sábado, 3 de mayo de 2014

ORTOREXIA: ENFERMEDAD POR COMER SANO

Aunque parezca una paradoja, hoy he leído un artículo en que se habla de la ortorexia, una enfermedad de aquellas personas que se alimentan demasiado sano. Una cosa es hacer dieta o mirar las calorías de lo que comemos pero esto ya es pasarse castaño a oscuro. Y no es que sea una enfermedad de esas consideradas raras, sino que, según la Organización Mundial de la Salud, cerca del 30% de la población que vive en países desarrollados puede estar afectada por este trastorno alimenticio.

Ortorexia-comer-sanoEs cierto que hay que cuidarse, tener una dieta equilibrada, llevar una vida activa, hacer ejercicio, no tener demasiados excesos, pero la ortorexia y esa angustia perpetua por comer sano puede provocar que personas que se encuentran estupendas caigan en un problema real y bastante complicado de solucionar.

Las personas que lo padecen, en mi caso no lo es pero puede interesar, que yo soy de pucheros y buenos acompañamientos, se enfrentan al dilema del sabor en la dieta, comiendo sano y obsesionándose al extremo por los alimentos que ingieren.

La persona con ortorexia desarrolla un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos, generalmente recurriendo a la ingesta de comida ecológica u orgánica, vegetal, no tratada con fertilizantes, sin conservantes, ni grasas saturadas (Instituto Médico Europeo de la Obesidad - IMEO).

Pero no sólo desarrollan la enfermedad sobre ellos mismos sino que la hacen extensiva a las personas que les rodean, para llevar entre todos, como si fuera en plan secta una alimentación de 10, tachando de ‘delitos’ alimenticios cosas tan ricas como las patatas fritas, las salchichas o la coca-cola. Son personas de ideas fijas capaces de desplazarse hasta la otra punta de la ciudad con tal de localizar un supermercado ecológico o, mejor aún, irse a una granja para tener la certeza de que todo es orgánico.

Ortorexia-enfermedad-causasEs verdad que, hoy en día, proliferan los restaurantes de comida rápida donde la grasa está a la orden del día, pero una cosa es eso y otra es pasarse controlando en exceso cada cosa que se lleva a la boca. Al principio, a todos nos gusta medir las calorías que tomamos, comenzamos a comer más verde, evitamos alimentos que parecen demasiado artificiales o congelados, pero cuando se llega a lo patológico o miramos durante horas lo que comeremos al día siguiente, es necesario acudir a un médico porque puede que empiecen a saltar las alarmas.

Aunque esta enfermedad nos afecta principalmente a las mujeres, realmente hay puntos que nos pueden dar pistas sobre si padecemos ortorexia, por ejemplo, cuando llevamos todo anotado en una libreta de lo que hemos comido, buscamos una excusa para no comer fuera, cuando contamos el número de veces que masticamos. Al final, lo único que conseguimos es tener hipotensión, problemas cardiovasculares, falsa autoestima, combinar estados de euforia con otros de ansiedad o un sentimiento de superioridad basado en la idea de que su modo de vida es mejor que el del resto.

Una vez demonizados algunos alimentos y la cruzada contra las carnes rojas, el azúcar y las grasas saturadas, se empiezan a eliminar otros componentes que son necesarios en nuestra dieta básica como el gluten. En esa búsqueda angustiosa por ingerir todos y cada uno de los nutrientes recomendados es frecuente echar mano de los suplementos nutricionales, los cuales pueden ser altamente perjudiciales. El consumo excesivo de proteínas a largo plazo puede contribuir a la desmineralización ósea, la osteoporosis y la sobrecarga renal. El exceso de vitamina D provoca niveles de calcio en sangre anormalmente altos que pueden dañar gravemente los huesos, el tejido blando y los riñones. Abusar de la vitamina A y el betacaroteno, frecuente en verano para lograr un bronceado más duradero, puede tener efectos tóxicos a largo plazo en los órganos que los metabolizan: ojos, hueso e hígado.

Por favor, no os obsesionéis con sumar y restar calorías ya que os puede llevar a conductas peligrosas para la salud. Simplemente ser felices.

Otras enfermedades como la vigorexia, estar cuanto más cachas mejor o tanorexia, la adicción al bronceado, que por pasarnos, pueden resultar perjudiciales.

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