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miércoles, 7 de junio de 2017

LOS HILOS QUE MUEVE SAÚL CRUZ, EL FUNCIONARIO QUE FINGIÓ UNA AGRESIÓN EN EL CONGRESO


LOS HILOS QUE MUEVE SAÚL CRUZ, EL FUNCIONARIO QUE FINGIÓ UNA AGRESIÓN EN EL CONGRESO
La primera vez que Saúl Cruz se subió al atril del Senado fue el pasado miércoles. En ese lugar, reservado para las intervenciones de congresistas, ministros y altos funcionarios, denunció un presunto ataque de un camarógrafo de Noticias Uno del que se declaró víctima. Se señaló en el pómulo las consecuencias de la supuesta agresión. Volvió a su lugar y desde allí comprobó la solidaridad de los senadores. Quienes vieron el espectáculo se percataron de que aquel funcionario, que ostenta el cargo de subsecretario del Senado, tenía gran influencia entre los parlamentarios. No se equivocaban.
Aunque la palabra subsecretario pareciera hacer alusión a un funcionario de bajo perfil, en los zapatos de este tolimense, nacido en Rovira, parece alcanzar otra dimensión. Según la ley, sus funciones se limitan a asistir al secretario general, y reemplazarlo en caso de ausencia. Pero Saúl Cruz las ha llevado a tal punto que no hay una hoja que se mueva en el Congreso sin que pase por su revisión.
Es un conocedor de todos los secretos del Capitolio, ese lugar que más que su oficina parece su casa, pues lleva más de dos décadas casi  siendo parte del inventario del Congreso. Saulito, como le llaman la mayoría de senadores, ha sabido utilizar su despacho para mover algunos hilos de la política, especialmente todo aquello que huela a burocracia.
Estudió economía en la Universidad Externado y llegó al Congreso hace 23 años, de la mano del entonces senador Guillermo Angulo Gómez, tolimense como él. Su primer cargo no fue cualquiera, era el director de bienes y servicios del Congreso. Allí consolidó sus padrinazgos políticos, pues se le señaló de ser cuota de otro congresista tolimense, Luis Humberto Gómez Gallo.
Tras seis años en ese cargo, ascendió al de subsecretario del Senado en 2002, cuando fue elegido por la plenaria como cuota del Partido Conservador. Luis Alfredo Ramos fue el encargado de posesionarlo. Desde entonces, cada periodo se repite una escena, la aclamada votación que registra para mantenerse en el cargo. En 2010, por ejemplo, fue reelegido con 100 votos, un resultado incluso superior al que obtuvo Armando Benedetti como presidente del Senado.
Desde entonces, despacha en la segunda oficina tras ingresar al Capitolio. Allí se mueven todo tipo de asuntos. Los congresistas tramitan solicitudes de tiquetes aéreos, excusas, asignación de vehículos. Cada cuatro años los parlamentarios desfilan para separar las oficinas, y a diario se definen el orden del día de los proyectos. Saúl Cruz es el encargado de atender todas las peticiones de los senadores, quienes casi siempre salen de aquel despacho con el favor resuelto.
Pero esos no son los únicos asuntos que detrás de esa puerta de madera se manejan. Saúl Cruz ha convertido la oficina del subsecretario en una agencia de lobby a la que muchos acuden para conseguir la aprobación de un proyecto de ley, pero sobre todo para determinar algunas elecciones que suceden en el Senado. Una habilidad, en buena parte, producto de sus magníficas relaciones con los senadores durante más de dos décadas deambulando por el Capitolio.
A finales de 2008, el subsecretario fue clave para que el Senado eligiera a Ordóñez procurador general de la Nación. Los senadores lo nombraron compromisario, es decir el encargado de hacer cumplir los acuerdos. En buena parte lo que se pactó en aquella ocasión fueron algunas de las más de 700 plazas de procurador judicial, cargo que ostenta un salario de magistrado, y que terminó repartido entre parlamentarios de varios partidos políticos.
Tras la elección, Cruz era el encargado de velar porque se cumplieran los compromisos, pero no solo eso, también tuvo cuotas en la Procuraduría durante la era Ordóñez. El caso más evidente fue el de su hermano, el coronel de la Policía Héctor Alfonso Cruz Bonilla, quien fue nombrado jefe de Seguridad de la Procuraduría. También se le atribuyeron otros cuatro puestos en los despachos del Ministerio Público en el Tolima.
La misma fórmula que repitió cuatro años después, para la reelección de Ordóñez que el Consejo de Estado anuló con posterioridad. Voto a voto, compromiso a compromiso. Pero no solo eso, fue la llave de Martha Isabel Castañeda, la viceprocuradora general, que tenía entre sus funciones servir de enlace con el Congreso, que no es otra cosa que hacer lobby.
A Cruz también se le atribuye el triunfo de la elección, en 2012, del magistrado Luis Guillermo Guerrero, y quizás la mayor de sus victorias fue la sorpresiva victoria de Carlos Bernal, también como magistrado de la Corte Constitucional, en la elección que tuvo lugar en el Senado hace un mes.
Sin embargo su gestión no necesariamente es sinónimo de éxito. Saúl fue el gran derrotado en la elección de procurador general, el año pasado, pues se encargó de mover y buscarle votos a la candidata María Mercedes López. Esa vez hasta su partido, el Conservador, terminó votando por Fernando Carrillo.
El pasado miércoles (ver imágenes) estuvo a punto de darle una derrota al gobierno. Movió la campaña de Álvaro Motta por lo que muchos lo asociaron con Alejandro Ordóñez. Tras dos semanas abordando a sus amigos los senadores, curul por curul, le faltaron cinco votos para asestar su nuevo golpe. Tras la elección, Saúl Cruz subió al atril, consciente que con su poder podría provocar alguna retaliación del Congreso contra los periodistas que presuntamente lo habían agredido.
Cruz salió a la palestra este domingo cuando Noticias Uno reveló que el subsecretario del Senado no había sido víctima de ninguna agresión, por el contrario la simuló. Como cuando un futbolista finge una falta en el video se aprecia al funcionario cabeceando al camarógrafo dos veces.
El hecho de que el Senado haya creído en su versión es la prueba de que el subsecretario tiene arraigo e influencia entre los parlamentarios. Por su denuncia pública la Procuraduría le abrió una investigación, y en las redes sociales varios congresistas y ciudadanos del común exigen su renuncia.
Saúl Cruz, sin embargo, pidió cinco días de vacaciones, pero hará lo posible por mantenerse en un cargo que ha ocupado 15 años. Aspira a ser secretario del Senado. Hace cuatro estuvo a punto de lograrlo, para reemplazar a Emilio Otero, quien prácticamente fue su maestro en el manejo de todos los secretos del Congreso, pero aquel cargo le correspondía al Partido de la U, no a los conservadores.
Es probable que regrese tras esa licencia, como si nada hubiera pasado. A pesar de haber mentido en el atril, los senadores no le quitarán el cariño, y su poder e influencia seguirán vigentes. A Saúl Cruz lo consideran el senador 103.

Tomado de revista SEMANA

viernes, 4 de diciembre de 2015

EL DOCUMENTO QUE HUNDIÓ A LUIS BEDOYA


El documento arranca con un lacónico Estados Unidos de Norteamérica contra Luis Bedoya. Es la acusación que presentó la Corte del Distrito Este de Nueva York contra Luis Herberto Bedoya Giraldo, el risaraldense que surgió hasta ser el mandamás del fútbol colombiano. Elindicment (escrito de acusación) de 23 páginas describe paso a paso los ilícitos que cometió Bedoya mientras estuvo en el poder de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF).
El nombre de Luis Bedoya aparece por primera vez en el punto 22 del escrito. Es presentado como presidente de la FCF, vicepresidente de la Conmebol y miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA. Estos cargos le conferían una responsabilidad esencial al interior del organismo que controla el fútbol en el mundo: las finanzas. El documento indica que Bedoya participó en varios comités organizadores de eventos de la FIFA realizados alrededor del mundo.
En el punto 29, el documento de acusación señala que “Luis Bedoya, junto con otros, conspiraron entre sí para utilizar sus posiciones dentro de la Conmebol y la FIFA para participar en esquemas de solicitud, oferta, aceptación, pago y recepción de pagos no revelados e ilegales”. La acusación señala que “el acusado” y sus cómplices “corrompieron la empresa mediante la participación en diversas actividades criminales, incluyendo fraude, soborno y lavado de dinero, en la búsqueda del beneficio personal y comercial”.
El ente acusador señala que Bedoya hizo parte de un entramado de corrupción que se valía de “diferentes esquemas” para mover el dinero que recibían por cuenta de sobornos y comisiones entregados por las empresas que comercializaban los derechos de comercialización y televisación de los eventos deportivos que organizaba la Conmebol como la Copa América y la Copa Libertadores. De acuerdo con la acusación, Bedoya y demás dirigentes se valían de “servicios de consultoría, testaferros y cuentas bancarias en diferentes partes del mundo para mover los dineros que recibían de los sobornos”.
La historia
La acusación señala que los sobornos comenzaron en el 2007: “El acusado y sus co-conspiradores y la recibieron pagos no revelados e ilegales, sobornos y comisiones ilegales en relación con la venta de los medios de comunicación y de comercialización de los derechos de los torneos de fútbol”.
Añade: “El acusado utilizó el sistema de los Estados Unidos para llevar a cabo los esquemas”. En este punto 31, el ente acusador no se atreve a dar una cifra exacta de cuántos millones de dólares recibió Bedoya por cuenta de los sobornos.
Dentro de sus investigaciones, los fiscales norteamericanos determinaron que Datisa, una empresa de propiedad de Torneos y CompetenciasTraffic y Full Play, pagó los 100 millones de dólares para sobornar en 2013 a los directivos de la Conmebol.
Al entonces presidente del ente, el uruguayo Eugenio Figueredo, junto al fallecido Julio Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y a José María Marín, de la Confederación Brasileña de Fútbol (CFB), les habría tocado 17 millones de dólares a cada uno. Y a los demás presidentes entre los que estaría Bedoya, 7,5 millones de dólares.
La devolución
Luis Bedoya tendrá que entregarle a la justicia estadounidense todos los fondos que tenía en una cuenta bancaria en Suiza, más exactamente en el Bank of Swiss. Por ahora, no se conoce el monto que el exdirigente colombiano tenía en esta cuenta secreta.
Vale recordar que en Suiza mantienen el “acuerdo de confidencialidad” de sus clientes para no revelar detalles de sus movimientos. De hecho, esta legislación fue muy aprovechada por los dirigentes de la Conmebol para mover el dinero que recibían de las coimas.
Por su parte, Sergio Jadue, ex vicepresidente de la Conmebol y expresidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile, también aceptó cargos por asociación ilícita y conspiración para cometer fraude. Devolverá todos los fondos que tenía en una cuenta bancaria en Estados Unidos.
© Archivo particular Luis Bedoya tendrá que entregarle a la justicia estadounidense todos los fondos que tenía en una cuenta bancaria en Suiza.
Además, Alejandro Burzaco, de Argentina, ex director de Torneos y Competencias, empresa argentina de mercadeo deportivo. Aceptó cargos también por asociación ilícita para delinquir, conspiración para cometer fraudes y conspiración para lavar dinero. Devolverá más de 21 millones de dólares.
La también colombiana Zorana Danis, cofundadora y propietaria de International Soccer Marketing Inc., empresa de mercadeo deportivo, aceptó cargos por conspiración para cometer fraude y presentar falsas declaraciones de impuestos. Devolverá dos millones de dólares.
¿Cárcel?
Ahora, lo que falta por definir es si Luis Bedoya tendrá que purgar una condena en los Estados Unidos por los ilícitos que cometió. La legislación de ese país establece penas hasta de 20 años por los delitos que aceptó. Sin embargo, por haber aceptado dos cargos las penas se pueden reducir a ocho años.
En las últimas horas se conoció que el chileno Sergio Jadue pagó una fianza para evitar ser recluido en un centro carcelario de Nueva York, lo que haría suponer que Bedoya tomará el mismo camino. No obstante, todo está en manos de la fiscal Loretta Lynch, que anunció que las investigaciones continúan y los implicados siguen bajo la lupa.


Articulo de la revista SEMANA