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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Y AHORA, QUÉ HARÁ URIBE?

© Semana Y ahora, ¿qué hará Uribe?
En sus más de treinta años de vida pública, Álvaro Uribe ha sumado tantas triunfos como fracasos en la política nacional. Todo el país conoce su sonrisa cuando lo acompañan las victorias, y sabe que el dirigente antioqueño es de los pocos que se quedan cruzados brazos asimilando las derrotas, por un rato...
Las palabras que pronunció el presidente Juan Manuel Santos este martes, en su alocución nocturna, pudieron suponer una derrota para el senador jefe del Centro Democrático, principal movimiento político que dijo No al primer acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC. Uribe escuchó al mandatario en la plenaria del Senado, allí se dio por notificado que el nuevo acuerdo de paz, que no incluyó las preocupaciones sustanciales del No, será refrendado e implementado en el Congreso.
La sonrisa que Uribe tenía en el rostro el pasado 2 de octubre, cuando consiguió una sorprendente victoria en el plebiscito, ha desaparecido de su rostro, 51 días después. Pero seguramente, en su cabeza, ya se prepara el nuevo paso a seguir, porque conociendo al expresidente, no se quedará mucho tiempo masticando el golpe.
Uribe apostó porque se implementara un nuevo acuerdo de paz, pero no como el que sellaron el gobierno y las FARC hace una semana. Quería modificaciones “sustanciales”, pues asegura que el nuevo texto tiene graves contenidos, que en su criterio, el país no debe aceptar.
Para el jefe del Centro Democrático, y principal jefe del No, en el nuevo acuerdo “se mantiene la impunidad prácticamente igual a cómo estaba en el primer acuerdo”; “se mantiene el narcotráfico como delito conexo al delito político; “y la única salida que se le da a las Fuerzas Armadas es acudir al tribunal de las FARC a reconocer delitos no cometidos para encontrar su libertad”.
También le genera preocupación que no se hubieran acogido algunas sugerencias en el tema de enfoque de género, aunque aclaró que todos están de acuerdo con reconocer los derechos de la mujer.
Lo mismo que le preocupan 600 secuestrados de las FARC de los que no se tienen noticia, y que las víctimas de la guerrilla reclaman respuesta.
Y aclaró que los voceros del No renunciaron a una convicción y aceptaron que puedan elegir a los miembros de las FARC, pero después de que cumplan una pena adecuada.
Como el gobierno y las FARC no atendieron esas observaciones, Uribe le pide a la opinión pública pensar en lo que significa el nuevo acuerdo de paz para el futuro del país. “Hoy se le acepta esto a las FARC, mañana qué pasará con sus disidentes, con el ELN, con 3500 bandas criminales, en un país que tiene hoy, según la Fiscalía, más de 150.000 hectáreas de coca”.
Pero como a Uribe se le agotó el oxígeno que recibió el 2 de octubre en las urnas, ya no tiene otra alternativa que enfrentar el nuevo acuerdo en el Congreso, durante su implementación.
No es un escenario favorable para el expresidente, pues allí, en algo más de dos años, lo que ha cosechado es una colección de derrotas. La coalición de la paz es tan amplia que en todas las votaciones el uribismo ha perdido por goleada.
“Nosotros también hemos dicho que el gobierno y las FARC modificaron unos temas en buen sentido, los recibimos bien, y otros que se pueden ajustar en el Congreso”, dice Uribe, pero en su conciencia debe saber que si se salva el Fast Track no se pueden modificar los textos del acuerdo en los debates de la implementación en Senado y Cámara de Representantes. Aunque parece la crónica de una derrota anunciada, el uribismo ha demostrado que cuando pierde, lo hace con las botas puestas, o dilatando los debates como dirían los congresistas de la Unidad Nacional.
En primer término, a diferencia de lo dicho por Santos, que el Congreso es una vía legítima para refrendar los acuerdos, Uribe considera que, de acuerdo con la palabra empeñada por el presidente de la República, y a la luz de la sentencia de la Corte Constitucional, “se debe acudir es a la refrendación popular, bien sea de todo el acuerdo o por lo menos de esos temas sensibles sobre los cuales no hay acuerdo”. De acuerdo a estas palabras, que nadie descarte una demanda contra la refrendación, vía Congreso, del nuevo acuerdo de paz.
Pero la bandera de la defensa de esos temas “sensibles” Uribe no solo la enarbolará en el Congreso. También lo hará en las calles, un escenario menos adverso y que le ha dado gran parte de sus alegrías en la política.
“Centro Democrático estará permanentemente en la lucha por estos temas (…). Nos toca trabajar aquí en el Congreso y en la calle, con los ciudadanos que puedan acompañar las tesis que defendemos”, dijo Uribe, a la vez que mencionó la palabra referendo. “Vamos a ver qué se hace en materia de promoción de referendo, de otras alternativas”, todo para buscar un nuevo pronunciamiento del pueblo que pueda respaldar sus tesis.
Que Uribe y su partido se suban en el tren de la paz, seguramente no se verá. Por el contrario, lo que se advierte es una apuesta fuerte en contra del nuevo acuerdo de paz. Puede ser una posición anacrónica, pero seguramente algún rédito electoral tendría, más aún cuando el debate presidencial del 2018 se acerca a pasos agigantados. Y allí, Uribe, experto en victorias y derrotas, será parte del juego.

Tomado de REVISTA SEMANA

miércoles, 1 de abril de 2015

UN PERIODISTA PAISA LE ENVÍA UN FUERTE MENSAJE A ALVARO URIBE




El periodista Hector Abad Faciolince, escribió:
Nada perjudica más la “confianza inversionista” que usted tanto pregona, que un ex presidente que magnifíca -mediante su gran megáfono de Twitter- los más pequeños episodios de orden público que suceden en el país.
Basta que un burro reviente en Pavarandocito para que usted ponga el grito en el cielo.
Es como si, en vez de preocuparlo, a usted lo entusiasmaran y alegraran los actos de violencia que suceden aquí.
Como si Pastrana se hubiera dedicado durante todo el gobierno Uribe a señalar cada acto terrorista de los que ocurrían semana tras semana. En su gobierno tampoco vivíamos en el jardín del Edén.
Si alguien se guiara por los trinos del ex presidente Uribe para juzgar la situación de Colombia, cualquiera pensaría que estamos en medio de una guerra civil y de una gravísima amenaza para la estabilidad nacional.
En esto usted parece estar de acuerdo con la guerrilla: están ganando la guerra y a punto de tomarse el poder. Miopía guerrillera, y suya también.
A juzgar por sus trinos, este parece un país fracasado y condenado al abismo, a punto de ser tomado por los terroristas de las FARC. Y no es así; eso sí que no es objetivo.
Es como si usted hubiera pensado: “después de mí el diluvio.”
Como si no pudiera aceptar que hubo un cambio de gobierno y de estilo de gobernar. La actitud responsable con el país, de una persona que dice amarlo, sería muy distinta a su actitud camorrera e incendiaria.
Usted se deja guiar por las personas más beligerantes e intolerantes de su entorno. En vez de aportar al desarrollo y a la estabilidad del país, sus intervenciones contribuyen a deteriorar la seguridad y a difundir la sensación -falsa y dañina- de que vamos hacia el caos.
Colombia tiene unas instituciones muy frágiles y usted, en lugar de afianzarlas, está ayudando a debilitarlas, quizá porque cree que un país descuadernado pediría de nuevo el auxilio del “salvador” que usted cree ser.

Ojalá, en su papel de ex presidente, ayudara a construir una Colombia sólida, en vez de dedicarse a trinar por todo lo negativo que ocurre, como si cada golpe al actual gobierno lo alegrara, en lugar de volverlo solidario con el dolor de las víctimas.

jueves, 23 de octubre de 2014

LA ESTRATEGIA DE ZANAHORIA Y GARROTE CONTRA URIBE


La estrategia de zanahoria y garrote contra Uribe

Mientras el presidente Santos propone un acercamiento, la Unidad Nacional arremete contra

 el exmandatario por sus posturas sobre la paz.

El presidente Uribe y el Centro Democrático ya le han pedido al Gobierno respeto como oposición. /Archivo - El Espectador
Bien se sabía que desde que el expresidente Álvaro Uribe llegó al Congreso como líder de la bancada del Centro Democrático, el ambiente sería hostil y los enfrentamientos con la coalición de gobierno y la misma izquierda democrática —representada en el Polo—, agudos y constantes. El martes, mientras el país esperaba un debate sobre el metro de Bogotá, al cual no asistieron los citados, algunos parlamentarios de la Unidad Nacional aprovecharon para irse lanza en ristre contra el exmandatario por sus posiciones y filtraciones frente al proceso de paz que se adelanta con las Farc en La Habana. Cuestionamientos que no fueron espontáneos, pues según conoció El Espectador, fueron planificados estratégicamente.
Como quien dice, estrategia de ‘zanahoria y garrote’, porque horas antes, el presidente Juan Manuel Santos, en una entrevista con el director de Noticias RCN, Rodrigo Pardo, había planteado la posibilidad de reconciliarse con Uribe. “Yo estoy más que dispuesto a reunirme con el senador Uribe, con el Centro Democrático, para discutir todos estos temas con criterio patriótico, con miras a lograr una buena paz para todos los colombianos. Creo que esa es la obligación de cualquier buen ciudadano. Si el presidente Uribe quiere venir aquí a Palacio, será bienvenido para discutir los asuntos primordiales de la nación”, dijo.
Lo cierto es que mientras el país político debatía la posibilidad de que mandatario y exmandatario se sentaran a conciliar sus diferencias, los principales alfiles de la Unidad Nacional se reunían con los ministros de la Presidencia, Néstor Humberto Martínez, y del Interior, Juan Fernando Cristo, para recibir los argumentos con los que cuestionarían al expresidente en la plenaria del Senado. Tan es así que la senadora Claudia López, de la Alianza Verde y férrea opositora de Uribe, reclamó: “El país conoce mis profundas diferencias con el expresidente, pero esos debates deben darse con garantías, sin huidas ni tomas a mansalva”, cuestionando a la Unidad Nacional por “tomarse e improvisar la discusión en torno al proceso de paz”.
Lo claro es que el libreto estaba escrito. Los congresistas se inscribieron en orden para hacer cada una de las denuncias y críticas contra Uribe. El primero fue Luis Fernando Velasco, liberal, quien se refirió a las capitulaciones (críticas) que ha realizado el uribismo a los acuerdos logrados hasta ahora en la mesa de negociación en Cuba, que empezaron en 52 y ayer elevó a 68. Velasco presentó un video de Noticias Uno en el que quedaba clara la intención del exmandatario de despejar Pradera y Florida (Valle del Cauca) para la liberación de secuestrados, por solicitud de los gobiernos de Francia, España y Suiza.
El turno siguiente fue para el senador Roy Barreras, de la U, quien con presentación y documentos en mano refutó cada una de las 52 capitulaciones y enfatizó: “No hay una sola frase de ese documento espurio y delirante que sea cierta. El objetivo es quitarles a los colombianos la esperanza de la paz, sembrar el miedo entre sus electores y convencerlos de que el único camino es la guerra”. Y después tomó la palabra elsenador Armando Benedetti, también de la U, quien presentó un convenio con el cual excomisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo se habría “congraciado” con el empresario Henry Acosta Patiño, quien prestaba sus buenos oficios como mediador para un posible diálogo con las Farc.
El convenio tenía como finalidad “aunar esfuerzos entre las partes con el fin de generar condiciones de confianza que permitan entablar conversaciones con el Gobierno Nacional en la búsqueda del interés supremo de la paz, para lo cual se financiarán y adelantarán las actividades necesarias para ello, a través del programa de Desarrollo Agrícola y Social”, señaló la denuncia de Benedetti.
Eso sí, las réplicas de Uribe y su guardia pretoriana en el Senado no se hicieron esperar. “La Unidad Nacional se vino en gavilla con un debate improvisado sobre el proceso de paz (...) pero no les funcionó la encerrona. Algún senador habló de polarización, claro que sí, la polarización la provocaron este Gobierno y sus amigos cuando decidieron hipócritamente dividir el país entre amigos de la paz y amigos de la guerra, guerra que en otro momento la mayoría llamó seguridad democrática para hacerse elegir”, respondió la senadora uribista Paola Holguín.
También hablaron Carlos Fernando Galán, la exfiscal Viviane Morales, Horacio Serpa, Mauricio Lizcano, Efraín Cepeda y Guillermo García Realpe. El debate resultó tan acalorado que hubo amague de pelea entre Uribe y Realpe. Sobre las 11:00 de la noche se levantó la plenaria, que resultó ser el reflejo de la extrema polarización política que vive hoy Colombia y que incluso cada vez toma mayores tintes judiciales, pues hay quienes creen que el hecho de que Uribe filtre información reservada sobre los operativos para sacar a guerrilleros hacia La Habana, como lo hizo en un trino el mismo martes, es una violación a la Ley de Inteligencia que merece ser investigada.

Así las cosas, si había alguien que guardaba la esperanza de que Santos y Uribe tuvieran un acercamiento en aras de la paz, el panorama político deja entrever que eso está bien lejano, al menos por ahora. Y hay que hacer esa salvedad, porque aquel lugar común de que en política todo es posible, sí que aplica en Colombia. Casos se han visto, si no, habría que preguntarle al mismo Uribe y al expresidente Andrés Pastrana, agua y aceite en el pasado pero unidos en la pasada campaña electoral por cuenta de su oposición a Santos. Además, las palabras del jefe de Estado ayer en La Dorada (Caldas), son más que evidentes: “Sigan en su guerra, sigan con su pobreza, que el pueblo colombiano, la gran mayoría de los colombianos, seguimos en el camino hacia la paz, hacia la equidad y hacia la mejor educación (...) yo a ellos les digo: sigan con su cuento, que el pueblo está con nosotros, el pueblo está con nosotros”. Al que le caiga el guante...

tomado de la sección política de EL ESPECTADOR

lunes, 4 de agosto de 2014

Claudia López tildó a Uribe como "jefe de la bancada de los investigados"

La senadora María del Rosario Guerra salió en defensa del senador y expresidente.
La senadora Claudia López Hernández arreció sus críticas en contra del senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez luego de que se hundiera la propuesta de Iván Cepeda Castro para adelantar un debate de parapolítica.
López, quien es constante crítica del exmandatario, lo tildó de “jefe de la bancada de los investigados”.
“Es muy lamentable que Uribe se estrene en el Senado como el jefe de la bancada de los investigados del Congreso y que en solidaridad con él y teniendo su propio rabo de paja, otros senadores hundieran por primera vez un legítimo debate de control político”, sostuvo.
Y agregó: “No me extraña la posición de la unidad nacional porque se dio una alienación de dos tipos de bancadas donde están los investigados y con rabo de paja –con Uribe como jefe– y del otro lado quienes no tenemos nada que temer”.
A su turno, en defensa de Uribe, la senadora María del Rosario Guerra dijo que lamentablemente se quería “camuflar” un debate contra funcionarios del Estado con algo personal contra el senador y expresidente.
“Este era un debate contra una persona que hoy es senador de la República cuando está prohibido en la Ley Quinta que es el reglamento del Congreso”, agregó.
Este martes la plenaria hundió la proposición para adelantar un debate de control político en contra del senador Álvaro Uribe por el álgido debate de la parapolítica en Antioquia y Córdoba. (Lea: Se hundió en Senado propuesta de debate contra Uribe por parapolítica)
Tomado de EL ESPECTADOR 24 de julio de 2014