miércoles, 24 de agosto de 2016

EL COSTO QUE PAGAN LOS URIBISTAS PRÓFUGOS DE LA JUSTICIA


Además de caro, les debe resultar agobiante. Los cuatro famosos ex funcionarios que han huido del país para no enfrentar a la justicia colombiana-a la que califican de estar viciada por intereses políticos -, deben estar preocupados tanto porque Bogotá consiga sus extradiciones, como porque el dinero ahorrado no les alcance para sobrevivir como prófugos.
Sufren el agravante de estar en boca de la opinión pública día tras día, lo que presiona al gobierno para que consiga con prontitud su regreso al país, así tengan asilo o estén en trámite de conseguirlo.
Está claro que la figura de refugio es un alivio momentáneo, porque como se vio con María del Pilar Hurtado, ese seguro puede ser retirado por la influencia del país que solicita su extradición o por las mismas decisiones de la política domestica.
La suerte de estos reconocidos ex funcionarios se sigue enredando. El caso de Andrés Felipe Arias, exministro de Agricultura responsabilizado de las irregularidades del programa Agro Ingreso Seguro, se sumergió en una carrera entre su solicitud de asilo en Estados Unidos y la petición que pronto elevará el gobierno colombiano para que le nieguen el refugio y sea deportado.
El ex comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, al parecer consiguió un asilo en Canadá. No obstante, el alivio no lo exime del todo ante futuros requerimientos de la justicia colombiana.
María del Pilar Hurtado estaría acorralada en Panamá luego de que su asilo fue declarado inconstitucional y tras quedarse sin su padrino protector: el ex presidente Ricardo Martinelli. Lo más probable es que, sin su escudo, tenga que escabullirse a Costa Rica antes de que la capture la policía por solicitud de Colombia.
Y la ex contralora Sandra Morelli se valió de su nacionalidad italiana para trastearse a Europa y decidir no volver hasta que su proceso judicial no esté dirigido por el actual fiscal Eduardo Montealegre.
De estos ex funcionarios, María del Pilar Hurtado es quien lleva más tiempo prófuga de la justicia colombiana: casi cuatro años. Luis Carlos Restrepo suma más de dos años viviendo entre Estados Unidos y Canadá.
Andrés Felipe Arias partió hace tres  meses a Miami, justo cuando se filtró que la Corte Suprema lo condenaría; y Sandra Morelli lleva apenas un par de semanas en el autoexilio, pues se fue tan pronto terminó su trabajo en el organismo de control.
Sean cuatro años o dos semanas, un prófugo de la justicia se enfrenta a una situación de supervivencia costosa que logra palear por un tiempo con sus ahorros, pero que se puede dificultar si el asilo y el permiso de trabajo no es otorgado con prontitud. ¿Qué tan caro le podría resultar la vida a un prófugo con familia, que antes estuvo acostumbrado a una vida de lujos y comodidades? Analice las siguientes cifras que, cabe aclarar, no cuentan con otro de los más caros servicios: el de los abogados.
Andrés Felipe Arias
Lugar donde se encontraría: Miami
Estimado de gastos mensuales: mínimo US$2.800 (5’434 mil pesos)
Andrés Felipe Arias, su esposa y sus dos hijos prefirieron escapar del país a reconocer la condena impuesta por la Corte Suprema de Justicia que obliga al ex ministro de Agricultura a pagar 17 años de prisión y asumir una multa de 30 mil millones de pesos.
Se estima que el pasado viernes 13 de junio, Arias y su familia viajaron en la noche con destino a Miami, Estados Unidos. El exministro fue visto en una oficina gubernamental pidiendo asilo por persecución política en esa ciudad.
Gracie Gómez, abogada de inmigración de La Florida y experta en asesoría para solicitudes de asilo, explicó a KienyKe.com que Arias tendría que demostrar, con suficiente documentación y pruebas, que si regresa a Colombia será objeto de persecución y violación de sus derechos.
“Es un trámite muy difícil. Y si es por asuntos de ideas políticas puede tardar más. Tengo casos en trámite que duran hasta casi tres años”, explica.
Andrés Felipe Arias habría iniciado sus requerimientos de asilo en julio y tiene en su contra que el máximo tribunal de justicia de Colombia emitió una sentencia que lo declara culpable.
Durante este periodo, así ya haya una solicitud formal de ayuda, el Gobierno norteamericano no ofrece ningún auxilio de manutención. Solo si le es aprobado el asilo, recibe un permiso de trabajo y las autoridades le ayudan al beneficiario a conseguir un buen empleo, una licencia de conducción y otros favores sociales. Cinco años más tarde, el asilado puede obtener la ciudadanía estadounidense.

Andrés Felipe Arias estaría estudiando pasar su asilo -si lo consigue- entre Miami o Los Ángeles.
Pero si Arias no ha conseguido el asilo y no contaría con permiso legal para ejercer trabajos formales, su situación económica estaría en serias dificultades.
A finales de 2013, KienyKe.com contactó a Andrés Felipe Arias para solicitarle una entrevista, y él mismo manifestó que su situación económica era crítica y temía que una condena llevara a su familia a la ruina.
Si esto se mantiene igual, las cuentas de la familia Arias-Serrano deben estar en dificultades. Miami es una ciudad muy costosa e incluso las poblaciones aledañas no se caracterizan por tener precios bajos.
Una casa en Miami, con dos habitaciones y un baño, se arrienda amoblada en 2.390 dólares mensuales (4 millones 630 mil pesos).
Un apartamento, con dos habitaciones y sin muebles se puede conseguir en 1.450 dólares, y amoblado puede ser rentado por 1.600 dólares (3’100.000 pesos).
Considerando que Arias debe estar en permanente contacto con abogados -tanto en Estados Unidos como en Colombia-, su cuenta de telefonía móvil con plan de datos puede sumar hasta 80 dólares, en plan económico y estimando que un solo celular baste para toda la familia.
Por servicios públicos, como agua y luz eléctrica, los costos de los recibos pueden ser de 150 dólares, sin contar el gasto de aire acondicionado, lo que sumaría otros 40 dólares a la cuenta.
Y por alimentación, que es otro de los grandes gastos para una familia de cuatro miembros, el dinero presupuestado por mes debe ser unos 900 dólares en una ciudad como Miami (1’740.000 pesos).
Para movilizarse en la ciudad, el exministro tendría dos opciones: un carro particular, aunque tenga que invertir 3.60 dólares por galón de gasolina. Un taxi que suma un dólar por cuadra avanzada, lo que hace que una carrera no baje de 30 dólares. O el metrobus, cuyo pasaje vale 2.25 dólares.
Por otro lado se ha rumorado que Andrés Felipe Arias y su familia podrían irse a vivir a California, pues tendría varios conocidos en Los Ángeles, ciudad en la que hizo estudios de posgrado antes de vincularse al gobierno de Álvaro Uribe.
Si lo decidiera, podría arrendar un apartamento cómodo y amoblado por 1.550 dólares. También encontraría una casa mediana, con muebles por 2 mil dólares al mes.
Respecto a la alimentación, los costos de Los Ángeles son similares a los de Miami, y se estima que para los cuatro podrían gastar unos mil dólares por mes.
Los servicios públicos pueden costarles 120 dólares en promedio y el transporte público implica un boleto de autobús por $1.50 o carreras de taxi con 2.39 dólares por cada kilómetro recorrido.
Luis Carlos Restrepo
Lugar donde se encontraría: Canadá
Estimado de gastos mensuales: mínimo US$3.000 (5’900 mil pesos)
El excomisionado de Paz, Luís Carlos Restrepo al parecer consiguió asilo en Canadá. De su paradero no se sabía desde enero de 2012 y siempre se especuló que podría estar o en Estados Unidos o en su vecino del norte.
En efecto habría conseguido el beneficio de las autoridades canadienses y se estima que podría estar en dos posibles ciudades: Toronto o Montreal.
Cabe recordar que Restrepo es requerido por la justicia para que responda por la falsa desmovilización de un grupo de supuestos guerrilleros de la compañía ‘Cacica La Gaitana’ de las Farc. Restrepo vive con su esposa, Juana Jeanneth Rubio, y sus tres hijos: Felipe, Camilo y Carlos.
De acuerdo con la revista Semana, el ex comisionado de paz Luis Carlos Restrepo consiguió asilo en Canadá.
Comparando las dos ciudades donde se presume que reside Restrepo, su costo de supervivencia era bastante alto. Con su asilo obtiene un permiso de trabajo del que antes carecía.
En Toronto o Montreal un mercado diario de leche, pan, arroz, huevos, queso, frutas, verduras y agua, podría valer 43 dólares estadounidenses. Los servicios públicos en promedio cuestan 164 dólares y el servicio de internet para hogares se puede adquirir en 48 dólares.
La renta de un apartamento en Toronto, de tres habitaciones, cuesta 2.600 dólares canadienses al mes. El mismo apartamento en Montreal se consigue por 1.631 dólares.
Otros gastos, como transporte y llamadas, pueden sumarle al excomisionado de paz unos 300 dólares.
Canadá es la tercera gran potencia global que más recibe solicitudes de asilo, después de Estados Unidos y Francia. El sistema ha sido criticado por ser abusado debido a varias solicitudes fraudulentas de personas que solo buscan conseguir una residencia en el país. Al obtener ese estatus, es posible obtener una ciudadanía ante las autoridades canadienses.
María del Pilar Hurtado
Lugar donde se encontraría: Panamá
Estimado de gastos mensuales: en promedio 3’500.000 pesos.
La ex directora del desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, e involucrada en un escándalo sobre interceptaciones ilegales de comunicaciones en Colombia, recibió el beneficio del asilo por parte del ex presidente panameño Ricardo Martinelli.
Sin embargo este año su condición se puso en la cuerda floja ante una revisión de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la protección otorgada.
Sobre su situación hay varias dudas. En principio se rumoró que era protegida de Martinelli y que él le brindaba todos los beneficios para su manutención desde 2010. Tras la decisión de la Corte y la llegada de Juan Carlos Varela al poder, los auxilios se habrían acabado para ella.
El abogado Ángel Álvarez, que consiguió que se declarara ilegal el asilo de Hurtado, dijo que a mediados de este año la prófuga colombiana se casó con el empresario Horacio José Arteaga, con lo que aseguraba su tranquilidad económica.

Autoridades panameñas aseguran que -según sus registros- María del Pilar Hurtado no ha salido de su país.
Hurtado vivía en el sector de La Alameda, uno de los barrios más exclusivos de Ciudad de Panamá. Allí un arriendo de una casa varía entre 2’025.000 y 4’105.000 pesos colombianos. Un mercado para una familia de tres personas puede ser, en promedio, de un millón de pesos;  el transporte en taxi en la capital panameña tiene una tarifa mínima de 2.450 pesos y por cada kilómetro recorrido se adicional 1.942 pesos.
En servicios públicos, con Internet incluido, la cuenta es de casi 300 mil pesos.
De tener que huir a Costa Rica, Hurtado encontraría un país con precios más bajos, pero sin ahorros suficientes para subsistir cómodamente sin los permisos de trabajo que se logran con el asilo.
Sandra Morelli
Gastos mensuales en Italia: en promedio 4’000.000 pesos, sin arriendos.
La situación de Sandra Morelli es diferente y llena de ventajas. La ex contralora es solicitada por petición de la fiscalía de Colombia para que responda por presuntas irregularidades en la contratación de un edificio donde funciona actualmente el órgano de control. Para evitar el juicio, Morelli huyó a Italia, país del que también es ciudadana.
La autoexiliada Morelli dice que no tiene garantías en Colombia y que su caso obedece a una persecución liderada por el fiscal general Eduardo Montealegre, con quien sostuvo grandes diferencias en los últimos años.
Italia la recibe como una ciudadana más y no permite que la extraditen a Colombia. Su estatus le permite tener todos los derechos de la residencia en dicho país, y de paso, en la Unión Europea.
Sandra Morelli estudió una especialización en Derecho Administrativo en la Universidad de Bologna y además adquirió una casa en dicha nación, que conservaba como lugar para disfrutar sus vacaciones.
Al margen del arriendo de un apartamento, que en el centro de Roma puede costar más de 5 millones de pesos y a las afueras no baja de 3 millones, la vida en la mayoría de ciudades del país es bastante costosa.

Sandra Morelli permanecerá en Europa aprovechando su ciudadanía italiana.
Una comida en un restaurante promedio, para una persona, costaría al menos 40 mil pesos colombianos, y una cena para dos en un establecimiento más fino, no baja de 140 mil pesos.
Una botella de agua cuesta 2.400 pesos, mientras que una de Coca-cola puede llegar a los 4 mil pesos.
Un mercado, que incluya alimentos básicos como arroz, cereales, carne, pollo, leche, frutas, verduras, agua potable y pan puede ser de un millón y medio de pesos, pensando en alimentar a tres o cuatro personas.
Los servicios públicos básicos más internet costarían 450 mil pesos y el transporte es uno de los gastos más elevados que hay que tener en cuenta: la carrera mínima de taxi es de 8.794 pesos, y cada kilómetro adicional se cobra con 3 mil pesos de más. El galón de gasolina cuesta 16.782 pesos colombianos, uno de los más caros del continente.

Morelli tiene a su favor que cuenta con la nacionalidad italiana, la cual le abriría desde ya un abanico de posibilidades laborales. La ex funcionaria además consiguió ahorrar una buena cantidad de dinero durante su trabajo como Contralora devengó 23 millones de pesos mensuales.

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