jueves, 28 de mayo de 2009

EL SANTO LENTO

Con cada palo de agua, Madre ponía veladoras; San Isidro sordo a rezos, Nos hacía volar Con ollas y trapos Para reciclar el llanto Enfurecido de Dios, (que a chorros caía en piezas y zaguán). Cuando por fin El Santo respondía, Madre, atizaba el calor, para iluminar el hogar, que tranquilo sin el padre, Recogía lluvias permanentes Y alegrías sin dolor.

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