrilleros contra todos.
  • Narcotráfico contra todos.
  • Paramilitares contra todos.
  • Todos contra todos y,
  • La última perla que Colombia y los colombianos han soportado los últimos seis años: Uribe contra Santos y el mundo…
Ese es el problema al que se enfrentarán los colombianos. El que cree que con poner un SÍ o un NO en un pedazo de papel hace su aporte a la paz que en su interior interpreta como correcta, está totalmente equivocado. La lucha por la paz hasta ahora comienza.
Los colombianos están divididos en dos bandos, a todas luces irreconciliables: Uribistas y No Uribistas. Las pasiones están encendidas y las disputas se ven y se oyen no solo entre desconocidos, sino entre amigos y dentro de los núcleos familiares. Los gritos y los insultos: ¿acaso este es el principio de la paz que estamos necesitando? Los engaños, traiciones, mentiras, calumnias e injurias: ¿así es como se construye la paz?
No. Esos, precisamente, son los ecos de la guerra que el país ha vivido desde el momento en que el señor Bolívar comenzó a liberar a América del Sur de los conquistadores. Desde ese momento la lucha por el poder jamás ha parado. Ha sido una lucha sangrienta, con millones de muertos. Tan solo consulten la historia de Colombia desde 1810 hasta la fecha. Existieron treguas entre guerras, pero Colombia JAMÁS ha disfrutado de una VERDADERA paz. Y desde 1948, Colombia ni siquiera tregua ha tenido…
Ahora, los que están participando en el proceso democrático denominado plebiscito, son los nietos (si no los bisnietos) de aquellos que han vivido en guerra. Fueron criados en medio de cuentos de terror sobre los guerrilleros, el narcotráfico, los militares, los políticos corruptos y la iglesia como un ente manipulador y traidor… En los casos más afortunados, tan sólo han visto las noticias por televisión o les han llegado a través de terceros. En los menos afortunados, fueron actores principales y el terror y la pérdida dejaron una marca visible en sus almas y a veces hasta en los cuerpos.
Son generaciones que fueron enseñadas a que la “malicia indígena” es algo bueno. A que el “a papaya dada, papaya partida” debe aplicarse en todo momento. Que se debe escoger el partido político que esté dominando para asegurar un puesto, sin importar valores, criterios y medios para lograrlo. A que el modo de vida ha de ser egoísta y de desconfianza absoluta, ya que todo y todos están en contra tuya y te pueden traicionar. Y hay que aprovechar cualquier descuido para tomar ventaja y olvidarse del juego limpio.
Esa es la realidad de la lucha de poderes que se ha reflejado en la educación y el modo de ser de los colombianos. Solo el fútbol es capaz de hacer olvidar esas diferencias y unificar por un momento los corazones. Pero de esta forma NO es posible construir paz alguna, ya que incluso el amado fútbol ha dejado centenares de muertos y lisiados, solo porque el color de la camiseta del prójimo era del color equivocado…
Entonces, ¿cómo se construye la paz? ¿Qué camino ha de seguir Colombia, si en verdad quiere que la paz, la VERDADERA PAZ llegue? Conozco ese camino: es difícil. Tiene muchos baches. Y los principales baches serán el orgullo propio. El egoísmo. El egocentrismo. El resentimiento. El odio. Pero el bache más difícil de todos será: la falta de interés y participación.
Lo principal es que hay que comprender que la paz no llega. Por la paz se lucha. Tan solo que la lucha debe dejar de ser entre los colombianos. Y más bien, unidos, los colombianos luchemos por la paz. No existe otra forma. Se los aseguro.
Para ello hay que, literalmente, destruir décadas (si no es centenares) de años de odios arraigados por generaciones (cosa poco fácil). Colombia debe unirse bajo un solo estandarte, en lugar de elegir cientos, para dirigirse a un mismo rumbo, en lugar de a todos lados. Aceptar que la paz es posible sólo si dejamos las disputas internas y que los intereses de la NACIÓN denominada COLOMBIA, primen sobre los intereses individuales.
Si el país se une, no habrá grupo subversivo que pueda hacerle frente. No habrá narcotráfico que pueda prosperar. Únicamente de esta forma se puede lograr una “Paz Estable y Duradera”, como pretenciosamente anunció el presidente.
Si el país se une, habrá trabajo, dinero, salud y educación, ya que los recursos dejarán de invertirse en conflictos internos, buscando fragmentar aún más la sociedad, para defender los intereses de unos pocos señores feudales modernos. Al contrario, podrán invertirse en la construcción de una nueva Colombia. Tan solo miren los autodenominados “países del primer mundo”; ellos tienen algo en común: todos sus ciudadanos luchan por los intereses de la nación en primer lugar; después por los propios.
Si tan solo esto fuera posible en Colombia…
Entonces sí tendríamos una verdadera paz.

martes, 13 de septiembre de 2016

LOS MILITARES Y EL ACUERDO DE PAZ


Las vueltas que da la vida